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¡Pibes chorros!

¡Jóvenes delincuentes!

¡Se embarazan por un plan!

¡La juventud está perdida!

¡Hay que encerrarlos!

¡Disciplinarlos!

¡Matarlos!

 

Los pibes, las pibas…

que recién asoman el hocico a este mundo …

¡Y ya están condenados!

De la cuna a la cárcel, de la cuna a la tumba.

Apenas ayer se pararon sobre sus dos piernas,

y ya son los responsables de todos los males.

 

¡Bienvenidos!

Sólo ocho personas en todo el mundo

poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial

(3.600 millones de personas)

¡Bienvenidos!…

¡El mundo ya está repartido!

 

Hay 400 mil millones de dólares de argentinos en los “paraísos fiscales”.

Y en los barrios…

se cuentan las moneditas devaluadas en el infierno de barro.

 

A cada generación que pisa este polvo le obligan a aprender que así son las cosas,

que ese es el orden natural.

Y por eso, cada generación es un peligro en potencia…

¡Mirá si no lo entienden!

Si les parece mal,

Injusto,

Absurdo…

Como a aquella juventud de hace 40 años.

Y mirá si ahora mismo nos pareciera mal,

injusto,

absurdo…

Y nos empiezan a hervir en la sangre

las mismas inquietudes,

las mismas certezas que a esa generación.

Que imagino mirándonos: con bronca y esperanza.

Con toda la bronca de la derrota,

de la miseria y la injusticia,

que anda a pata ancha por la calle y la casa.

Pero con toda la esperanza de saber…

¡Que cada generación es un peligro en potencia!

¡Mirá si somos nosotros! 02

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