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El salario docente universitario creció sin lugar a dudas hasta el año 2008, acorde al ciclo de crecimiento a tasas chinas que desde 2003 marcó el tan mentado modelo kirchnerista. Pero desde entonces, el estancamiento y la pérdida sistemática del poder adquisitivo fueron expresión de negociaciones paritarias a la baja, en las que se discuten porcentajes mentirosos acumulando cuotas “embellecidas” con partidas menores para “exclusivos”, “masters” y “doctores” con la idea de descomprimir. Pero que cuando uno anualiza los aumentos, muestran la realidad de no poder siquiera recuperar “hacia atrás” el poder adquisitivo del salario, cuando una paritaria debería ser sobre la proyección hacia adelante para arrimar al verdadero valor de la fuerza de trabajo frente a la inflación.

El malestar y la bronca se extendieron a lo largo del país con epicentro en la Universidad de Tucumán y la Uiversidad Nacional de Rosario. Desde el 11 de junio pasado, un paro por tiempo indeterminado refrendado por más del 52% de 1490 docentes que votaron en Rosario, se extendió a las Universidades de San Luis, Río Cuarto, y 24 universidades más de CONADU Histórica, a través de paros nacionales. La evidencia del ajuste y la pérdida del poder adquisitivo dispararon la pelea. Medida fuertemente atacada desde la prensa, pero que puso nuevamente en marcha la unidad docente-estudiantil y la recuperación de la identidad del Movimiento de Trabajadores Docentes Universitarios en Lucha. Lo que ha tenido que ver con saber escuchar más allá de las especulaciones políticas de toda dirigencia sindical. Y con debatir de cara a los compañeros y compañeras y a la firmeza en las decisiones. Así es que se fue tejiendo la unidad en la calle con renovado protagonismo de los estudiantes (al menos, así fue en Rosario) y la coordinación nacional “por abajo” de todas las Asociaciones Gremiales que se convocaron a dar batalla. La que hizo posible adelantar las negociaciones y modificar el esquema con que se nos imponían los techos salariales.

El miércoles 16 de julio cerró la votación para re-evaluar la medida de fuerza, habida cuenta la nueva firma del Acta Salarial de un 16,5% en junio, para que entre en el aguinaldo, más un 10% en agosto para cobrar en septiembre, y 2% más por Jerarquización. Es importantísimo advertir que logramos hacer abrir la Mesa de Negociación, antes del cumplimiento de los 16 meses, y que lo que originalmente eran tres cuotas en el segundo cuatrimestre, luego fueron dos, y luego fue una en el primer aguinaldo y la otra se adelantó un mes.

La nueva votación en COAD, termina de arrojar el resultado de 1034 votantes que reafirmando el Plan de Lucha, deciden levantar el paro por tiempo indeterminado en el 2º cuatrimestre, pero seguir en la pelea con clases públicas, paros rotativos, paros escalonados y otras medidas.

Lo que está claro es que lo central, no son las medidas de fuerza que puedan llegar a definirse en sí mismas. Estas son sólo el instrumento que deberá reimpulsar el movimiento docente y el reagrupamiento de fuerzas que las universidades nacionales sean capaces de volver a desplegar. Ya que es indispensable analizar, debatir y replantear la estrategia colectiva mucho más allá del encuadramiento y las conducciones de las federaciones en las que se encuentra cada uno de los gremios de base.  Pero adquiere particular y especial importancia, enmarcar nuestra lucha en la etapa, comprendiendo además el rol asignado a la las universidades públicas nacionales.

No olvidar que aunque hay una fuerte inversión en el sector de Ciencia y Tecnología, asistimos a la continuidad de políticas neoliberales en la Educación Superior, privada de una nueva LES que rompa con las rémoras del menemismo. Lo que se pone en evidencia es un modelo universitario de salarios bajos que sigue degradando la formación de grado, concentrando financiamiento en posgrados, doctorados, posdoctorados y desde allí al infinito… Es fundamental que volvamos a recentrar el debate en torno al modelo universitario impuesto. Y la lucha hacia una verdadera educación superior, democrática, popular, emancipadora y latinoamericana que termine con los negocios de una elite de investigadores y titulares exclusivos, a los que las grandes empresas les marcan las agendas de investigación apropiándose además de las patentes, y establezcamos una pelea que revierta la cultura académica neoliberal y las condiciones de producción intelectual dominantes. De eso también se trata nuestra pelea.

* Delegado Docente en la UNR

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