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Por Lucas Napoliello

Ramón Cortez es uno de los trabajadores de Las Heras condenados a cadena perpetua por el supuesto crimen del policía Jorge Sayago en los días de 2006 en que los obreros petroleros cortaban las rutas de Santa Cruz oponiéndose al impuesto a las ganancias.

Sentenciado a cadena perpetua el pasado 12 de diciembre de 2013 (justo antes de la feria judicial) en un fallo vergonzoso, Ramón y sus compañeros se lanzaron a una campaña nacional para visibilizar la injusticia y que los trabajadores del país conozcan su situación.

En ese contexto, Mascaró lo entrevistó y acompañó, porque en estas cosas siempre se toma posición, y porque el silencio y la supuesta imparcialidad también son una posición.

 

¿De qué se trata esta campaña que están llevando a todo el país?

La lucha de nosotros es por nuestra libertad porque hemos sido condenados injustamente. Nuestra condena fue por luchar, por reivindicar nuestra posición de trabajadores contra el impuesto a las ganancias.

Por eso estamos recorriendo el país para pedir colaboración y pedirle a la gente que se ponga de pie y nos acompañe, porque hoy nos toca a nosotros estar con una pena a cadena perpetua y es un antecedente que después puede repetirse con algún otro luchador u otro manifestante.

Pero estamos de pie, nos han querido doblar pero nuestra dignidad nos hace seguir luchando contra este poder tan grande que tenemos que enfrentar, como el gobierno kirchnerista que nos condenó el pasado 12 de diciembre

 

¿Por qué aseguran que detrás de su condena está el gobierno nacional?

Porque quedó demostrado en el juicio que fue una causa política y no una causa común, ya que no hay fundamentos como para condenarnos y encima con una pena tan alta. A casi 8 años de cumplirse desde la sentencia, se notó que estaban detrás de nosotros porque no nos quieren en la calle peleando por nuestros derechos que merecemos por ser trabajadores.

 

¿Cuál es la situación en Las Heras hoy?

La ciudad quedó muy shockeada  porque cada vecino que nos ve nos dice que no puede creer que nos hayan condenado y de alguna manera también se sienten identificados, porque la condena a nosotros es una condena a la sociedad de Las Heras. Eso se ve en el miedo que perdura en gran parte de la ciudad de salir a manifestarse.

 

¿A qué atribuyen el gran silencio mediático que rodea la causa?

 

Creo que eso también demuestra que somos presos políticos, porque los medios nacionales no vienen con sus cámaras a entrevistarnos ni a contar nuestra inocencia. Saben que cuando nosotros contamos nuestra situación, tanto el gobierno nacional, como provincial y municipal de Las Heras quedan expuestos porque sin dudas fueron ellos los responsables de la muerte del policía Sayago.

 

Se sabe que no hay pruebas concretas contra ustedes y los argumentos son muy banales, ¿qué pasó con la investigación?

La verdad, la causa fue mal investigada desde el principio, en el 2006. Por ejemplo, el asesinato fue el 7 de febrero, y la escena se cerró para que nadie pueda pasar recién una semana después. En ese tiempo la policía pudo borrar o agregar cualquier cosa que después fue tomada para incriminarnos.

 

¿Y cómo sigue la tarea de masificar su situación y lograr la absolución?

Nosotros estamos siendo acompañados por distintas organizaciones sociales y organismos de derechos humanos tanto del país como del exterior. Sabemos que en cada acto, movilización, en cada reivindicación de los trabadores está también nuestra lucha.

También estamos pidiendo que se haga un paro nacional para que no sólo nosotros sino todos los presos políticos y por luchar puedan quedar en libertad.

Por eso pedimos a todos que nos acompañen y se sumen porque esta lucha la tenemos que ganar como trabajadores que somos.

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