COMPARTIR

Pocas expresiones de alegría colectiva tan sincera y compartida se recuerdan en este país como la que se vivió el 6 de agosto pasado, cuando se conoció la identidad de Guido Montoya Carlotto, el nieto de Estela. La restitución número 114 resumió por la trascendencia, un logro de la lucha de las Abuelas, las Madres y de todos los organismos de derechos humanos que no bajaron las banderas en casi 40 años.

El reconocimiento fue tal que hasta el Papa Francisco envió una carta de puño y letra a Estela de Carlotto. El sumo pontífice reivindica “la constancia en la lucha” de la presidenta de Abuelas y cierra su misiva de la siguiente manera: “Quedo a su disposición, y por favor, le pido que no se olvide de rezar por mí…”. Francisco había recibido a Estela de Carlotto en el Vaticano en abril de este año.

El 22 de agosto se hizo pública la restitución de otra nieta, la 115. Se trata de Ana Libertad, hija de Héctor Carlos Beratti y de Elena De la Cuadra, y a su vez, nieta de la primera presidenta de Abuelas, Alicia “Licha” Zubasnabar de De la Cuadra. Difícilmente el Papa Francisco le envíe una carta a la familia de Ana Libertad. En 1977, cuando Francisco todavía era Bergoglio y ocupaba el cargo de jefe de la congregación jesuita bonaerense recibió a los abuelos y a las tías de Ana Libertad. Así lo contó en el año 2006 Estela, tía de Ana Libertad, en el juicio que condenó al capellán del ejército Christian Von Wernich, y en donde consta que Bergoglio hizo poco y nada, o más bien se desentendió de la situación de esta familia platense, aunque en “una notita sin logo, sin sello, sin nada” colocó el nombre de otro obispo que tenía vinculación con los militares y podía brindar alguna información.

En el final de aquel alegato, Estela De la Cuadra, tía de la nieta 115, expresó: “Me irrita muchísimo y me indigna que Bergoglio siga hablando de su preocupación tan cristiana por las personas NN por nacer y por nuestro caso nunca abrió la boca. Nunca se comunicó, nunca dijo algo. Yo me pregunto: ¿Jorge Bergoglio no sabe que Von Wernich está siendo juzgado por sustracción de menores? ¿No le conmueve? ¿No sigue siendo cura Von Wernich? Todos sabían. Acá hubo un plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. (…) ¿Qué tiene Jorge Bergoglio que decir de eso? Hay un silencio que es atronador y ensordecedor”. Seguramente el Papa, que sigue siendo Bergoglio, prefiera obviar las palabras y las cartas.

Pero si hablamos de nietos y de silencio (al menos mediático y político), la noticia del mes de agosto que relaciona ambos términos es la de la detención de Victoria Moyano Artigas por parte de la Gendarmería Nacional mientras apoyaba el reclamo de los obreros de Lear sobre la Panamericana, dos días después de la recuperación de Guido. Vicky, hija de militantes uruguayos, fue una de las primeras nietas restituidas y en 1987, a sus 9 años, tuvo la posibilidad de conocer a sus verdaderos abuelos.

El 10 de agosto, la Gendarmería interceptó el auto en que Victoria acompañaba la caravana de solidaridad con los trabajadores de Lear en conflicto con la patronal norteamericana desde hace un par de meses. Al negarse a bajar del auto, los agentes procedieron rompiendo los vidrios del vehículo y arrojando gases dentro del mismo, para obligar a salir a los ocupantes.

Victoria fue finalmente detenida. Estuvo presa unas cuantas horas.

Resulta extraño pensar que Gendarmería, la publicitada fuerza que comanda Sergio Berni, no supiera quién viajaba en ese auto y a quién estaban golpeando y deteniendo. Más si se tiene en cuenta la vigencia del Proyecto X y se repara en el detalle de que, por primera vez en la historia argentina, un militar proveniente del área de inteligencia, como César Milani, es Jefe del Ejército. Sobre todo sabiendo que un rato antes de su detención, Victoria se identificó y entregó su DNI al jefe del operativo.

No se sabe qué dirán los informes que realizan las fuerzas de represión, pero basta haberla visto en alguna entrevista, o haber concurrido a alguna manifestación, para saber que cuando la nieta Victoria Moyano habla de Derechos Humanos no deja de nombrar a los desaparecidos en democracia, Luciano Arruga y a Jorge Julio López.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER