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> Por Juan Agustín Maraggi y Pedro Lacour

A esta altura del partido, y con el tema puesto en primera línea de la escena, decir que la Justicia responde a una lógica corporativista en tanto está constituida por un complejo sistema de procedimientos, burocracias y discursos, hasta llegar al punto de ser comprendida sólo por unos pocos, no resulta para nada descabellado.

Más aún si le sumamos que tiende a beneficiar constantemente a un sector privilegiado de la sociedad, y no a los trabajadores y excluidos que pasan más tiempo acusados por los fiscales que los mismos empresarios que los explotan.

Para comenzar a contrarrestar esta lógica, e intentar mostrar una forma diversa en cómo se debería manejar, el 25 de septiembre en la Legislatura porteña se llevó adelante la presentación y primera audiencia del Juicio Ético y Popular a las Corporaciones.

Impulsado por varias personalidades de la cultura, intelectuales y periodistas, en conjunto con diferentes organizaciones políticas y movimientos sociales, tiene un funcionamiento simple: se conformó un Tribunal Ético Popular integrado, ente otros, por Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Osvaldo Bayer, Vicente Zito Lema, Maristella Svampa y Herman Schiller, derivándose la investigación a las distintas Fiscalías Populares de la Ciudad.

Entre las distintas corporaciones que pasarán por el banquillo popular -que a falta del mismo, es representado por todas las tierras que poseen- se encuentran IRSA, Salvatori, Roggio y Cirigliano, Riva S.A., Ashira y Urbasur, de quienes hemos hablado largo y tendido a lo largo de los diferentes números de Mascaró.

Oponiéndose a la idea de un juicio realizado entre cuatro paredes y con participación exclusiva de los afectados y testigos, se pretende una investigación que abarque desde diferentes perspectivas los hechos, logrando sintetizar distintas herramientas de recolección de pruebas, pasando por el atestiguamiento de los afectados, las investigaciones periodísticas y científicas hechas al respecto y la realización de relevamientos populares en las diferentes comunas.

A esto se le suman las experiencias de los espacios políticos y movimientos sociales que han sufrido y resistido las represalias y el avance de las corporaciones denunciadas a lo largo de los últimos años.

Mientras se espera una sentencia para noviembre, cabe preguntarse por qué se le denomina al Juicio de esta manera. Como expresó Jonatan Baldiviezo de la Fiscalía Popular, se le denomina ético porque “Queremos que los procesos tengan la rigurosidad científica necesaria para que nuestras denuncias y reclamos sean considerados parte de las luchas que tenemos cotidianamente en la Ciudad de Buenos Aires”. Por su lado, un juicio popular, como tal, no tiene lugar solamente en los espacios institucionales, como fue durante su presentación en la legislatura porteña, sino también en la calle y con el pueblo.

Es por eso que el jurado se irá movilizando y el juicio se extenderá a todos los barrios porteños, realizándose en los diversos sitios y zonas afectadas entre los que podemos contar al Parque Centenario, la Estación de Once, el Parque Indoamericano, el Hospital Borda y el Parque Lezama. En esencia, se pretende la participación activa de los vecinos en el procedimiento, llamándolos a contar sus experiencias, añadirlas en los testimonios y a movilizarse constantemente.

El Juicio Ético y Popular a las Corporaciones tiene objetivos claros entre los que se encuentran comprender y analizar qué tipo de sociedad es la que queremos. Esto significa desenmascarar las tramas que se ocultan tras los negocios inmobiliarios, la posesión de la tierra, la construcción de viviendas y demás hechos. Buscar hacia quiénes van orientadas estas políticas, quiénes poseen y obtienen los beneficios; tratar de dar con los responsables de los desalojos, las quemas de conventillos y las represiones. Que las palabras ‘revalorización de la zona’ sean vistas como algo positivo, junto con una investigación profunda y detallada de sus consecuencias, es un inicio para comenzar a pensar cómo cambiar el presente y avanzar hacia otro futuro.

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