COMPARTIR

El capitalismo para existir fragmenta

(también destruye y pulveriza)

pero aquello que merece vivir

para el capital

lo fragmenta

divide.

 

Fragmenta el trabajo en mil operaciones

(reducidas al ridículo de su sin sentido)

Fragmenta la tierra en parcelas

(amuralladas y ficticias)

Fragmenta el conocimiento

(para sus patentes)

Fragmenta la verdad

(para su servicio)

 

Conocer, en su lógica, es ignorar

es saber parcial

con la mirada de arriba abajo

teñido del color de una clase.

 

Es la selección del ojo de los dueños.

 

El fragmento posee un potencial:

la fácil reproducción

que hace factible la copia

de la copia

de la copia

hasta el infinito.

 

La transportabilidad por tiempo y espacio

de un fragmento de trabajo

de un fragmento de mentira

de un fragmento de fragmentos

torna posible

la circulación continua de lo fragmentario.

 

Todo aquello que el capital reproduce

en sus libros

en sus periódicos

en sus discursos

se basan en la fragmentación de la verdad

que priva a la justicia de su totalidad

construyendo medias verdades:

fragmentos huérfanos

que ignoran de dónde vienen

o de qué forman parte.

 

Pero que aún así

se afirman en su fragmentario existir

porque está en su derecho ser

aunque no sepan

que no son

ni serán

hasta que no sean lo uno y lo múltiple.

 

Quienes hablen en nombre

de la propiedad

jamás dirán la verdad

Pues la propiedad

es hija de la fragmentación

y la violencia que la hizo posible.

 

Quien defienda la ganancia

jamás dirá la verdad

Puesto que ella se basa

en la propiedad

y se nutre del jugo del trabajo

fragmentado.

 

La verdad nacerá entonces

con la justicia

germinará de la unión de lo disperso

de todo aquello abatido

por el capital

de la reconstrucción violenta

de los fragmentos

de nuestra propia historia

y vida

que como Tupac Amaru

fue descuartizada al servicio

de los adoradores del oro.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER