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Ayudado por los medios masivos, Cambiemos ha consolidado una estrategia cultural y comunicacional que exalta valores relacionados al sentido común del capital como el individualismo, la meritocracia y la frivolidad consumista.

En El arte de ganar, el asesor de Cambiemos y uno de los principales artífices de la victoria electoral de Mauricio Macri, Jaime Durán Barba explica y desarrolla los preceptos necesarios para ganar una elección y derrotar al adversario político. Allí dice por ejemplo que “la discusión contribuye a fortalecer la democracia y a solidificar las instituciones políticas, pero no a ganar elecciones”, y que en el diseño de una campaña los que interesan son los electores menos politizados y poco informados. Una de sus más importantes enseñanzas es que se deben priorizar las imágenes que transmiten sentimientos por sobre las palabras que transmiten ideas.

El autor del libro dijo no hace mucho que el monigote impuesto en lugar de la suspendida Dilma Rousseff en Brasil, Michel Temer, puede terminar mal si aplica el paquete de ajuste económico y “no tiene una estrategia de comunicación sofisticada”.

Sus dichos adquieren un significado especial si se piensa en el combo de medidas económicas que ha ejecutado el gobierno de Cambiemos desde diciembre de 2015 y la particular actitud condescendiente de los grandes medios masivos de comunicación en sus variantes impresas, radiales y televisivas.

El ejemplo más evidente es el del aumento de las tarifas de luz y gas que impactó negativamente en el nivel adquisitivo de amplios sectores de la población al sumarse a los registros de inflación más altos en los últimos 20 años. Desde el gobierno se hizo hincapié en el derroche que suponían los subsidios y lo mal acostumbrado que estaban los sectores trabajadores a consumir sin responsabilidad. Incluso el editorialista Joaquín Morales Solá llegó a describir una visita a la Casa Rosada de esta forma: “cierto fresco se siente en el despacho de los presidentes. Colaboradores y secretarios de Mauricio Macri van vestidos con algún abrigo. La calefacción está puesta en su nivel mínimo, cuenta uno de esos ayudantes”.

El bombardeo desde los medios masivos en el que se nombra como “nuevas tendencias” al descenso del turismo interno, o se aplica el “sinceramiento” cuando hablan de la retracción del consumo es parte de un engranaje discursivo que tiene como fin apuntalar el sentido común que instala Cambiemos. Ese sentido encierra la idea de meritocracia para justificar la pobreza y pondera el esfuerzo personal como forma de superar las adversidades, mirada que sirve para legitimar la proliferación de empresarios en altos cargos gubernamentales y el salvajismo de las medidas redistributivas que han transferido miles de millones de dólares desde los sectores más empobrecidos a las corporaciones financieras, agroindustriales y multinacionales.

En sintonía con el vaciamiento de contenido, Macri se caracterizó por construir una imagen de liderazgo liviana y despreocupada durante su mandato en la ciudad de Buenos Aires y luego en su campaña presidencial, sin recurrir a discursos de corte político sino más bien comunicando a través de la frase pegadiza. “Va a estar bueno Buenos Aires”. “Sí se puede”. Cuanta más lana menos se ve el lobo. Un gran alumno del pensador ecuatoriano.

 

La cultura del empresario

Al hablar de políticas públicas en cultura se suele referir, más que a la concepción asociada con lo antropológico/etnográfico, a aquella que tiene que ver con el arte, el espectáculo, el acceso a los bienes educativos, la igualdad en el desarrollo y las oportunidades de formación en esas áreas.

Las gestiones culturales del PRO en Capital Federal han recibido fuertes críticas por el desfinanciamiento y la falta de cumplimiento en compromisos acordados como la puesta a punto y remodelación de varios de los teatros que conforman el Complejo Teatral de Buenos Aires: el San Martín, el Alvear y el De la Ribera tuvieron demoras y contratiempos constantes. Trabajadores de colectivos de teatro y danza denunciaron a su vez el incremento de la coproducción de obras con productores comerciales y empresas privadas. El paroxismo de esa concepción mercantilista de la cultura tuvo lugar cuando en 2013 se llegó a alquilar la sala principal del Colón para el festejo del día del peluquero.

La gestión a nivel nacional comenzó este año con el despido de casi 500 trabajadores del ministerio de Cultura, 240 de la Biblioteca Nacional y otros 700 del Centro Cultural Kirchner. En todos los casos se trataba de personal que arrastraba situaciones de precariedad en los contratos de gestiones anteriores. El flamante ministro de Cultura Pablo Avelluto, declaró que en la administración deben estar los más capaces y no los amigos. Sin embargo, tiempo después designó a su novia como coordinadora de comunicación del ministerio.

El discurso de los ñoquis y la ineficacia de los empleados públicos es otro de los puntales discursivos que instalaron el gobierno y la prensa masiva. Finalmente resultó que los miles de despidos no tenían que ver con el ahorro fiscal y la eficacia estatal, ya que el presupuesto de las remuneraciones en la administración lleva un alza de casi el 40%, debido a la cantidad de asesores que se contrataron y cargos extraescalafón que se generaron en estos meses.

Un sitio en el cual se puede apreciar algo de la visión que tiene el gobierno sobre las políticas culturales es el renovado Tecnópolis, el parque temático de ciencia, tecnología, educación y arte. Los espacios más innovadores de la edición 2016 consisten en talleres para ser popular en las redes sociales, cursos donde se enseña a las chicas a mejorar el estilo para sacarse las selfies maquilladas y esplendorosas y sesiones de fitness para estar en forma cuando venga el calorcito.

Estos enfoques sobre lo cultural que se perfilan desde el gobierno tienen más que ver con la espectacularización, el consumo de entretenimiento y la mercantilización del arte, que con la concepción de cultura en tanto espacio de igualdad con una función social crítica.

 

Nota completa en edición impresa Mascaró #37, Septiembre – Octubre de 2016.

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