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> Por Ariel Frate

Durante el conflicto bajo tierra tres grandes figuras se hicieron eco por todos los medios: el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el de la Nación y los Metrodelegados. Y una gran ausencia -que debió ser protagonista por su responsabilidad- de la que pocos se percataron, el grupo Roggio.

Aunque algunos medios, cercanos a los gobiernos tanto nacional como al de la ciudad, hayan nombrado livianamente a la empresa Metrovías sí lo hicieron con más fuerza quienes representan al conjunto de los trabajadores del Subte. El Secretario General de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Roberto Pianelli, declaró: “El gran actor de este conflicto es el Grupo Roggio y nadie lo nombró”.

En la edición del  07/08/12 el diario Clarín afirmaba “porque los tres actores en juego –Macri, el Gobierno nacional y los metrodelegados– siguen dando señales de que no están dispuestos a ceder ni un centímetro”. Dando por hecho, desde un primer momento quiénes son y quiénes no son los “actores en juego”. Antes, el diario Pagina12 había publicado: “Advierten que la llave para destrabar el conflicto la tiene el gobierno porteño. Desde la Casa Rosada también le apuntaron a Mauricio Macri.”

Algunos días más tarde, una propaganda del gobierno nacional (por la que Macri dijo que la presidenta “quiere llevar a la sociedad argentina a un modelo chavista, de pensamiento único”) hizo un claro hincapié en que toda la responsabilidad es del gobierno de la ciudad e incluso se defendió y justificó a la empresa – a quien luego de la tragedia de Once le había otorgado la concesión de las líneas Sarmiento y Mitre-. Decía la propaganda: “[Macri] declaró que el subte está quebrado y no es seguro. En un comunicado oficial la propia empresa concesionaria lo desmiente.”   Menos de un mes antes Pagina 12 titulaba “Indignación y alerta por irresponsabilidad de Metrovías” a una nota que hablaba, entre otras cosas, sobre el retiro de 20 formaciones de subte por falta de mantenimiento.

Un pequeño paréntesis sobre eso del modelo “chavista”. No solo que en Venezuela se trabaja sobre un proyecto para que el subterráneo en Caracas sea el más moderno y extenso del mundo, sino que así se plantea su “Visión” la misma empresa: “Ser la empresa socialista de servicio público ejemplar en el país, a través de la prestación de un servicio integrado en la Gran Caracas, solidario y de calidad, con un alto grado de sensibilidad social.” Una empresa con “alto grado de sensibilidad social”  así que Mauricio, en cuanto a eso, podes seguir durmiendo tranquilo.

Mientras tanto, la consigna que ganaba lugar -conforme pasaban los días y se sumaban las medias horas entre título noticioso y título noticioso-, era la de “casi un millón de usuarios rehenes” de la decisión de los gremialistas. Es decir que toda la culpa es de los trabajadores, que siempre ellos deben ceder, que siempre deberán ser los trabajadores quienes resignen su posición y nunca la empresa.

Al cumplirse el sexto día de la medida TN sentó a una legisladora del FPV, un legislador del PRO y a un Delegado de la AGTSyP. Este último remarco la ausencia: “Faltaría en la silla del medio sentar a Aldo Roggio”. Luego el Metrodelegado Della Carbonara, entre las acusaciones, burlas y caritas raras que se hacían ambos legisladores, echó un manto de claridad sobre el tema recordando que “Metrovias es una empresa que se hizo cargo en el ’94 con un pliego de concesión que nunca respetó. Todo el dinero que pudo llevarse se lo ha llevado…no ha habido controles, responsabilidad de los dos gobiernos y ha habido grandes negocios garantizados por ambos gobiernos”.

En el mismo sentido Pianelli apuntó, en otra entrevista, lo que debería ser un debate central en este tema. “Hay una dependencia muy grande sobre estos grupos empresariales…hay que hacer una política para que esto se acabe” y remarcó lo importante que sería para la Argentina que las empresas estén en manos del estado. Como es “en los países ‘serios’, como les gusta llamarlos a la derecha.” Debate que los medios hegemónicos han sabido gambetear al mejor estilo Maradoneano. Mientras tanto se escucha a lo lejos una voz (o varias voces) que se va cantando una vieja canción de Charly, “no me verás, no me verás, no me verás en el subte…”

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