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Un viaje hasta los fundamentos de los vecinos que se oponen a las multinacionales mineras y al modelo extractivo que gana lugar en la política económica del país. Qué pasa hoy, cuatro meses después del inicio del corte de Famatina, en los pueblos riojanos y catamarqueños que ganaron las calles, las pantallas y el debate en los primeros días de este año.
> Agustín Santarelli

Desde el 2 de enero, el camino de ripio que en los mapas y GPS figura bajo el nombre de Ruta 11, se encuentra cortado por vecinos de las localidades riojanas de Famatina y Chilecito. El piquete obstruye el único acceso al cerro Famatina, donde la empresa canadiense Osisko Mining Corporation pretende practicar la explotación de minería a cielo abierto.

“El Famatina no se tocaa” (con dos a) dice la bandera que va de lado a lado del camino en la localidad famatinense de Alto Carrizal y que ha visto, por casi cuatro meses, el desfile de policías, de funcionarios de justicia y del gobierno riojano, de movileros de la prensa nacional, vecinos y turistas que se acercan para romper, chusmear o sumarse al corte (que, a esta altura, es un campamento). La resistencia contra la megaminería replicó en otras localidades riojanas, catamarqueñas y tucumanas como Tinogasta, Belén, Andalgalá y Amaicha del Valle, donde se levantaron ante distintos emprendimientos multinacionales instalados y por venir. La respuesta llegó en forma de represión.

EL HOMBRE DE LA LISTA

En medio del camino hay un hombre, levanta la bandera que hace las veces de tranquera (más que de barrera), pregunta algo, saluda, deja pasar. Se presenta: Elías Moreno. “Soy de acá, del pueblo de Alto Carrizal y estoy en esta lucha desde el 2007, cuando impedimos que entrara la Barrick Gold”. En el medio han pasado cosas que Elías remarca, como la salida del entonces gobernador pro-minero, Ángel Maza; la asunción de su vicegobernador Luis Beder Herrera y su compromiso anti-minero; la aprobación de la ley que prohibía la minería a cielo abierto; el triunfo electoral del propio Beder Herrera como candidato del kirchnerismo, la derogación de la misma ley que prohibía la minería a cielo abierto, la firma del contrato con la Osisko Mining Corporation; y la vuelta al camino para impedir que otra multinacional con sede en Canadá explote el cerro que de a ratos tienta a Elías a desconcentrarse de su guardia y girarse a mirarlo, majestuoso.

El nombre Elías Moreno está escrito en un afiche que tiene marcados día por día, hora por hora, quiénes deben hacerse cargo de las guardias en el corte. “Antes hacíamos guardias de cuatro horas, ahora lo estiramos a seis. Es duro pero de acá no nos va a sacar nadie. Día a día en vez de desgastarnos, nos vamos cargando de energía”, dice el hombre del nombre que también figura en la “lista negra” descubierta en manos del gerente de la agencia local de la Osisko, a mediados de diciembre del año pasado.

El episodio de la lista fue un elemento fundamental para la comprensión de la gravedad y de la magnitud de la prepotencia con que los mineros y sus aliados locales, pensaban arremeter contra los asambleístas que cinco años atrás se habían opuesto a la instalación de la Barrick Gold y que, desde Agosto –cuando se firmó el nuevo contrato- se encontraban en estado de asamblea permanente.

La maniobra se descubrió cuando algunos asambleístas se enteraron de la estadía de funcionarios de Osisko en su localidad y salieron a confrontarlos. El alerta, literalmente, se dio a través de teléfonos celulares, las redes sociales (wi-fi libre para todos) y campanazos de la iglesia. “A mi lo que me dio fue bronca, no me dio miedo”, dice Elías. La obscenidad de la carpeta con nombres y descripciones de los asambleístas del tipo “cabecilla”, o “protagonista”, junto a la certificación por parte del propio gobernador Beder Herrera de que el mega proyecto que promete explotar oro y cobre (al menos en los papeles) comenzaría a operar a partir del mediados de enero, llevó a un puñado, a cientos, miles de vecinos a ponerse en el medio del camino desde el segundo día de este año.

Para no faltar a la verdad, al margen de que sea Elías quien abre ahora las puertas a este piquete que es una bandera de muchas banderas, la mayoría de las personas en la lista negra y en el afiche con los turnos de las guardias pertenecen al género femenino.

EL ANONIMATO EN FAMATINA

Las mujeres se encuentran, se saludan debajo de la carpa improvisada al lado del corte, casi sobre las acequias que trasladan el agua, que a esta hora de la tarde -cuando el sol ha hecho su trabajo de derretimiento- baja con más fuerza desde los nevados de Famatina.

Algunas parecen ser familia, algunas efectivamente lo son, pero otras que se parecen no tienen entre sí más que la lucha. Marcela es de Chilecito y es la última en llegar. Se pone al tanto. Una de las más jóvenes le pregunta por su madre. Marcela dice que su madre “tiene miedo” y por eso no va al corte. “La gente le dice cosas feas de mí y se hace mala sangre”. La mujer más mayor de todas la interrumpe y dice sus únicas palabras en un buen rato: “Con el anonimato no vamos a ningún lado. El anonimato no sirve para nada”.

Famatina es un distrito chico, que en su homónima ciudad cabecera tiene casi 6 mil habitantes. Todos se conocen y se llaman unos a otros “los anti-mineros”, o los “pro-mineros”, dependiendo el bando. Con poco rigor empírico, se puede decir que las proporciones no se alejan de un 90% de la población se encuentra en contra de la instalación de la Osisko.

A escasos 30 kilómetros queda Chilecito, que con cincuenta mil habitantes, es la segunda ciudad en importancia de la provincia de La Rioja. Allí también parece que se conocen todos. Cuentan los vecinos de una y otra localidad que siempre existió una rivalidad entre ellos. No obstante, la lucha contra las grandes corporaciones mineras y sus aliados, terminó por hacerlos encontrar y reconocerse, achicando la distancia que les impone la vieja Ruta 40. Entre otras cosas, el común denominador es la montaña. Los nevados de Famatina, con la cumbre del cerro General Belgrano, de 6.250 metros, son orgullo y vida de ambos departamentos.

PROMINEROS Y PRODUCTORES

Dice la historia que los primeros habitantes de la región fueron los Diaguitas (“Contempladores de la Montaña”, en su propia voz). Amaban los cerros pero eran agricultores. Los Incas, que también amaban las montañas, y el oro que en ellas podían encontrar, sometieron a los Diaguitas y comenzaron a explotar la minería en el Siglo XV. Desde entonces se reconoce a esta zona como minera. El nombre Famatina deriva de Wamatinag, que significa “madre de minerales”. En esa realidad, y en la instalación de la minera inglesa La Mejicana que explotó los cerros desde 1890 hasta 1913, se asientan algunos de los argumentos que esbozan los pro-mineros locales. En igual sentido, se recuerda la llegada masiva de extranjeros que en la década del 30 arribaron a Chilecito embarcados en la fiebre del oro.

En el año 1955, todavía bajo la presidencia de Perón, se aplica el impuesto al oro, por lo que todo el mineral que fuera sacado del país debía pagar arancel. Eso generó el cierre de la mayoría de los emprendimientos y Chilecito pasó de tener 12 mil habitantes a 5 mil. El decrecimiento se revirtió a finales de los `60 y principios de los `70, tras la implementación del Plan La Rioja, con que el gobernador Iribarren (puesto en 1967 por la dictadura de Onganía) expropió las tierras del Valle y parceló los campos en 50 hectáreas cada uno para entregarlas a cualquier ciudadano argentino que quisiera trabajarlas. Desde entonces, la principal actividad de la región son los cultivos de vid, olivo y nogal. En esa otra realidad encuentran argumentos los productores locales.

PASAR EL VERANO

En Famatina casi nadie se fue de vacaciones. “Teníamos miedo de irnos y que pase algo, que vengan los camiones o las fuerzas policiales a desalojar”, cuenta Analía Moreno, una joven que reparte sus días entre ciudad de La Rioja donde estudia y su Famatina, donde tiene su casa y su corte.

A cuatro meses del inicio del piquete, la discusión sigue en la calle, en las casas, en la Iglesia, en todos lados, en Famatina y Chilecito. A pesar de que la trascendencia mediática nacional ha desaparecido -por problemas de agenda o por pautas publicitarias-, el tema parece ser uno solo en este lugar del mundo.

Respecto a la presencia veraniega de medios del grupo Clarín, que sirviera a los sectores menos lúcidos del kirchnerismo para enmarcar los reclamos antimineros como parte de otra operación del señor Magneto, Analía sostiene que “nosotros sabíamos que iban a estar el tiempo que les sirviera a ellos, pero a nosotros también nos servía porque necesitábamos contar al mundo lo que nos estaba pasando. Probablemente esos mismos medios que vinieron acá, ahora estén promoviendo el discurso minero. Es lógico porque ellos tienen intereses económicos, pero no teníamos otra opción”.

Algo que se percibe en cada conversación, en cada intercambio, es la gran cantidad de información que acumulan para romper con los ejes que se le quieren imponer al tema megaminería. Hay una lucha palabra a palabra para que no se minimice la cuestión reduciéndola al debate Gobierno-Clarín, así como también para que no se simplifique todo en la pregunta ¿contamina o no contamina?. También luchan contra el silencio, el desgaste y el otoño que pronto será invierno.

“Que nadie piense que esta causa ha terminado. Ante el silencio de los medios, mucha gente en La Rioja, por ejemplo, cree que esto ya tuvo un fin, bueno o malo, pero que ya está resuelto. Y no es así, seguimos acá”, sostiene Analía.

DESENSILLAR HASTA QUE ACLARE

Finalmente o -mejor dicho- por el momento, Beder Herrera debió frenar el proyecto Osisko, cambiar la estrategia y demorar el comienzo de la explotación. Para el gobernador, que supo ganar votos y adeptos declarándose un acérrimo antiminero hace apenas unos años, cuando ejercía la vicegobernación, significó un duro revés chocarse con las manifestaciones populares que incluyeron marchas multitudinarias en Famatina (con 3 mil personas), en la capital riojana (con 10 mil personas), y las muestras de apoyo de importantes sectores del país y el continente, incluyendo a destacadas personalidades como Adolfo Pérez Esquivel, Eduardo Galeano y Calle 13, entre otros.

En este contexto, o en el que se mostró durante el veranito informativo por canales televisivos, radios y diarios nacionales, la empresa canadiense no podría desembarcar en los Nevados de Famatina hasta tanto no se consiga la Licencia Social, es decir la aprobación de un grueso de la sociedad, o al menos el desinterés, o el olvido, o la apatía de parte de ella.
El repliegue del oficialismo riojano se ubica dentro de un plan nacional que incluye fuertes campañas mediáticas junto a gobernadores que también han recibido fuertes resistencias en distintas localidades, como la mandataria catamarqueña Lucía Corpacci, quien visitó programas televisivos como 6-7-8, donde aclaró que como madre y médica no permitiría que la minería afectara el medio ambiente.

En el medio, en el terreno de lo político, desde el Ejecutivo Nacional se promovió el Acuerdo Federal firmado por la Presidencia y la Organización Federal de Estados Mineros (Ofemi), cuyo fin propone que los estados provinciales tengan participación en empresas mixtas del sector. Esta posibilidad presupone que aumentará la participación en la renta minera de las gobernaciones.

La participación de los diez estados mineros, la oficialización de la Ofemi y el Acuerdo Federal constituyen al menos una novedad y una distinción kirchnerista –dentro del plan de “Profundización del Modelo”- en un marco normativo que tanto huele a menemismo. El Código Minero que se aprobó en 1997, un año después de que La Alumbrera empiece a construirse en Catamarca, exime de muchos impuestos y retenciones a la minería, que se imponen bajo declaración jurada de las empresas sin ningún tipo de control por parte de los Estados provinciales o Nacional, y tampoco obliga a las empresas a hacer ningún procesamiento del material en el país (ver recuadro Leyes a Medida).

La reciente variante del Acuerdo Federal minero, prevé emplear la actividad con el, un tanto abstracto, objetivo de que sea “sustentable para el desarrollo humano”. El Secretario de Minería nacional, Jorge Mayoral, aclaró en ese sentido que “los minerales se agotan y para mantener la sustentabilidad de la zona, los recursos de la renta minera deben servir para desarrollar infraestructura para emprendimientos productivos que sustituyan la minería cuando no esté”.

LA SALIDA REGIONAL

Nicolás Díaz Nievas es Ingeniero en Recursos Naturales Renovables y también participa desde la resistencia a la Barrick Gold. Se acerca al grabador (alentado por Elías, que presenta el título profesional del asambleísta) y aclara: “desde el gobierno usan el calificativo de `ambientalistas´ para intentar deslegitimarnos, pero nosotros simplemente planteamos la defensa del agua y de nuestra forma de vida. Eso no tiene nada de fundamentalismo”.

El lugar donde se quiere realizar la exploración es la única zona glaciar de La Rioja, y esa es la naciente de la mayor reserva de agua de media provincia, llegando de manera subterránea hasta Capilla del Monte, en Córdoba, y hasta las Salinas Grandes, en Santiago del Estero. Díaz Nievas insiste en dos puntos que se repetirán en cada charla y que pueden leerse en banderas y carteles pintados con fibrón en distintos negocios del pueblo: la defensa del agua y de una forma de vida ligada a la agricultura y el turismo.

Los autoconvocados enfatizan en el desarrollo de las economías regionales, en contraste con la estrategia discursiva de algunos funcionarios y formadores de opinión que hablan de la minería como única solución para el desarrollo económico de estos pueblos. El concepto camina en la misma línea que ya intentaron instalar desde la Barrick Gold años atrás con su Informe de Impacto Ambiental. “Ellos dicen que estos son suelos que tienen nulo potencial agrícola y por lo tanto es una zona sacrificable desde ese aspecto. Y destacan que, en cambio, sí tendrían muchas posibilidades para dedicarle a la minería”, explica Díaz Nievas.Para dar cuenta de que estos pueblos no son pobres, ni atrasados, ni desérticos, aparecen los siguientes datos: Chilecito es el primer productor de vid de la provincia, el primer productor hortícola, el segundo productor de nogal y el tercero de olivo. Por su parte, Famatina constituye el primer productor nogalero de La Rioja, con casi el 50% de la producción. También es significativo mencionar que en estas mismas regiones se conservan casi 2,3 millones de hectáreas bajo la categoría de montes y bosques.

EL AGUA DE FAMATINA

“El agua vale más que el oro” dicen varias banderas en Alto Carrizal, y varias remeras en La Rioja y en Capital Federal y varios escenarios donde se presente algún cantante popular. El agua es una preocupación real en la cotidianidad de la vida de pueblos como Famatina. Los productores agropecuarios de la región tienen turnos de riego cada veinte días. “La proporción es que te dan una hora y media de riego por cada hectárea que tenés, pero la realidad es que llegas a regar el 60% o 70% de la tierra. Tenemos esa falencia y no tenemos a la mina operando todavía”, cuenta Guillermo Pérez, el agricultor que cede su terreno para la instalación del corte/campamento, que cuenta con luz, señal de telefonía celular y wi-fi.

Aún si fuera cierto eso de que la explotación minera a cielo abierto no contamina -ni utiliza elementos químicos, ni existiera el riesgo de que los drenajes de ácidos y metales pesados se filtraran a las napas- el sólo hecho de que puedan utilizarse varios millones de litros de agua por día para extraer el oro, justifica la posición de los asambleístas.
“Haciendo las obras de captación de agua que se podrían hacer, invirtiendo en infraestructura, podríamos mejorar sustancialmente la situación del agua para riego, pero desde ya que es incompatible con la actividad minera por las cantidades de agua que ellos utilizarían”, agrega el hombre que vive en el piquete.

Desde hace tiempo trabajan en la idea de que si se instalara una industria que agregara valor a los recursos que se extraen del Valle, ya estarían generando mayor empleo que el que pudiera acarrear la Osisko Mining Comp. “Las nueces que se cosechan acá van a Capital Federal, o el gran Buenos Aires, y allí se las pela y las industrializa. Eso lo podríamos hacer acá tranquilamente”, explica Paulo Dalesandro, otro productor, que reclama el mismo énfasis con que el gobernador impulsa la minería a cielo abierto, para desarrollar al sector agrícola y el turismo local.

En términos oficiales, quien tampoco ha recibido demasiado apoyo desde las líneas de mando provincial y nacional es el intendente famatinense Ismael Bordagaray. El joven jefe comunal (tiene 35 años) es kirchnerista y sostiene su posición antiminera aún cuando a su municipio se le dificulta acceder al presupuesto y a los ingresos que le corresponden.

EL ORO DE FAMATINA

Félix Díaz Moreno es docente (como gran parte de los asambleístas) y da clases en la escuela Agropecuaria de Famatina, pero además tiene en su currículum vitae anotadas varias medallas en maratones y distintas disciplinas del atletismo. Consultado sobre el debate en torno a la instalación de la Osisko en el cerro que lo vio entrenar tantas veces, el ex campeón responde: “Cuando me hablan del oro de Famatina a mí lo único que se me viene a la cabeza son las personas valiosas que tenemos acá y los atletas que nos representan en el mundo”.

Uno de sus alumnos es Sebastián Luna, que con 17 años, es campeón argentino y subcampeón sudamericano en 800 y 1500 metros en la categoría menores. Sebastián y otros seis famatinenses forman parte del Equipo Nacional de Atletismo que participará de los juegos Trasandinos de Perú que comienzan este mes de Mayo. “El secreto nuestro es la montaña. Nos aclimatamos durante veinte días allá arriba y cuando bajamos antes de la competencia parece que volamos”, dice una de las jóvenes promesas del atletismo riojano. El detalle científico dice que la ventaja se debe a que en la altura se producen mayor cantidad de glóbulos rojos y eso ayuda de mucho en competencias con gran consumo de oxígeno. Sebastián explica esa parte, pregunta si alguien va para Chilecito y arranca casi al trote para hacer dedo.

LA LUCHA ES ANTIIMPERIALISTA

Cada año la economía de Estados Unidos necesita de más de 4800 millones de toneladas métricas de minerales combustibles y no combustibles. Cada 12 meses se deben extraer 19 toneladas de recursos naturales por cada ciudadano norteamericano. Todo eso para sostener su nivel de vida y consumo.

Un tema central para entender el modelo extractivista a nivel global se explica a partir de estos datos, según Javier Rodríguez Pardo -autor del libro Vienen por el oro, vienen por todo-: “Estados Unidos llegó a ser la potencia más rica y poderosa del mundo en menos de 200 años, gracias a la explotación rápida y al agotamiento de sus recursos energéticos”. El país del norte ha vivido agotando todos sus recursos y es un hecho que nunca más podrá ser autosuficiente en petróleo, por ejemplo, y el caso es idéntico para muchos otros metales claves en cada país industrializado.

En el marco del Foro Alternativas a la Megaminería, (16 de marzo de 2012 en la Facultad de Económicas de la UBA), Rodríguez Pardo analizó: “La Pregunta es cómo reaccionará una potencia como Estados Unidos ante la negativa de nuestros pueblos a la explotación minera. Porque nuestros pueblos están diciendo `nosotros cerramos el grifo´. Por ejemplo, China ha dicho que se terminó la explotación extranjera de tierras raras (conjunto de elementos químicos que se utilizan en dispositivos tecnológicos, que hace cien años no se sabía para qué servían). Con esto China controla el 99% del suministro mundial, del cual se extraen una gran cantidad de minerales que curiosamente figuran en la lista de los minerales que nos están saqueando en nuestra región y que tienen hoy en día mayor valor que el oro, la plata e incluso el uranio”.

En ese sentido, es claro que la hegemonía de los países de occidente por continuar siendo los dueños del mundo pasa por la posibilidad y capacidad que tengan de controlar los recursos estratégicos y críticos.

“La chimenea del Famatina es toda la tabla periódica. Debemos discutir esto en las asambleas, debemos ser concientes de que tarde o temprano vendrán a buscarlos. Ahora bien, debemos discutir si vamos a cerrar el grifo como lo hizo China, debemos pelear sabiendo que cuando decimos El Famatina no se toca no se lo estamos diciendo a Cristina, sino a la Barrick Gold y a las corporaciones que dominan el departamento de estado norteamericano”, concluye el también referente del Movimiento Antinuclear Chubut.

Marcela Crabbe, asambleísta de Chilecito, pone el acento en lo que pasa a metros del corte de Alto Carrizal, en la responsabilidad de los funcionarios que no necesitan de la cobertura de un medio nacional para enterarse de qué es lo que pasa en el pueblo. “Es cierto que nos enfrentamos a un monstruo como son las corporaciones y países como Estados Unidos o Canadá, pero nuestra lucha es contra la corrupción y los gobiernos entreguistas. Porque si ellos escucharan al pueblo y se pusieran de nuestro lado, las mineras no podrían poner un pié acá”.

La asambleísta concluye: “acá estamos resistiendo ante una empresa que todavía no se instaló y estamos convencidos de que no pasarán, lo jodido realmente es lo que le pasa a la gente de otros pueblos como Belén y Andalgalá, donde ya tienen el cáncer de las mineras adentro.”

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