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> Entrevista con Enrique Gandolfo
Secretario General del SUTEBA, seccional Bahía Blanca.

¿Cuál es la actual situación del trabajador de educación dentro del aula?

En primer lugar, antes de hablar del problema salarial, hay que hacer hincapié en las condiciones en que se trabaja dentro del aula. Que tiene que ver muchas veces con la falta de inversión educativa y que se traduce en edificios deteriorados, falta de material didáctico, o cuestiones como escuelas inseguras, donde están dadas todas las condiciones para que sucedan accidentes.
Los trabajadores de la educación estamos en una situación en la cual todo lo que pasa en la sociedad se refleja dentro de la escuela. La escuela es una suerte de caja de resonancia de las desigualdades, las injusticias de la sociedad. El hecho cotidiano de la escuela se traduce hoy en un malestar bastante extendido con diversos componentes.

Y a eso se suma la carga cotidiana y el impacto de lo que pasa fuera de la escuela pero se traduce dentro, que tiene que ver con el agobio que sienten buena parte de los docentes no sólo por la extensa carga horaria (excesiva la mayoría de las veces, por la necesidad de alcanzar un sueldo digno), sino también por el traslado de la violencia social a la violencia escolar. Hoy existen dificultades para poder llevar adelante las clases por la cantidad de problemáticas que los chicos acarrean a la escuela.

Eso hace que exista desencanto, agobio por la tarea, falta de estímulo para llevar adelante el trabajo docente.
Si a esto se suma la cuestión de los bajos salarios, por lo que el docente necesita trabajar en dos cargos o más, es imposible llevar adelante la tarea docente satisfactoriamente. De ahí se explica también el importante ausentismo que se ve en las escuelas.

¿Qué intervención pueden realizar a nivel sindical los docentes para revertir esa problemática?

Las respuestas como trabajadores de educación, de organizarse y discutir el salario y las condiciones de trabajo muchas veces no tienen la fuerza que socialmente deberían tener por centrarse exclusivamente en la demanda económica, que no por ser justa debiera de ser la única.

La lucha por el salario que muchas veces se manifiesta en huelgas, paros, movilizaciones, a veces deja de lado esta otra cuestión que es conectar las demandas de los trabajadores con la posibilidad de una demanda de educación de calidad para todos.

¿Cómo se lograría una educación de calidad, qué medidas se deberían tomar en lo inmediato?

Hay términos económicos que necesariamente se deben tocar. El gobierno ha puesto como bandera la cuestión de haber alcanzado el 6 % del PBI para invertir en educación y de haber sacado una Ley de Financiamiento que apuntaba a mejorar esta inversión. Si uno traduce eso en los resultados, a cinco años de la Ley, y si se lo pregunta a los docentes, no se nota una mejora. Hoy están paralizadas las obras de infraestructura, faltan materiales mínimos para trabajar.

Y otro aspecto es que siguen existiendo los males de la descentralización y la transferencia de las escuelas a las provincias del menemismo, por lo que el Ministerio de Nación es un ministerio sin escuelas y gran parte de las inversiones las tienen que hacer las provincias con presupuestos cada vez más magros, y con la tradición de ajustar siempre en relación a la educación, como lo estamos viendo en distintas gobernaciones.

A esto debe agregarse que existe un circuito paralelo de educación privada pero financiado por el Estado, al cual pueden acceder sólo aquellos pocos que pueden pagarla, con lo injusto que esto significa en relación a la igualdad de oportunidades.
Se necesita mejorar la relación de cantidad alumnos por cada docente. La cuestión de la jornada extendida, eso que fue un propósito anunciado no se logró cumplir. Imaginar una doble jornada para los chicos de primaria, requeriría mayor cantidad de edificios, por lo que volvemos a la cuestión presupuestaria. Si se cumpliera con eso, se podría mejorar la educación y a la sociedad.

¿Y cuál es el papel de los sindicatos en ese sentido?

Nuestra experiencia es hacer todo lo posible para no corporativizar los reclamos. Porque también entendemos que la tarea del sindicato docente es conectar estas demandas con las demandas de la comunidad que requiere mejores escuelas, mejor educación para sus hijos.

Porque hay que entender que aún en las condiciones que relato y que se ven todos los días en las aulas y padecen docentes y chicos, la escuela pública sigue siendo el único punto posible de acceso al conocimiento para las mayorías.

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