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La profesora, especialista en Geopolítica, Estrategia y Defensa Nacional, y secretaria del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), habló con Mascaró sobre la injerencia (CON JOTA) estadounidense en cuestiones de seguridad interior y sobre los recientes conflictos en las fuerzas.
>ENTREVISTA CON ELSA BRUZZONE

¿Qué sucedió en la Décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, que sesionó entre el 7 y el 10 de octubre pasado en Punta del Este, Uruguay?

Se debían discutir los papeles del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproco (TIAR) y la Junta Interamericana de Defensa, que son las dos piedras angulares de la OEA, que ha sido siempre el instrumento político, económico y militar de dominación de los Estados Unidos sobre nuestros países y que siempre estuvo al servicio de sus intereses y objetivos.

El propósito debía ser discutir y revisar el papel de la Junta Interamericana de Defensa y el TIAR. Finalmente no se tomó ninguna medida y se pidió a la OEA una reunión. Hay consenso y sentido común de que estos tratados no sirven para nada, o no le sirven para nada a nuestros países. El problema es que seguimos perteneciendo al Sistema Interamericano de Defensa, y mientras nosotros sigamos perteneciendo a la OEA, este tipo de reuniones van a continuar realizándose.

¿Qué implicaría salirse de estos tratados?

Nada. Por ejemplo México abandonó el TIAR en 2002, y los países del ALBA lo han abandonado ahora sin ningún problema. Sería una forma de ir soltándose de estas ligaduras que nos amarran a Estados Unidos. Dejaríamos de recibir las instrucciones de militares y civiles estadounidenses, es decir que sería muy importante. Porque esa gente viene a instruir a civiles e integrantes de las Fuerzas Aarmadas. Todos ellos dependen de Estados Unidos y están monitoreados por el Departamento de Defensa. Esos civiles y militares de nuestros países que se forman en EEUU, terminan -muchas veces- ocupando las primeras líneas de los ministerios de defensa y de relaciones exteriores. Esa gente no puede estar nunca al servicio y a los intereses de nuestros pueblos, sino que defienden los de Estados Unidos. Es decir que nosotros estamos durmiendo con el enemigo.

¿Hay una real conciencia de lo que implica que las potencias imperialistas puedan venir por los recursos naturales de nuestros suelos?

Creo que sí. Al menos UNASUR está viendo este problema. Se piensa en actuar en la defensa de los recursos naturales y estratégicos a nivel nacional. Se debe apuntar a una defensa colectiva de toda Latinoamérica.

Tenemos muchos oponentes adentro y muchos afuera. Se va avanzando. Pero hay que tirar a la basura a la OEA, porque esa es la única manera de fortalecer a UNASUR, al Consejo Sudamericano de Defensa y a la CELAC. Debemos terminar con ese instrumento de dominación. Debemos lograr la unidad en la diversidad, como querían nuestros libertadores, para lograr nuestra supervivencia como pueblos y como estados.

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