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En muchos países de nuestro continente, al margen de la decisión de los gobiernos, los movimientos sociales y políticos se organizan en torno al ALBA de los Pueblos. De su fuerza dependerá la posibilidad de desarrollar políticas reales de integración y mayores niveles de justicia social en toda Latinoamérica.

 

> Por  Martín De Battista

“Yo soy producto de unas circunstancias; yo apenas soy, diría Bolívar, una débil paja arrastrada por el huracán revolucionario” se autodefinía Hugo Chávez, pero también era un organizador y conductor de ese huracán. Así nació la propuesta de integrar el ALBA de los Pueblos, donde cientos de organizaciones campesinas, de trabajadores, políticas y culturales trabajan en función de la iniciativa integradora y libertaria de la Alternativa Bolivariana para las Américas.

Porque nuestros países tienen todos los recursos y posibilidades de forjar una unidad que nos saque del atraso y la miseria. Es sabido que en Venezuela y Bolivia se encuentran los recursos hidrocarburíferos para alimentar a la región de energía por muchos años, al igual que nuestros países del Cono Sur cuentan con praderas necesarias para alimentar 5 veces la población latinoamericana.

La mitad de las reservas mundiales de cobre están en Chile y Perú, y entre Bolivia, Argentina y Chile concentran más del 80% de las reservas mundiales de litio.

Decía el sociólogo brasileño Ruy Mauro Marini que sin la superación de la dependencia, la integración no será sino subordinación; y no es otra cosa lo que convierte a la Argentina en importadora de energía, a Venezuela en importadora de alimentos, y a las regiones de Centroamérica en talleres textiles baratos para el mercado estadounidense, mientras en el sur americano importamos textiles desde Asia.

En estos días Aleida Guevara, la hija del Che, está recorriendo el sur argentino para hacer trabajo social y sanitario con los médicos mapuches recibidos en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de Cuba. Los recursos humanos formados en la isla trabajan en todo el continente con tareas como la Operación Milagro, con la cual recuperaron la visión más de 2 millones de personas de forma totalmente gratuita, de los cuales más de 30 mil son argentinos. Recientemente se instaló la clínica Dr. Ernesto Che Guevara en Córdoba, donde trabajan en consonancia con este programa.

El trabajo en educación y alfabetización ha recorrido también toda América, y gracias al programa cubano Yo sí puedo se ha acabado con el analfabetismo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

También entre los logros del ALBA se encuentra la empresa Gran-nacional Petrocaribe, programa con el cual muchas naciones reciben derivados del petróleo a un 40% más barato que lo que indica el precio internacional del barril.

El sistema mercantil del capitalismo, como premisa de la vida social es el que impide que las soluciones más racionales se realicen entre nuestros pueblos. Hace 15 años, pensar que los cubanos acabarían con el analfabetismo en Venezuela, era tan imposible como pensar que la isla podría pagar de algún modo el petróleo venezolano que recibe en estos días. Es la negación de la ganancia capitalista la que hace posible desarrollar políticas de justicia social, integración de los pueblos y allanar el camino de la independencia.

La solidaridad entre los pueblos es posible, cuando el poder político no es ejercido por los monopolios capitalistas, así la salud cubana, que produce los mejores medicamentos para enfrentar el SIDA, los reparte de manera gratuita por todo el África, para lo cual necesariamente tiene que cobrarlos en Europa.

Del trabajo y avance de los movimientos populares depende la posibilidad del desarrollo creciente de políticas reales de integración y de mayores niveles de justicia social en todo el continente.

La existencia del ALBA plantea un piso de debate para toda Nuestra América, así lo estableció Chávez el 20 de abril de 2010, cuando en su novena cumbre afirmó que “el objetivo es la independencia, la vía la revolución y la bandera el socialismo. El ALBA es por lo tanto eso: Independencia, Revolución y Socialismo.”

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