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> Por Ariel Frate

El gobierno Bolivariano de Venezuela fue, desde siempre, un enemigo común para el imperialismo y sus aliados de todo el mundo, quienes en las históricas elecciones del pasado 7 de octubre se lograron aglutinar detrás de la figura de Henrique Capriles. La falta de ética, la calumnia, y caradurez que implementaron los medios que se oponen a Hugo Chávez se han visto como un juego de niños después de la cátedra que brindó Jorge Lanata sobre esas, sus tres herramientas de trabajo.

No es necesario afinar mucho la vista para darse cuenta para qué arco patea nuestro embajador del periodismo independiente en Venezuela pero, de todos modos, vale destacar la ratificación de su postura cuando (fuera del aire de su programa) dijo: “Perdió, conchalamadre”, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo en esa porción de la Patria Grande. Por suerte ganó Chavez o hubieran dicho que los fuegos artificiales eran, en realidad, misiles de la URSS.

De una nota que publicó Clarín el día previo a las elecciones, titulada “Los rumores ya ganaron la elección en Venezuela”, escogimos arbitrariamente algunas frases que dan muestra del apocalipsis caribeño: “Dicen que hay un satélite por el que Chávez vigilará a los que voten en su contra (…) El fantasma de la violencia vuela sobre Caracas como un pájaro negro (…) La introducción del voto electrónico, en el que el votante debe dejar su huella digital (…) La oposición habla del odio y de la fractura social, de la inseguridad y de la crisis de energía (…) Las encuestas pronostican un empate técnico y dejan la suerte electoral librada al voto independiente (…) Así los llama, ricachones, o ultraderecha, o burgueses, en cualquier caso antipatrias, aunque advierte que Chávez quien representa al amor (…) Las fronteras del país permanecerán cerradas.”

La particular “dictadura socialista” de Venezuela se maneja de una forma muy extraña, el politólogo argentino Atilio Borón aclara desde su blog (www.atilioboron.com.ar) un poco esos turbios mecanismos: “Cuando Chávez llega al poder, en Febrero de 1999, uno de cada cinco venezolanos mayores de 18 años no existían políticamente: no podían votar porque no se los inscribía en los padrones y ni siquiera poseían documentos de identidad.” “El pasado 7 de Octubre se registró la más alta tasa de participación, con una abstención de apenas el 19 por ciento” (recordemos que en Venezuela el voto no es obligatorio). Y claro, como toda dictadura debe tener a los medios de comunicación bajo su órbita para que se escuche una sola voz, Borón agrega: “de los 111 canales de televisión existentes en Venezuela sólo 13 son públicos y tienen una audiencia de apenas el 5.4 por ciento… Y en los medios gráficos la situación es aún peor, porque el 80 por ciento está en manos de una oposición radicalmente enfrentada al gobierno.”

Decía Eduardo Galeano al respecto “Uno enciende la televisión y en la pantalla hay un señor que dice ‘¡aquí no hay libertad de expresión!’ Prende una radio y ahí hay una voz que clama ‘¡aquí no hay libertad de expresión!’ Y uno abre el diario y hay un título enorme que dice: ¡aquí no hay libertad de expresión!”. Y por esas mismas latitudes pudimos ver a la producción de canal 13 montando un estudio de televisión en Venezuela para transmitir las elecciones en directo, filmando y entrevistando a todo el mundo por las calles bolivarianas, llevando un equipo de producción enorme, y al mismo tiempo pudimos ver a Lanata diciendo que en Venezuela se atenta contra la libertad de expresión y es tan absurdo como si nos dijera que en argentina pasa hambre y que tiene una desnutrición de tercer grado.
Mientras tanto, en nuestro país los esfuerzos de ambos lados se unían para vincular al kirchnerismo con el proceso venezolano o, mejor dicho, con las mentiras que algunos construyen en torno a él. Clarín decía: “El cristinismo festejó como propio el triunfo de Chávez” y Pagina 12 “Ganó Chávez y le dedicó el triunfo a Cristina”. Ojalá Argentina avance y profundice su política social y económica en la misma sintonía que Venezuela. Ojalá el pueblo sea llamado a construir el futuro de una forma activa y no como espectadores.

Por último, no podemos olvidar lo ocurrido al compañero detenido-demorado en el aeropuerto de Caracas, Jorge Lanata a quién le hicieron, según él, lo mismo que a los 30.000 desaparecidos en la última dictadura argentina y no sólo, eso sino que actualizaron el “algo habrán hecho”. Nuestra recompensa ante tantas barbaridades dichas, si es que la justicia no hace nada al respecto, será verlo al pueblo venezolano avanzar y empujar con su fuerza a toda Nuestra América.

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