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> Por Andrés Carminati

Toda transición es un problema:

por un lapso de tiempo

(variable según los casos)

la legitimidad queda en suspenso.

Los que no deliberan ni gobiernan

recobran protagonismo

ya que deben ser convencidos

de entregar otro cheque en blanco

y sentarse a mirar el partido confiados

de una buena representación.

Mientras el carro va andando

vamos atentos a los pozos

pero se frena la bocha

cuando hay que cambiar de chofer.

Hay un heredero natural:

El primogénito.

Es un rico y famoso que se compró la camiseta

(como quien compra una franquicia)

le quedó tan bien que fue diputado,

vicepresidente y gobernador.

Cultiva la Fe

el silencio

la paciencia

y la lealtad parcial.

Tiene sus propias ideas

espera su momento

el fruto podría caer del árbol

suavemente hasta sus manos.

Hay una ovejita descarriada:

le pareció que era el momento de saltar

compró la camiseta en el local de la UCeDé

(al parecer siempre abundan las ofertas)

le quedó bastante bien

la lució en ANSES

en Tigre y en la jefatura de gabinete.

Cuando pegó el saltito

justo estaban las cámaras

detrás de él saltaron varios.

Después en el carro se acomodan los melones

pero el que llega primero conduce.

Y el que no se juega no pierde ni gana.

Apareció un heredero presunto

la camiseta la compró en la tienda oficial

la usó en todos los partidos que jugó

con Carlo, el Cabezón y los pingüinos.

Cultiva la Fe con devoción.

Le gustan los yanquis

y les solicitó una base humanitaria.

Le gustan los Qom

y les tomó prestadas unas tierras.

Le gusta la tierra

sin el monte arriba.

En las elecciones le va muy bien

y ahora es Jefe

Heredero presunto

Habrá que ver qué título vale más.

Claro que también hay otros palos

pero éste es bueno pa’ rascarse

posee astillas de varios colores

garantía histórica

campeón en gobernabilidad.

Excepto que usted no firme el cheque

Pero hay que salir a jugar en serio.

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