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El 16 de octubre será lanzado al espacio el primer satélite de telecomunicaciones diseñado y fabricado en el país. Cientos de trabajadores, en su mayoría jóvenes, de INVAP (Investigaciones Aplicadas) estarán expectantes frente a las pantallas de televisión. En cuestión de segundos, su trabajo de siete años puede ser un éxito o quedar trunco. Un equipo de ingenieros argentinos está en la Guayana Francesa trabajando en el montaje del satélite sobre el cohete y en las pruebas de lanzamiento.

El ARSAT 1 brindará servicios de televisión, acceso a Internet y servicios de datos y de telefonía IP a todo el territorio nacional y países limítrofes. Tristán Bauer, presidente de Radio y Televisión Argentina, se refirió al tema como un avance en soberanía satelital: “veníamos de una situación en la que Argentina iba a perder sus órbitas satelitales (…) tener un satélite propio permitirá dejar de alquilar servicios a otros países, además mejorará la conectividad y ampliará la cobertura a áreas aisladas”; y agregó: “no tenemos incorporado el concepto del mar como territorio y mucho menos del espacio como territorio”.

Bauer estuvo en el aeropuerto de Bariloche los últimos días de agosto, cuando el ARSAT 1 fue trasladado por un avión Antonov AN-124 desde la ciudad rionegrina hacia la Guayana Francesa, lugar elegido para el lanzamiento por su ubicación cercana a la línea del Ecuador. En ese momento expresó la contradicción entre estar vivenciando un hecho sin precedentes en el país y el silencio de los diarios nacionales y de los medios en general en torno al tema.

¿Cuáles son las ventajas de tener una industria espacial? En primer lugar, avanzar hacia una gestión pública de las telecomunicaciones; generar empleo calificado mediante la creación de empresas especializadas de distintos rubros (electrónica, mecánica, software); generar recursos económicos para el país mediante la exportación de satélites y el alquiler de servicios satelitales a otros países; lograr independencia en el diseño, fabricación, ensamblado de partes y ensayo de lanzamiento de satélites. Capacidad que sólo poseen 8 países en el mundo.

ADN del satélite argentino

El desarrollo de estas tecnologías complejas involucra a distintas empresas, principalmente a INVAP, ARSAT, CEATSA (Centro de Ensayos de Alta Tecnología) y CNAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), instituciones que provocaron el regreso al país de muchos especialistas que trabajaban en el exterior.

En 2006 se creó la empresa ARSAT para recuperar la gestión estatal de las posiciones orbitales que estaban a punto de perderse por un mal manejo de la empresa alemana Nahuelsat. Y se tomó la decisión política de que los satélites se construyan en el país.

En siete años INVAP concretó el objetivo de diseñar y construir el satélite de telecomunicaciones. Con una inversión de 250 millones de dólares se desarrolló ARSAT 1, el primero de un proyecto de tres satélites. Se calcula que la inversión se recuperará en menos de la mitad de la vida útil que es de 15 años.

El caso de INVAP presenta particularidades interesantes. Se trata de una empresa estatal (de la provincia de Río Negro) pionera en la implementación de la ley de sociedad del Estado. No recibe presupuesto de la provincia sino que se auto financia con las ventas de sus productos: satélites, radares, reactores, tecnología médica, etc. Genera ganancias que se reinvierten en los proyectos de la empresa y un porcentaje se reparte igualitariamente entre los trabajadores. Tiene su planta principal en Bariloche donde trabajan 1200 personas, muchos de ellos son jóvenes ingenieros recibidos en universidades nacionales y en el Instituto Balseiro.

A partir de 2003 empieza a crecer gracias a nuevos contratos en el exterior y con el Estado. Uno de los objetivos a corto plazo de INVAP es expandir el desarrollo tecnológico a toda Latinoamérica. Por estas horas, el quipo del ARSAT 1 en Guayana Francesa estará en los últimos preparativos. Con ARSAT 2 y 3, más otros proyectos en camino, quedaría en marcha una política de Estado a largo plazo, más allá de los vaivenes políticos. Si se logra sostenerla en el tiempo se estará fortaleciendo una actividad económicamente sustentable, una industria de alto valor agregado y una fuente de empleo calificado para miles de jóvenes profesionales.

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