COMPARTIR

Los pueblos originarios entregaron una carta con demandas y el pedido de audiencia a la Presidenta Cristina Fernández, ¿qué están reclamando?

Lo que nos trajo acá es el tema del reclamo territorial, el mismo que nos llevó a cortar las rutas en el año 2010 para exigir la explicación del gobierno de Formosa, de Gildo Insfrán, de ¿por qué expropió 1.300 hectáreas de la comunidad Qom para entregarlas a empresarios? También pedimos explicación de ¿por qué no escucharon nuestra voz y sí a cambio nos mandaron a la policía a reprimir y matar?

Esas preguntas que hicimos en Formosa, las vinimos a traer a Buenos Aires pero hasta el momento tampoco hemos encontrado ninguna respuesta.

¿Es decir que ni la gobernación ni la nación han posibilitado el diálogo?

No, ninguna posibilidad de diálogo, pero vamos a seguir viniendo cada miércoles hasta la Plaza de Mayo porque eso fue lo que surgió del encuentro indígena de Formosa. El poder central del país se encuentra en la Capital Federal y nosotros queremos plantear al Estado que debe garantizar los derechos de los pueblos indígenas a través de una política integral y no sigamos padeciendo la violación de derechos humanos que venimos padeciendo en muchas comunidades del país.

¿Qué significó el encuentro de los pueblos indígenas de Formosa en la lucha por una reivindicación histórica?

Para nosotros es un paso importante en esta lucha de reorganizar a los pueblos indígenas. Porque venimos de un tiempo de mucho silencio. Ahora nos unimos para reclamarle al Estado lo que creemos que el Estado debe cambiar.

Desde hace tiempo que venimos juntándonos y compartiendo con organizaciones sociales, campesinas, movimientos sindicales, y eso nos ha ayudado a ir incorporando un conocimiento por la lucha social que tal vez antes no teníamos. Por ejemplo, hemos conocido mejor los derechos constitucionales y en eso nos basamos para llevar nuestros reclamos.

¿Sienten que hoy, la lucha indígena no está tan aislada?

El compartir nos ha enseñado a que la lucha tiene que ser de los mismos pueblos.

A nosotros dar la cara, salir a la ruta a reclamar por el derecho de nuestras familias y del pueblo en general nos ha costado sangre, nos ha costado vidas y ya no queremos que eso se siga repitiendo.

Si el Estado argentino se conformó como un Estado independiente para garantizar la vida de las personas, tiene que hacerse responsable de nuestra situación y de todos los ciudadanos.

Y cuando el Estado no sólo no garantiza la vida, sino que genera muerte…

Para nosotros es muy triste padecer y lidiar con esta injusticia. Porque a nosotros nos han invadido y nos han matado de diferentes maneras.

En todos estos años y día a día, nosotros no hemos perdido el control del respeto y la honradez a pesar de que nos han denigrado tildándonos de salvajes, borrachos, vagos, asesinos, inútiles y otro tipo de denigraciones.

Nosotros no queremos que el Estado nos esté apadrinando y nos trate como a una mascota, porque somos humanos que queremos vivir y hablar por nosotros mismos. Los que vivimos con nuestra realidad, sin agua, sin trabajo, discriminados, somos nosotros, por lo que tampoco queremos que hablen por nosotros los intelectuales que estudiaron a los pueblos indígenas.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #13, julio 2013.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER