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Ilustración: Claudio Ceverino

6:20 “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de la pobreza cero”.

6:21 “Bienaventurados los que ahora sois despedidos, porque tendréis trabajo genuino. Bienaventurados los que ahora sufren el brutal ajuste, porque mañana llegarán inversiones”.

6:22 “Gozaos y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque en el segundo semestre también bajará la inflación”.

6:23 “Pero, ¡ay de vosotros, ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. Porque ya quité las retenciones a todas las exportaciones e incluso os bajé el impuesto a los autos de alta gama”.

6:24 “¡Ay de vosotros, los que estáis saciados!, porque tendréis hambre. Metafóricamente hablando.”

6:25 “Y vosotros los que oís mi mensaje por los grandes medios de comunicación os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y ajustan; bendecid a los que os maldicen y hambrean, orad por los que se ríen en vuestra cara todos los días”.

6:26 “Y al que te golpee en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te destruya el salario, te aplique un brutal tarifazo y amenace con sumirte en la miseria, ni aún tu virginidad le niegues”.

6:27 “Y a cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, como nosotros, no se lo reclames”.

6:28  “Sed, pues, misericordiosos, no juzguéis, no condenéis. Y dad, dadlo todo con alegría. Y esperad, cultivad la paciencia, que si no os toca la bendición en esta vida, si tu dinero no llega al paraíso fiscal, en algún lugar del más allá llegará vuestra recompensa y se os pagará tan bien como nosotros hemos pagado a los ricos y a los buitres fariseos”.

6:29 “Y les dejo una parábola, si aún lo conservas: “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. 

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