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      Por Ruth Zurbriggen (*)

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue inaugurada en el año 2005. Se nutre de un reclamo que tiene una larga y fructífera historia en nuestro país. Constituye una alianza nacional, amplia, plural y federal. Resulta un punto de confluencia de las luchas por el derecho al aborto que, dispersas en distintos sitios de Argentina, veníamos dando grupos feministas.

Esta articulación, excede hoy las fronteras del feminismo. Marca una época, instala un pliegue indeleble e ineludible. Introduce una discontinuidad por los efectos alcanzados. Resulta un conjunto de coaliciones, negociaciones, resistencias y relaciones de fuerza motorizadas por un propósito principal: despenalizar y legalizar el aborto en Argentina. Entre sus adherentes figuran más de 350 organizaciones sociales, políticas, de derechos humanos, estudiantiles, sindicales, del amplio movimiento de mujeres y de los movimientos sexos-genéricos.

Estamos andando una marcha lenta pero sin retorno para lograr que la ley nomine e inscriba, con la consistencia simbólica que lo amerita, nuestras prácticas de abortar. La comunidad de intereses acerca del por qué necesitamos legalizar el aborto es heterogénea, difícil de asir en su totalidad aunque palpable en la escena política, social y cultural actual. El slogan “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, estampado en los pañuelos verdes que identifican a la Campaña se convirtió en todo un programa de acción.

Con un proyecto de ley propio, elaborado de manera democrática desde los consensos alcanzados, la Campaña postula la autonomía partidaria y a la vez reconoce la importancia de transversalizar el reclamo. En marzo de este año volvió a presentarse el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) para que el Congreso de la Nación avance en su debate y aprobación. Asentado en el derecho personalísimo a decidir sobre nuestros cuerpos, propone que toda mujer pueda interrumpir un embarazo durante las primeras 12 semanas de gestación por voluntad propia y sin plazos en caso de violación, de riesgo para la salud o la vida de la gestante o si existieran malformaciones fetales graves; que se acceda a estas prácticas de manera segura y gratuita en hospitales públicos como también que las obras sociales y servicios de salud del país lo incorporen entre sus coberturas en igualdad de condiciones con las demás prestaciones. Lleva la firma de 54 diputadas y diputados pertenecientes a los distintos bloques con representación parlamentaria.

Se estima que en Argentina anualmente entre 460 mil y 600 mil mujeres interrumpen voluntaria y clandestinamente un embarazo. Por día, entre 1300 y 1643 mujeres. Los datos surgen de estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación. Abortar es un acto político, un acto de rebeldía ejercido sobre nuestra primerísima propiedad: el cuerpo. O mejor, las mujeres llevamos adelante cada año cientos de miles de disímiles actos de rebeldía poniendo en jaque los mandatos sobre la maternidad obligatoria y la sexualidad reproductiva. Pero también, vale remarcar, son actos de rebeldía atravesados por desigualaciones e injusticias sociales. La clandestinidad conlleva la inseguridad para las mujeres empobrecidas económicamente. Inseguridad que significa la vida de entre 120 y 140 mujeres cada año.

Le estamos poniendo cuerpo, pensamiento y acción a esta Campaña Nacional, convencidas de que el aborto legal, seguro y gratuito es nuestro derecho; conquistar la legalidad será -en parte- resultado de un derrotero con desplazamientos y fugas que tenemos que seguir provocando a sabiendas que la democracia resulta insustantiva mientras a las mujeres se nos niegue -mediante la criminalización- la capacidad ética para decidir la viabilidad de un embarazo no buscado.

El Congreso Nacional y en particular el actual gobierno de Cristina Fernández tienen la responsabilidad política de achicar las brechas para que los derechos de las humanas a decidir sobre nuestros cuerpos sea parte inherente de los derechos humanos. Hasta aquí tienen una cuantiosa deuda interna.

(*) Activista, trabajadora de la educación e investigadora integrante de la Colectiva Feminista La Revuelta (de Neuquén) y de la campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. www.larevuelta.com.ar / www.abortolegal.com.ar