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El 21 de mayo se cumplió el primer mes de la instalación de la carpa de la Corriente Villera Independiente sobre la Avenida 9 de Julio, debajo del Obelisco. La medida de protesta incluye huelga de hambre rotativa de los vecinos de los 17 barrios agrupados.

La lucha es por la urbanización con radicación de las villas. Los vecinos no se quieren ir de sus barrios, quieren vivir allí en condiciones dignas, y por eso reclaman la colocación de cloacas, de tendido eléctrico, por la pavimentación de las calles, por viviendas dignas, escuelas, hospitales y acceso al deporte y la cultura en sus lugares.

Juliana Ibarra vive desde hace 24 años en la villa 6, Cildanez. Ella fue parte del primer turno de la huelga, el 21 de abril pasado. “Acá estamos representadas 17 villas de la Capital, en cada barrio nos organizamos y estamos desde hace un tiempo en reunión de delegados permanente”, dice Juliana por el micrófono ante una carpa llena. Afuera se está haciendo de noche y todo indica que el servicio meteorológico no le errará esta vez con el pronóstico de chaparrones y el descenso de temperatura. “Seguramente los políticos no sepan lo que es que ante cada lluvia te podés inundar y estás todo el tiempo perdiendo lo que tenés. Todo el tiempo tenés que volver a empezar”.

Nelly vive en la 21.24 de Barracas y está iniciando su turno en la huelga de hambre. “Para mí es todo un desafío. No es justo que tengamos que hacer esto”, dice entre las camas, en el espacio de la carpa que se utiliza como habitación.

“Queremos que tomen conciencia de que nosotros somos gente, que se den cuenta de cómo se vive en la Villa. Ahí realmente no tenemos seguridad para nuestros hijos, porque no tenemos agua potable, no tenemos instalación de luz segura, no tenemos cloacas”, explica la joven.

El próximo 7 de junio en pleno Obelisco, se realizará el Tercer Congreso Villero, donde se debatirá cómo sigue el plan de lucha y se espera ampliar el espacio. El Primer Congreso Villero se realizó el 5 de mayo de 2012. El Segundo Congreso se realizó el 26 de julio de 2013, en esos encuentros se afianzó la Corriente Villera Independiente y se delineó su línea de intervención.

El comunicado que acompañó la instalación de la carpa explica: “Frente al modelo de las dos ciudades que plantea Macri donde la ciudad rica excluye a la pobre, frente al lucro inmobiliario de las tierras destinadas para la urbanización mientras los funcionarios del Gobierno de la Ciudad no esconden sus pretensiones de llenarse los bolsillos, se hace evidente la falta de voluntad política para resolver la problemática de la vivienda”.

Ese 21 de abril coincidió con la presentación pública de sectores alineados al gobierno nacional de su intención de la aprobar un ley antipiquetes. Ese día los medios dieron cobertura y aguardaron detrás de los uniformados de la Federal para ver si reprimían o no. Como desde la organización se aclaró que no había intención de cortar la calle, los medios masivos emprendieron la retirada silenciosa y cómplice que mantienen siempre que se trata de un reclamo de los que nada tienen que hacer en el centro de la ciudad. Pero la carpa sigue ahí, interpelándonos a todos.

Luego de un mes de acampe, con actividades, charlas, bandas de música, paneles, ferias, un petitorio con miles de firmas, nadie del gobierno porteño se arrimó a atender el reclamo ni propuso recibirlos en sus cálidos despachos. “Parece que están esperando para mandarnos las ambulancias. ¿Esa va a ser su única respuesta?”, dice Juliana en un tono que no se parece en nada a la resignación.

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