COMPARTIR

Cuando en el año 2007 Cristina Fernández se convirtió en la primera mujer elegida para el cargo de presidente de la Argentina, comenzó a especularse con la idea de que por fin la perspectiva sobre las mujeres en el poder podía empezar a cambiar.

Ya en sus primeros discursos hizo hincapié en el carácter machista del lenguaje,  incorporando los pronombres personales femeninos a cuanta frase pudo, como un modo de inclusión y reconocimiento de las mujeres en igualdad con los varones. Más allá de lo simbólico, la llegada de una mujer a la presidencia presuponía un avance en políticas de género. Sin embargo, luego de 12 años y terminando su mandato, el gobierno de Cristina tiene profundas deudas en temas como el aborto, la trata de mujeres con fines de explotación sexual y el femicidio.

Si bien su retórica no se traduce en sus actos legislativos, Cristina ha dejado en claro que el rol de la mujer en la sociedad debe ser de igualdad con los hombres, característica que le valió las críticas de otras mujeres como la diputada del PRO Gabriela Michetti quien dijo que la presidenta “hace el típico juego masculino” en lugar de “darle a la política un valor adicional de pacificación y serenidad que sólo las mujeres pueden hacer”.

Durante todo el 2015, en pleno año electoral, “las mujeres de” los candidatos presidenciales ocuparon un lugar importante a la hora de participar de las distintas campañas, lo que significó la aparición junto a sus maridos en un sinfín de actos, programas televisivos y entrevistas de todo tipo. Siempre dejando en claro el lugar de “acompañantes” incondicionales del trabajo de ellos.

Karina Rabolini, esposa de Daniel Scioli, desfiló incesante por distintos medios para contar cómo es su marido, qué le gusta de él y expresar con orgullo: “Daniel me hizo a su manera”, debido a que se conocieron cuando ella era muy chica.

Por su lado Juliana Awada que cada vez que fue consultada en relación a su marido Mauricio Macri aclaró que “está para acompañarlo” y sólo se limitó a sacarse fotos y no opinar, a excepción de aquella vez en el programa de Marcelo Tinelli en donde expresó que su marido es muy fogoso por eso ella siempre está sonriente o que es buen padre porque baña a su hija.

Y si de padres y madres se trata, durante su campaña María Eugenia Vidal, elegida gobernadora de la provincia de Buenos Aires realizó un spot publicitario en donde expresaba que la provincia “necesitaba amor de madre” porque son estas las que cuidan, curan y asisten. Y, como buena hija de la provincia, se ha encargado de votar en contra de leyes como la de fertilización asistida o pronunciarse en contra del aborto: “Yo estoy a favor de la vida. Ninguna mujer elige abortar”. En la Argentina, hay 500 mil mujeres al año que podrían discutírselo. 500 mil que eligen.

En reiteradas ocasiones Cristina reivindicó el rol femenino desde un lugar de igualdad de derechos y posiciones en la sociedad. Lugar del cual estas mujeres se corrieron durante toda la campaña.

Hoy los candidatos en el balotaje son dos: uno que declaró públicamente que la violencia de género es “una cuestión familiar” en la que no se mete y otro que expresó que “a todas las mujeres les gusta que les digan un piropo, aunque sea una grosería”. Sin dudas en materia de género será difícil que las políticas cambien.

 

SIN COMENTARIOS

RESPONDER