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> Por Ariel Frate

Sin contar con las caras felices y los dulces sueños que le produjeron a los Anti-kirchneristas, la movilización del 8 de Noviembre y el paro general del 20 de noviembre, ambas tuvieron grandes diferencias entre sí que, sin ser clarificadas o advertidas puntualmente por los medios, se han notado en la forma en que las han abordado unos y otros.

Lo mas incómodo para opositores y oficialistas es que, a diferencia del 8N, el último Paro General ha sido llevado a cabo por un sector de los trabajadores que, en este caso, levantaban un pliego de reclamos concretos y no el nefasto circo de las cacerolas pudientes. De allí se desprende una pregunta clave ¿por qué 678 prestó su micrófono a los caceroleros y no lo hizo con los trabajadores que mantenían cortados los accesos a la capital? Por supuesto, a la oposición no se le puede pedir lo mismo, ellos ni siquiera les dieron aire a sus caceroreros, compañeros de lucha anti-k.

El oficialismo también desbarrancó en querer establecer que no hay ni paro ni piquete legítimo si no es puramente el hambre el que los impulsa. Decía Alfredo Zaiat, de quien vale la pena decir que es un oficialista crítico, en el programa de la TV Pública “Con Sentido Público”: “Si uno observa lo que pasa en Europa lo que es una huelga, y ahí vos ves en realidad lo que es una huelga, cuando paran los trabajadores, los trabajadores se movilizan a partir de una situación de desesperación”. 678 remarcaba esta idea y contraponía un video de Moyano denunciando el hambre en el 2001 y otro hablando en la actualidad en contra del Impuesto a las Ganancias.

La forma en que se han trabajado las imágenes también fue particular y refuerza la idea que han querido invisibilizar la participación de los trabajadores. Así lo describía el medio diario digital Diario Sobre Diarios http://www.diariosobrediarios.com.ar: “Clarín, La Nación y, en menor medida, El Cronista coinciden en mostrar una 9 de Julio semidesierta, sin vehículos y con el Obelisco como protagonista. En cambio, Crónica y Diario Popular les dan visibilidad a los centenares de manifestantes de la CTA opositora y de otras organizaciones…También Página exhibe el corte en ese acceso, pero no muestra personas; sí el humo negro generado por una fogata”.

Irrisoria fue la larga lista de funcionarios opogorilones que decían estar a favor del reclamo -sin aclarar cual era específicamente- pero a su vez no adherían al paro. Algo así como “Buenísimo que le hagan quilombo a la yegüa pero hacer un piquete es cosa de negros”.

Lo más parecido a un trabajador que se pudo ver en los medios fue a Moyano. Pero no fue así en las calles, allí hubo otras corrientes sindicales y partidos de izquierda que, planteando su desacuerdo con la burocracia sindical que hoy está a la cabeza del movimiento obrero, decidieron participar del paro e intentaron hacer oír su voz.

Esperamos ansiosos el tan vociferado 7D para que esos sectores, hoy minoritarios e ignorados, puedan hallar un espacio que ni la Corpo opositora ni la Crispasión oficialista, tienen interés en brindar. Ojalá que si algo tiene que pasar el 7D, sea que aparezcan voces que realmente democraticen la palabra, y esas voces sean nuevas, porque de los medios que ya existen y de los sectores que representan esos medios ya estamos bien (o mal, depende).

Como siempre la verdadera democracia la construye el pueblo. Que el 8D nos encuentre discutiendo cómo le vamos a arrebatar a los poderosos lo que nos pertenece, que nos encuentre en las calles, en asambleas y no armando el arbolito; porque Papa Noel también miente.