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Abrís el Google. En el espacio de búsqueda ponés “tetazo”. En segundos aparecen 2 millones de resultados. Esto es, 2 millones de artículos, publicaciones, textos donde aparece esa palabra. Segunda búsqueda, “femicidios Argentina 2017”. Los resultados son 500 mil. Tercera búsqueda, “paro 8 de marzo”, 390 mil referencias.

Cuando el imaginario popular dice que “en internet está todo” tergiversa un poco las cosas. Sin embargo,  tanto en ese espacio como cuando se enciende el televisor o se abren los diarios, se puede ver la tendencia, se puede observar de qué se está hablando, a qué se le está dando importancia y trascendencia.

A pocos días de que se realice el segundo paro internacional de mujeres, el primero en llevarse a cabo un 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a pocos días de presenciar una movilización que promete ser multitudinaria y representativa de la lucha femenina a nivel mundial, se lee más sobre si tetas sí o tetas no. Sobre si las feministas son violentas porque pintan paredes y echan a los hombres que se meten en sus marchas. Sobre las redes sociales que censuran un pezón.

A poco tiempo de comenzado el 2017, en sólo 43 días hubo 57 femicidios. Una mujer muerta cada 18 horas. Sin embargo, las pantallas y los grandes medios se inundaron de tetas y pezones (tapados o borroneados, por si acaso) y sólo cuando quedó un espacio, aparecieron las noticias de las mujeres muertas a manos de hombres, de las violadas, de las acosadas y las empaladas.

Que los medios hacen uso de su poder para dirigir hacia dónde la sociedad tiene que mirar no es novedad. Son ellos los que se benefician cuando durante 20 días el foco se pone en una teta. Porque lo que en verdad es una reivindicación legítima de la libertad de las mujeres de hacer uso de su cuerpo, de mostrarlo cuando deseen y como deseen, termina siendo convertido en un operativo mediático para no hablar de lo importante. Para no hablar del verdadero problema que es el sistema; el que las explota, el que las violenta, el que las mata. El sistema que tiene un brazo poderoso, y que golpea fuerte, que oprime desde la cultura, el lenguaje, y todas sus esferas.

Las mujeres lo saben, lo viven y lo sufren, por eso deciden hacer un paro. Por eso se organizan para dejar de producir en sus trabajos y en sus casas. Porque la verdadera lucha se da contra esa explotación que sucede cotidianamente, porque de nada servirá limitar la discusión en si decir cuerpas o cuerpos, o en intentar en vano que un algoritmo automático de Facebook entienda que una teta no es censurable, si siguen siendo cosificadas, desvaloradas y oprimidas.

Por eso las mujeres paran. Para que en todo el mundo se entienda que están diciendo BASTA.

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