COMPARTIR

En el mes de un nuevo aniversario del retorno a la democracia, la izquierda, el sector más duramente castigado por las dictaduras, recompensó tantos años de lucha con una elección histórica.

> Por Lucas Napoliello

Cuando en 1965 se produjeron las elecciones legislativas en la provincia de Tucumán,  Leandro Fote, militante del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) junto con otros seis compañeros de la FOTIA (Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria Azucarera) accedían a una banca en la Cámara de Diputados de la provincia como parte de la lista de Acción Provinciana y a una banca nacional conseguida por Benito Romano del MRP (Movimiento Revolucionario Peronista). Este resultado electoral fue parte de una experiencia única en nuestro país porque tanto Fote como sus compañeros, fueron elegidos en las asambleas de base de los ingenios en los que trabajaban y habían firmado un acuerdo previo en el cual se comprometían a que cualquier decisión suya fuera siempre sometida a asamblea. Por cierto, el programa político de este frente electoral se presentaba como “independiente, antiimperialista y antipatronal”.

Lejos de aquella experiencia (única e irrepetible hasta el momento) y tras haber atravesado casi 50 años de errores propios y aplastamiento sistemático (de diversas formas según el contexto histórico) por parte del sistema capitalista, hoy la izquierda vuelve a ser protagonista de la escena política nacional y los resultados del Frente de Izquierda y los Trabajadores son la más clara prueba de esto.

Marca nacional

Sin el apoyo de grandes grupos económicos y sin recursos del Estado, pero con muchos años en la lucha electoral, fomentando permanentemente los derechos de los trabajadores y con consignas muchas veces discutibles pero concretas, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (Partido Obrero – Partido de los Trabajadores Socialistas – Izquierda Socialista), logró resultados históricos en las elecciones de octubre obteniendo más de un millón de votos en todo el país, que los consagra por primera vez con tres diputados nacionales (Nicolás del Caño por Mendoza, Néstor Pitrola por Provincia de Buenos Aires y Pablo López por Salta) y algunas bancas provinciales.

Tras los festejos por los resultados, los principales referentes de las dos fuerzas que componen el FIT, dieron sus puntos de vista sobre lo que pasó en las urnas, se distanciaron de la oposición por derecha, y volvieron a poner en eje la defensa de los derechos de los trabajadores. Néstor Pitrola dijo: “Hemos protagonizado un argentinazo de la izquierda en las urnas, aumentar un 30 o 40 por ciento de agosto a octubre no es normal, es un ascenso político sin precedentes que va desde los trabajadores azucareros de Salta y Jujuy hasta los petroleros de Santa Cruz, hablan del voto bronca, pero es mucho más, es una ruptura contra el kirchnerismo por izquierda, antagónica del resto de la oposición”.

Esos raros acuerdos viejos

Mientras el FIT y otras fuerzas de izquierda como el Frente Ciudad Nueva en La Plata o el Frente para la Ciudad Futura en Rosario buscan seguir creciendo en base a la defensa de los derechos de los trabajadores, de los recursos naturales, de los derechos de los pueblos originarios y el trabajo en miles de barrios de todo el país, hubo dos fenómenos llamados de “centroizquierda” que, en apariencia, se presentan más como fórmulas oportunistas que como proyectos políticos serios a largo plazo.

El Frente Progresista Cívico y Social se presentó como la gran novedad progresista de la Provincia de Buenos Aires. Con Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer como principales figuras, este espacio que también está integrado por el Partido Socialista y Libres del Sur, basó su campaña electoral hablando de la división de los argentinos, del problema de la “inseguridad” y de que ellos traían “el cambio”. Sin embargo, no hubo una sola propuesta política concreta en su propaganda, y entre sus proyectos que figuran en la página oficial buscan darle solución “al flagelo de la delincuencia” con un Régimen Penal Juvenil, sin hablar del delito organizado ni plantearse qué hacer con la corrupción institucional que atraviesa a las fuerzas de seguridad. En el mismo sentido, sostuvieron durante los meses preelectorales que iban a defender el bolsillo de los trabajadores y proponían modificar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias; impuesto que ningún trabajador debería pagar.

Por otra parte, pero en igual sentido, una nueva alianza se constituyó como la segunda fuerza electoral en la Ciudad de Buenos Aires. El espacio UNEN logró juntar a candidatos que parecían apostar a proyectos políticos  bien distintos. De esta manera, Pino Solanas y Mario Mazzitelli de la Coalición Sur, comparten lista, elogios, y hasta piropos con Elisa Carrió, Alfonso Prat Gay, Ricardo Gil Lavedra, Patricio Loustau y Victoria Donda, entre otros.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #17 de Noviembre 2013.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER