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Dar clases en un sistema educativo inmerso en una crisis terminal, cuya gravedad se aprecia desde el sentido común, es difícil, pero la transformación necesaria para superarla reside en dicho Sistema. Los/as docentes que diariamente ensayan estrategias para mejorar el aprendizaje de las/os alumnas/os tienen la llave. Mientras, los funcionarios o no se percatan de ello o miran para otro lado, porque con el presupuesto actual no puede ni soñarse en producir la revolución educativa que se merece el pueblo.
> Por Rafael Guerrero*

Desde hace un tiempo, un grupo de docentes pertenecientes a la carrera de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Rosario comenzamos a organizarnos para estudiar el problema de la crisis educativa sin ningún otro respaldo que el lugar de reunión brindado por el sindicato de docentes universitarios de la UNR (COAD). Desde entonces iniciamos la refundación de un centro de estudios renombrándolo como CEIDE (Centro de Estudios, Investigación y Documentación Educativa) “Simón Rodríguez”, en homenaje al maestro de Simón Bolívar quien se encargó de delinear el primer plan educativo de la revolución suramericana.

Desde nuestro punto de vista, el Sistema ideado por Sarmiento dio todo lo que podía dar. Su transformación debe recuperar lo que la Generación del ´80 y la burguesía terrateniente han traicionado: los fundamentos políticos de la Revolución de Mayo. El contexto de aplicación del plan sarmientino fue el de una extrema violencia política desde el Estado sobre las clases sociales más explotadas por la colonia española -originarios, afros y gauchos-, sobre los mismos que la vencieron.

El nuevo Sistema Educativo que quiere emerger desde el esfuerzo solitario de las/os trabajadoras/es de la educación, en gran medida y desde diferentes perspectivas, busca el cauce de la revolución educativa latinoamericana iniciada por Simón Rodríguez, incorporando todos aquellos desarrollos educativos posteriores que convergen en la integración social y política de los oprimidos. Entre ellos, los que expresan la Educación Popular de Freire, la Psicología Social de Pichon Riviere y uno de los últimos hallazgos, la Pedagogía Social del Che.

El desarrollo científico alcanzado por las Ciencias de la Educación en Latinoamérica, junto con las tendencias de cambio observadas en la estructura productiva de la enseñanza y aprendizaje e inclusive algunas manifestaciones curriculares superestructurales, indican la existencia de condiciones para una transformación cualitativa del Sistema Educativo Argentino.
Quienes integramos el CEIDE “Simón Rodríguez” estamos abocados al desarrollo de la consigna política educativa de nuestra organización gremial universitaria. Entendiendo que la democracia en educación se funda en la simetría comunicacional entre docentes y estudiantes. Concibiendo lo popular como la prioridad de los derechos del pueblo ante la voracidad de los monopolios. Estableciendo que somos parte irrenunciable de la cultura latinoamericana originada en la fusión de comunidades diversas explotadas por el imperio. Definiendo la emancipación como el desalojo de la mentalidad opresora de la conciencia de los oprimidos.

Decimos que el cambio educativo hay que buscarlo entre los propios docentes que, sin ningún tipo de apoyo ensayan experiencias que parten de problemas reales (contexto) para que los estudiantes comprendan mejor lo abstracto (texto). Sin embargo, es el propio Sistema Educativo Argentino el que frena esta tendencia porque mantiene la hegemonía de las disciplinas (asignaturas) que, a través del texto (lo abstracto) niega la existencia del contexto (lo concreto) o lo relega a su mínima expresión.

Se trata entonces de promover una profunda transformación en las relaciones de producción de la enseñanza y el aprendizaje entre docentes y estudiantes. Siendo esta, una transformación política del Sistema Educativo Argentino que no depende de los docentes, sino del gobierno. Resultados opuestos se observan cuando en lugar de la transmisión de abstracciones, los trabajadores de la educación, en sus innovaciones, plantean por ejemplo, el estudio y solución de un problema real que conmueve a los/as alumnos. Se sabe científicamente que el interés se dinamiza primeramente por los sentimientos y luego por la razón.

Como dice Eduardo Galeano, la especie humana es “sentí-pensante”; el nuevo Sistema Educativo tendría que transformarse en base a la solidaridad emancipadora de la revolución latinoamericana que se basa en la integración de los/as oprimidos para terminar con la opresión. Es decir, un Sistema Educativo para la segunda y definitiva independencia.

* Profesor del área Formación General Pedagógica y Coordinador General del área Tutoría de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, profesor en el Área del Currículum de la carrera de Ciencias de la Educación en la Facultad de Humanidades y Artes, UNR.

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