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Los docentes bonaerenses siguen sin acuerdo salarial y en algunas provincias apenas recibieron un 3% de aumento, entre tanto Macri y sus aliados atacan a la educación pública en pos de privatizar hasta el conocimiento.

 

Amoroso, pacífico, sonriente. Así se lo vio a Daniel Scioli tras visitar la escuela itinerante instalada en la Plaza del Congreso para visibilizar el reclamo docente. “Que se encauce el conflicto con sensibilidad y comprensión”, dijo a los medios. Con un poco más de contenido, y desde su cuenta de Telegram, Cristina Fernández de Kirchner apoyó con distintos mensajes la lucha de los maestros, haciendo hincapié en el gravísimo hecho de que policías pregunten en las escuelas qué docentes adhieren o no al paro.

Macri se ha quitado la máscara del diálogo y ha puesto todas sus herramientas políticas (y sobre todo mediáticas) para deslegitimar a la educación pública y a quienes la defienden dentro y fuera del aula. María Eugenia Vidal es la encargada de llevar adelante esta tarea.

Hace no demasiado tiempo, los integrantes de Cambiemos retorcían sus ideales apoyando la lucha docente, y la expresidenta y el exgobernador destruían económica y mediáticamente a los maestros. ¿Por qué tienen tanto en común el actual gobierno y el anterior respecto a la cuestión educativa?

 

Un maestro=un trabajador

Si algo se ha encargado de aclarar la Alianza Cambiemos, es que llegaban al gobierno para “hacer respetar las leyes”. Pues bien, desde el año 2006 existe la Ley de Financiamiento Educativo que obliga a realizar una vez al año una paritaria nacional que establece un piso salarial para todas las maestras del país. El presidente y su equipo no sólo no cumplen con la Ley sino que desoyen la orden de una jueza que los quiere poner en vereda.  Consultada por Mascaró, Romina del Plá, Secretaria General de SUTEBA La Matanza y candidata a Secretaria General de SUTEBA provincial, considera que esto se debe a que “hay un intento por parte del gobierno nacional en acuerdo con los demás gobernadores de imponer un tope a los acuerdos salariales. La eliminación de cuajo de la paritaria nacional, es porque ni siquiera quieren que haya ese techo de referencia” y que por eso “se encuentran variantes como el 13 por ciento de  Misiones, o cifras todavía más bajas como el 3 por cientoque ofreció Alicia Kirchner en Santa Cruz”.

Pero el techo salarial parece no ser el único objetivo detrás del conflicto docente. Andrea Arrigoni, integrante de la agrupación La Fragua y Secretaria de Finanzas de SUTEBA La Plata, dio su opinión a Mascaró: “es la intencionalidad de este gobierno transformar esta paritaria en una reforma laboral, esto es lo que está planteando Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.  Una reforma laboral sin un debate serio con los docentes, una reforma laboral con salarios a la baja, por supuesto, donde quieren modificar los derechos adquiridos como las licencias, así como el criterio de la capacitación atando ambas a una noción de productividad a través del presentismo”.  Una de las formas en las cuales se ataca los derechos laborales de las maestras, es la cláusula “aula” aplicada en Mendoza desde el año pasado; este ítem prevé aumentos para aquellos docentes que no faltan en todo el mes, a excepción de las embarazadas. Sobre esto, la docente platense agregó que “cuando se dice que no falten en todo el mes, no estamos hablando de ausencias injustificadas, sino que esa parte del aumento no se aplicaba en el caso de cualquier licencia legal como puede ser la licencia por estudio o por enfermedad. Esto ha significado que, por ejemplo, haya docentes que, aún enfermos de cáncer, por una cuestión de necesidad económica hayan tenido que volver a restituirse en su cargo”.

El gobierno nacional, consciente de que la paritaria docente es una referencia económica para el conjunto de los trabajadores, quiere aprovechar esa situación para “disciplinar”, atacando los salarios y los derechos laborales, tal como lo necesitan las empresas. En ese sentido, nada mejor que generar divisionismo entre los propios trabajadores, aplicando clausulas que pueden llevar a que los docentes se acusen unos a otros, fomentando el individualismo y el “sálvese quien pueda”.

 

(Sub)ejecutando la educación

No hace falta hacer un análisis concienzudo para saber que Mauricio Macri elige las entidades privadas a las públicas, y las educativas no escapan a esta lógica. Su hija va a una escuela privada, sus ministros se formaron en instituciones privadas, él mismo se formó en colegios y universidades privadas y, el resto de los mortales, “cayeron” en la educación pública.

Y, aunque la calidad educativa no se mide en números, hay datos que muestran a dónde se pone el ojo desde el Estado…

Nota completa en edición impresa Mascaró #40, Mayo – Junio de 2017.

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