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Foto: Nos Digital

Que los jóvenes son el futuro del país, que de ellos depende, que hay que apostar a la juventud… Que son violentos, que están perdidos, que no les importa nada…

Por la positiva o la negativa los jóvenes han sido y son tema de charla o debate en la vida cotidiana, sin embargo, desde los medios de comunicación, es habitual que se ponga la lupa en valoraciones negativas. Según el informe del Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Universidad Nacional de La Plata, el 70% de las noticias relacionadas con la juventud durante los meses de marzo, abril y mayo están vinculados a episodios de violencia, a punto tal que el 40% fueron publicadas en la sección “policiales”. Curiosamente, en tan sólo el 5% de los casos se consulta a los propios protagonistas (los jóvenes) y en la mayoría se recurre como fuente al testimonio policial o judicial

Por otra parte, es frecuente escuchar, sobre todo en épocas de campaña electorales, que los políticos están muy preocupados por los jóvenes porque son el futuro de nuestro país. Si se observan distintas estadísticas podemos observar que, al menos en materia laboral, hubo mucha preocupación pero pocas políticas que alentaran la generación de puestos de trabajos. Según un reciente informe de Naciones Unidas, Argentina encabeza el listado de países con más alto nivel de desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años, llegando casi al 20% de casos de hombres y mujeres que buscaron trabajo y no lo consiguieron. En el mismo sentido, el propio INDEC en su informe del segundo trimestre del año, establece que el sector que más sufre el desempleo es el de personas hasta 29 años, trepando también hasta casi el 20% de quienes no tienen trabajo.  Por el momento, la única política que se conoció del gobierno de Macri para atender esta problemática, es la del empleo súper precarizado en Mc. Donalds; medida que sólo produce mayor explotación y, como consecuencia, aumento de las ganancias de la empresa estadounidense.

Pues bien, a juzgar por el tratamiento mediático en Argentina no hay jóvenes que día a día militen en los barrios, ni que sean el sustento de sus familias, ni que realicen actividades culturales ni que sean ejemplos en sus lugares de estudio, ni que piensen cada día cómo construir un mundo un poco más justo.

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