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Entre los cambios de gabinete y los armados electorales, la década ganada o perdida, el kirchnerismo muestra en cada acto su capacidad de aglutinar seguidores, la derecha se desmorona día a día y las propuestas políticas que buscan dar respuesta a las necesidades populares se consolidan como una alternativa cada vez más visible.
No voy en tren

Con bombos y platillos el martes 4 de junio el gobierno nacional, a través del Ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo, anunciaba la “estatización” del Tren de la Costa, (Juan Carlos Cena, autor de “El ferrocidio…” aclara: “El primer embuste que hay que destacar es que los ferrocarriles siempre fueron del Estado Nacional, que solo fueron concesionados o alquilados en tiempos del gobierno de Menem, no privatizados. Que la Nación es propietaria de toda la infraestructura ferroviaria”.) el parque de diversiones del mismo nombre, y las líneas All Ferrocarril Central y All Mesopotámica.

Tan sólo nueve días después, las vías del tren volvieron a ser escenario de otra tragedia, al producirse un choque entre dos formaciones de la Línea Sarmiento -que funciona bajo el control de la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS), que tiene a Ferrovías y Metrovías como responsables a nivel operativo, mientras que el pago de salarios corre por cuenta del Estado-.

Mientras desde el oficialismo buscan detonar toda la responsabilidad en el maquinista y desde la oposición “hacen fuerza” para que haya sido una falla en los frenos y que las culpas recaigan sobre la figura de Randazzo, hoy hay tres familias más que perdieron a un ser querido, cientos que vivieron días de angustia por familiares o amigos heridos y miles de miles que cada día viajan peor y con miedo.

Cambios en el gabinete

La noche del 30 de mayo se anunció el primer cambio de gabinete nacional desde el inicio del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Lejos de una transformación, o de un giro con tendencia popular, los “retoques” al gabinete nacional parecen haber encontrado un más marcado camino hacia la derecha. El silencio de la oposición política y mediática, podrían ser una prueba de ello, pero los antecedentes personales de los “nuevos” ministros hablan por sí solos.

Agustín Rossi pasó, de presidir el bloque de diputados del Frente para la Victoria, a dirigir el Ministerio de Defensa. Arturo Puricelli fue cambiado del Ministerio de Defensa al de Seguridad, y la ministra saliente, Nilda Garré, fue nombrada como embajadora ante la Organización de Estados Americanos.

Garré, quién comenzó sus tareas como ministra con la firme intención de depurar las cúpulas de las Fuerzas de Seguridad, dejó su tarea a mitad de camino y se fue del Ministerio de Defensa sin dar una sola explicación sobre las acciones de las Fuerzas de Seguridad en casos como el Proyecto X y la infiltración de Alejandro Balbuena (policía federal) en la agencia de noticias Rodolfo Walsh.

Quien la sucederá en el cargo será Arturo Puricelli (diputado por el Partido Justicialista en 1989, integrante de la Alianza en 1999, secretario de Asuntos Provinciales bajo el gobierno de Eduardo Duhalde, y opositor a Néstor Kirchner en la provincia que ambos gobernaron) quien, además de contar con una denuncia en su contra por administración fraudulenta al frente del Ministerio de Defensa, tiene como mayor antecedente para reemplazar a Garré, organizar un curso sobre “Seguridad Nacional, Guerras No Convencionales y el Control Social” dictado por militares de altos grados y ex veteranos de guerra del pentágono estadounidense (leer “Welcome back, boys” de Horacio Verbitsky en Página/12 del 9 de Septiembre de 2012). Para no perder el tiempo, en apenas dos semanas al frente de Justicia, removió de sus cargos a una docena de empleados que habían sido recomendados por el Centro de Estudios Legales y Sociales, y que intentaban imprimir en ese Ministerio una lógica de trabajo ligada a los derechos humanos.

Por su parte, Agustín Rossi, parece tener una tarea tan particular como preocupante, intentar que las fuerzas armadas sean bien vistas por el pueblo. Según Rossi, con las nuevas secretarías que se crearon en su Ministerio “la sociedad puede tener una mirada más completa sobre el rol que deben tener las Fuerzas Armadas en un país de paz”.

Aunque De la Sota y Kirchner pidan la reconciliación del pueblo con las fuerzas represivas, las manifestaciones se multiplican día a día y las represiones son la respuesta más frecuente por parte del Estado.

Alianzas electorales

Junio fue el mes de las negociaciones, mes de rearmar equipos, saber quienes retornan, quienes cambian de equipo y quienes nunca volveran. El “mercado de pases” estuvo movidito y parece que será un campeonato parejo.

Cualquier parecido con la antesala de los campeonatos de fútbol es mera coincidencia, pero a eso se pareció bastante la conformación de las listas electorales de las próximas Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias, y en ese marco no se esperan grandes sorpresas. ¿Por qué?

Desde los armados pretendidamente de centro izquierda como el FAP o Proyecto Sur (uno incorporando al radicalismo y el otro a Elisa Carrió/Alfonso Prat Gay, dejando en claro hacia donde virarán si es necesario) pasando por los diversos frentes de la derecha que sigue sin poder elaborar una lista propia (De Narvaez/Moyano, Macri, peronismo disidente, entre otros) y hasta el mismísimo arco kirchnerista que aún no tiene una figura clara en ninguno de los distritos, todos buscan proyectarse en espacios de poder y ninguno presentó propuestas de cara a la población.

Si las campañas de los noventa estaban signadas por promesas y slogans de campaña, hoy siquiera eso hay para elegir; las listas se arman según cuál candidato “arrastra” mayor cantidad de votos y qué partido “me deja más lugares en la lista”. Ni proyectos, ni construcción de base, ni programas, ni siquiera consignas. Caras y urnas, o urnas caras.

Las excepciones a estas tendencias son los frentes electorales de los espacios conocidos como “nueva izquierda” o “izquierda independiente”. Organizaciones de muchos años de trabajo territorial, que conocen las dificultades en cada barrio, que desde diciembre de 2001 fueron consolidando sus lugares y expandiéndose en distintos puntos del país, postergaron sus diferencias políticas en pos de presentar proyectos políticos no sólo para la gente, sino con la gente. En Buenos Aires se presentó Camino Popular, una alternativa encabezada por Marea Popular y Buenos Aires para todos pero que es acompañada por distintas fuerzas políticas y organizaciones sociales y culturales.

En la ciudad de La Plata, Unión del Pueblo (Juventud Guevarista) y Patria Grande (Frente Popular Darío Santillán) conformaron el Frente Ciudad Nueva. En la misma sintonía, en la ciudad de Rosario se lanzó el Frente Ciudad Futura, que conjuga la militancia y experiencias del Partido para la Ciudad Futura (Movimiento Giros) y el Movimiento 26 de Junio (Frente Popular Darío Santillán), y a cuyo comando de campaña “Hacia la victoria colectiva” se sumó el trabajo de vecinos independientes y la Unión del Pueblo.

Estas experiencias, aunque aún incipientes, intentarán tomar el protagonismo necesario para conformar nuevos espacios a la izquierda del kirchnerismo.

Por su parte, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (Partidos de los Trabajadores Socialistas – Partido Obrero – Izquierda Socialista), supo dejar de lado las diferencias que se les presentaron a la hora del armado de las listas y será nuevamente una opción en las urnas de todo el país.

La década ganada

Bajo esta consigna, el pasado 25 de mayo el kirchnerismo festejó, por sobre todas las fechas patrias, sus diez años de gestión gubernamental.

Aún con Gildo Insfrán y Jorge Capitanich en el palco oficial; aún en el año de mayor conflictividad social desde que Néstor Kirchner fuera presidente; aún cuando las críticas ya no sólo son las de la opositora derecha; aún cuando los salarios de los trabajadores quedan cada vez más lejos que los índices inflacionarios; aún cuando los principales amigos del gobierno son Chevrón, Barrick Gold o Grobocopatel; aún los aúnes, el kirchnerismo sigue siendo la fuerza que más moviliza.

Números más, números menos, en el aniversario de la década kirchnerista, cerca de medio millón de personas se hicieron presentes en la Plaza de Mayo. Organizados o no, unidos o no tanto, militantes y simpatizantes del gobierno nacional se acercaron para disfrutar de una tarde de mucha y variada música y fuegos artificiales pero, sobre todas las cosas, fueron a demostrar su apoyo a la presidenta.

Hasta el momento, medidas como la estatización de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la nacionalización parcial de YPF y la implementación del matrimonio igualitario son motivos suficientes para recibir semejante “espaldarazo” popular.

Ningún otro gobierno lo había hecho.

Reclamos que no cesan

El portal de análisis socio político de Latinoamérica “Diagnóstico Político” contabilizó que en todo el mes de Mayo hubieron en la argentina 570 cortes en la vía pública por diferentes reclamos. De este número se destaca que el 41% responden a reclamos de trabajadores estatales, el 14% a piqueteros y organizaciones sociales, el 13% a reclamos vecinales y el 32% restante se reparte entre trabajadores privados, reclamos ambientalistas, pueblos originarios, agrupaciones estudiantiles y sectores ruralistas.

Detrás de estos números, como siempre, hay personas, familias o comunidades enteras disconformes pero dispuestas a exigir una mejor calidad de vida, que evidentemente los partidos gobernantes no están sabiendo o queriendo resolver.

Mientras en las calle la población sigue reclamando y en los trenes los trabajadores siguen perdiendo la vida o temiendo por ella y mientras los medios de comunicación (cuyos trabajadores han realizado también distintas medidas de fuerza por su situación laboral y solo los medios alternativos levantaron la noticia) se debaten entre policiales y escándalos deportivos; los partidos políticos tradicionales siguen sin elaborar programas políticos transformadores, los que se iban a ir todos siguen estando todos, y los nuevos buscan ser un actor determinante en la escena política nacional.

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