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“No es la primera isla que nos sacan”, dice Manolo de pie al borde del corroído dique seco, mientras toda la repartición de Dragado y balizamiento de Vías Navegables se prepara para almorzar en la Isla De Marchi.

Es el cumpleaños de Manolo Rodríguez, pero aquí casi todos prefieren contar la antigüedad que tienen arriba de barcos y dragas antes que develar la edad. Manolo lleva 48 años en su oficio. Igual es superado por el Gallego Antonio Fernández que lleva más de 50. Entre los otros invitados al cumpleaños están Oscar Verón, Manuel Juárez, y los hermanos José y René Gil, todos con más de 40 años de prestar servicio en la Isla.

En los próximos días estos trabajadores deberán dejar la Isla De Marchi para dar lugar a la instalación del Polo Audiovisual y una importante cantidad de edificios lujosos que completarán el cordón sur de Puerto Madero.

El gobierno nacional prometió que serían reinstalados la Dársena F, pero por el momento no existe estructura ni caudal de agua para que pase ningún barco ni draga.

“Si nos quieren echar y dejarnos sin trabajar, nosotros vamos a resistir. En todo caso nos van a tener que sacar a los balazos, como ya lo intentaron hacer en el Borda”, dice Oscar Verón coordinador nacional de Ate-Vías Navegables.

El proyecto de ley que permite urbanizar la Isla De Marchi se aprobó a mediados de noviembre del 2012 con una negociación entre los legisladores macristas y kirchneristas. El Frente Para la Victoria consiguió los votos necesarios para la instalación del Polo Audiovisual, la recategorización de terrenos para el Plan PROCREAR y demás emprendimientos inmobiliarios, a cambio de permitirle al PRO sus propios emprendimientos inmobiliarios y dar el golpe de gracia sobre los terrenos del Hospital Borda. Ahí, donde sobre los escombros del Taller Protegido 19 y los perdigones de la represión de la Metropolitana, Macri y compañía planean realizar el nuevo Centro Cívico.

“Quieren convertir a la Isla De Marchi en una Dubai. Se calcula que el metro cuadrado cubierto en este terreno donde estamos parados se cotiza entre 8 y 10 mil dólares. Acá hay 120 mil metros cuadrados, entonces hacé la cuenta de cuantas razones existen para que nos vayamos. Ese es el precio de hipotecar para siempre y darle un golpe de muerte a la Marina Mercante de nuestro país”, sostiene Hugo Verón, hermano de Oscar, con una antigüedad de 22 años en el lugar.

Quien está detrás de la urbanización de la Isla es Eduardo Elsztain, dueño de Irsa. Por su parte, el Polo Audiovisual se realizaría en los viejos talleres, allí donde en el momento de esplendor llegaron a trabajar 14 mil obreros y se construyeron barcazas y submarinos. Según Verón, “no es mucho terreno el que se utilizaría para el Polo Audiovisual y se podría hacer en cualquier lugar del país, en cualquier galpón o manzana libre”.

Manolo Rodríguez recuerda que “cuando la presidenta hizo el lanzamiento en agosto del año pasado, estaba trabajando en el dragado del Río Salado, a la altura de la localidad de General Belgrano. Estaba escuchando la radio pero no estaba escuchando del todo. Cuando ella hace el anuncio del Polo Audiovisual, relacioné que se refería a la Isla Maciel. Y entonces dije, `qué piola la idea´, conectar esa zona postergada con la Capital, pero ahí me llama mi mujer. Claro, yo no podía asociar la descripción de la Isla que hizo la presidenta cuando dijo que se trataba de `un lugar deshabitado sin utilidad pública´”.

La Isla Demarchi es oficialmente parte del barrio de La Boca, aunque se ubica en el sector extremo sur de Puerto Madero.

“El Estado no hace nada por el Estado. Esa es la acidez de nuestra situación”, insiste Manolo quien es interrumpido otra vez por el Gallego: “Fijate que es una contradicción del modelo no tener vías navegables y trenes estatales para abaratar el flete de lo que se exporta. El Estado podría obtener mucha ganancia si se hiciera cargo del transporte”.

Con orgullo, con maquinarias en desuso desde hace 20 años pero engrasadas, limpias y a punto de poner en marcha, los trabajadores hablan de la repartición Dragado y Balizamiento con el mismo sentimiento que lo hacen al hablar de sus nietos, “acá los que quedamos tenemos la camiseta puesta y vamos a morir con la camiseta puesta. Acá lo que queda del Estado somos los trabajadores y lo vamos a defender”.

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