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“Me llamo Juan y no tengo

más que mi sombra en el mundo,

pero como yo soy Juan

creo en la sombra que tengo.

Ahí donde usted la ve

Mi sombra es raíz del tiempo”.

 Armando Tejada Gómez

 

 

Mientras trata de entender qué son las cuentas “off shore”

o cómo tienen tanta plata que les resulta más fácil pesarla que contarla.

Mientras mira absorto como los ricos

se revolean con “carpetazos” y denuncias.

Mientras trata de decidirse cuál es el “menos peor”,

y comprender cómo se pusieron de acuerdo tan rápido.

Mientras la guita se le hace agua, y el agua canta un tarifazo.

Mientras transita entre la bronca y “me da todo lo mismo”.

Quizá vaya siendo hora de tomar cartas en el asunto.

 

De meter las manos en ese barro. Las manos y cabezas

que se consumen a fuego lento en el laburo diario.

Con las que ha ganado el mango que sostiene el techo,

que no han conocido paraísos, pero sí varios infiernos.

 

Quizá va sonando la hora de reconocernos como clase.

Pero sobre todo la de identificar a la clase que nos enfrenta:

esa que tiene varios “sellos” pero un solo Partido:

(el de la guita en pala, los paraísos fiscales y la santa propiedad privada)

Que a veces se pintan de “progre”

y otras veces te muestran los dientes.

Que a veces se hacen que escuchan

y otras veces abren fuego a mansalva.

Pero que siempre se encuentran unidos
cuando se trata de sus nobles principios:

“las penas son de los otros, porque las vaquitas son y serán nuestras”.

 

Por eso,

frente a la violencia permanente del Partido Único de los Dueños,

urge la unión de nuestras manos y cabezas.

Para poder golpear como un solo puño

a ese grupo de parásitos que vive a costa del esfuerzo ajeno,

y construir al fin la Patria Consiente de los penantes de todos los tiempos.

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