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En abril de 2008, organizaciones sociales, políticas, sindicales y muchas personas sueltas decidieron unirse bajo una sola consigna: “reconstruir un tren para todos como parte de un proyecto de país para todos”. En esta nota, explican algunos de los fundamentos por los cuales el proyecto está más vigente que nunca.
> Por Equipo de trabajo de Tren para Todos

Es tiempo de refundar un sistema ferroviario federal y público, para comunicar a poblaciones aisladas, siendo herramienta para una nueva política demográfica que subsane los desequilibrios que representan las migraciones internas y el hacinamiento en pocas ciudades, para que tengamos alternativas al antieconómico y antiecológico transporte automotor.

Para ello debemos empezar creando una empresa pública transparente que se proponga recuperar los cinco ramales troncales nacionales que representan 7000 km de vías. El criterio debería ser comenzar por recuperar lo que tenemos y proyectar hacia futuro un diseño pensado en el fomento e integración nacional y latinoamericana (transpatagónico, ramales norte-sur, etc.).

No debemos embarcarnos en los planes que el gran comercio mundial tiene para nuestros pueblos como el denominado “Corredores Bioceánicos”. Éstos buscan controlar y facilitar el flujo de materias primas a puerto y son financiados a través de deuda externa por el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de China, condicionándonos a licitar con empresas proveedoras de material ferroviario extranjeras vinculadas a dichas entidades.

En cambio, Jorge Contestí en su libro, calcula que con alrededor de 4000 millones de dólares se podría poner en marcha la recuperación de 7000 km desde una empresa pública basándonos en las necesidades de las grandes mayorías. Estos montos están al alcance de nuestro presupuesto (los montos destinados a pago de “deuda” externa oscilan los 12000 millones anuales).

Fijémonos en los sobredimensionados subsidios que hoy día reciben las concesionarias. También podríamos recurrir a gravámenes sobre el uso irracional de la energía o se podría recurrir al pueblo argentino en su conjunto, a los pequeños y medianos productores, a industriales, a siderúrgicas, teniendo en cuenta que esta inversión volvería en puestos de trabajo, impuestos, abaratamiento de fletes, menor siniestralidad vial, etc.

Es imprescindible que la reconstrucción del ferrocarril venga acompañada de la recuperación de nuestra industria ferroviaria. Carlos Rolt, con experiencia en la ingeniería industrial, ha bosquejado un plan gradual para el desarrollo pleno de este sector que se conseguiría en menos de 10 años. No le sirve a nuestro país repetir la experiencia de principio de siglo XX que nos ató a los intereses de Inglaterra y ahora a salir a comprar un tren en China diseñado a la medida de sus necesidades.

Para llevar adelante esta empresa debemos terminar con las actuales concesionarias que se están enriqueciendo, acusando siempre balances negativos mientras trasladan las ganancias reales a las empresas tercerizadas y a grandes empresas clientas relacionadas con el grupo económico que explota la concesión (por ejemplo, NCA y General Deheza). Se deben frenar e investigar estos saqueos conjuntamente con los incumplimientos de contrato.

Las potencialidades que acarrearía la vuelta de un tren para todos, permitiría tener una gran empresa pública con influencia y poder material en la matriz económica regional y en nuestra relación con el mundo. Y además serviría de opción tanto de transporte como de generación de trabajo genuino que incidiría fuertemente como regulador y promotor en el concierto de la economía real del país.

El transporte, a la par de la energía, es una herramienta estratégica que así como nos puede ayudar también puede atraparnos como telaraña. Ya lo escribía Scalabrini Ortiz: “o los ferrocarriles son nacionalizados o la República Argentina -a pesar de la envergadura de su pueblo y de sus esfuerzos por liberarse- continuará siendo un país económicamente subordinado”.

En esta cinchada debemos sumar a las mayorías. En 2010, 930.000 personas presentamos en el Congreso Nacional un proyecto de Ley que crea la Empresa Pública de Ferrocarriles (Nº Expte: 4290-D-2010). Es hora de que el Congreso le de tratamiento.