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“Los que para dormir seguros  no pagan el sereno de la cuadra o del barrio  sino directamente al Estado Mayor  Conjunto de las Fuerzas Armadas…” La gran burguesía,  Roque Dalton

Murió por fin Jorge Rafael Videla

El dueño de la muerte

El Gerente General de la tortura

El CEO del horror

¡NO le llamen hijo de puta!

Mejor es llamarlo
por su nombre y apellido:

Genocida Genocida

Brazo armado del imperialismo

Brazo armado del empresariado

Brazo armado de la Sociedad Rural

Brazo armado de todos
los partidos burgueses

Brazo armado de la Iglesia

Brazo armado de los tenderos asustados

¡Genocida!

Brazo armado de la contrarrevolución

No les demos tanta ventaja

ideas vagas no sostienen la trinchera

Hay que disparar con palabras precisas

si queremos al fin vencer

¡No lo llamen hijo de puta!

No está en su concepción el pecado

Ni siquiera en su crianza

¡No lo llamen hijo de puta!

Tampoco loco, perverso, irracional

Si obró con racionalidad pura:

La razón del medio y fin

Una racionalidad histórica

Heredera del látigo esclavista

(aterrado por las fugas)

De la inquisición conquistadora

(aterrada por los indios sublevados)

Del estanciero estaqueador

(aterrado por los gauchos altaneros)

De los fusiladores

(aterrados por los huelguistas rojos)

De los bombardeadores

(aterrados  por las negras cabezas)

Racionalidad pura

un saber ancestral

La razón de los dueños

que matan porque temen

que matan porque tienen

Un saber que acompaña la herencia

junto a propiedades y empresas

Propiedad-Temor-Muerte-Propiedad…

¡No lo llamen hijo de puta!

Esa acción racional respecto a fines

era parte de su herencia:

La racionalidad propietaria

que moderniza la producción

a la par que el terror

(su último garante)

¡No lo llamen nunca más hijo de puta!

Y no da alegría su muerte

El Gerente General de la cobardía

El Management en tormentos

El Supervisor de Calidad
de la apropiación de niños

El Presidente Ejecutivo
de la desaparición forzada

murió sin develar el secreto comercial

hasta el final fue fiel al testamento

hasta el final sostuvo

la racionalidad escarmentadora
de los dueños:

“Quienes desafíen la propiedad

no estarán ni muertos ni vivos

serán mera incógnita sin entidad…

Desaparecidos”

No da alegría su muerte

la justicia que esperamos viene de otro río

un río profundo y caudaloso

que desde su fondo fangoso

arrastrará corriente abajo
la basura de la orilla

y fecundará al fin esta tierra

de verdadera justicia igualitaria

En cuanto a ese hombre llamado Videla

En cuanto ese cuerpo degradado
por el tiempo fatal

Una hermosa alegoría
marcó su destino final

terminó en un inodoro…

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