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Entre los mitos que ganaron lugar en los distintos medios del mundo (en realidad no tan distintos), no solo a partir del fallecimiento de Chávez, sino cada vez que en estos últimos 14 años se trató una noticia sobre Venezuela, están la “falta de libertades” y el autoritarismo, caudillismo dictatorial del presidente bolivariano.

Pues bien, a esta altura se sabe que la cosa no es así.

En los términos en que esos críticos del mundo comprenden la democracia, bastaría con contestarles que Chávez se sometió a votación en 15 instancias, aún en momentos en que no tenía necesidad de hacerlo. Pero la participación popular, no pasa sólo por el sufragio.

“Hay que ver todos los intentos por construir instancias democráticas, más allá del voto”, cuenta a Mascaró, Omar Vázquez Heredia, director de la escuela de formación política de la Asamblea Nacional venezolana.

El Poder Popular

En su célebre declaración de El socialismo del Siglo XXI, cuadernos para el debate, Chávez insta a los ministros, los funcionarios, los representantes y al pueblo, a pensar otra democracia, más fuerte y real: “Nosotros somos representantes, pero hemos jurado darle vida a una democracia no representativa, sino participativa y, más allá, protagónica (…) Sobre esa gran contradicción tenemos que trabajar: Una Asamblea Nacional encerrada entre cuatro paredes, un puñado de personas tomando decisiones, basada en la representación que un pueblo le dio, expropiándole la soberanía, es contrarrevolucionaria.”

En ese sentido, Vázquez Heredia explica que “nuestra vía al socialismo es en amplias libertades, en amplio debate, fundamentalmente en democracia, rompiendo con el concepto burgués de la democracia”.

Luego de un importante debate al interior del pueblo venezolano, se aprobó a fines de 2010 la Ley Orgánica del Poder Popular, con el objetivo de que “ciudadanos y ciudadanas ejerzan el pleno derecho a la soberanía, la democracia participativa, protagónica y corresponsable, así como la constitución de formas de autogobierno comunitarias y comunales, para el ejercicio directo del poder”.

Masa crítica

Ignacio Ramonet ha definido alguna vez a Fidel Castro como “el jefe de la oposición cubana”, pues con Chávez pasaba algo similar. Institucionalmente, siempre tomó los reclamos del pueblo, se interesó por las críticas y estuvo muy atento a todo lo que pasaba en los consejos comunales, que son instancias de democracia directa.

El director de formación de la Asamblea Nacional, repasa una anécdota que muestra la preocupación del presidente: “Chávez ganó el 7 de octubre de 2012 y apenas unos días después volvió a plantear la necesidad de la autocrítica en el proceso bolivariano. En lo que debía ser un momento de festejo, el presidente les marcó a los ministros que no veía fortalecida las voces de las comunas y que la participación de las comunas no podía ser vista como un elemento más dentro de un ministerio. Comuna o nada, dijo Chávez aquella vez”.

“El proceso es crítico y ahora más que nunca debe serlo”, sostiene Vázquez, quien además recuerda que el propio Chávez ha sido el principal crítico de la Revolución, “es una tarea fundamental de cada militante recordar la consigna de las 3R que dictara el Comandante: revisar, rectificar y reimpulsar”.

Serán fundamentales los esfuerzos de los consejos comunales, los consejos de obreros, de campesinos, de tierras, urbanos, para ganar en conciencia política, organización y ampliación de derechos. Como dice Omar Vázquez Heredia luego de insistir en la necesidad de la unidad, y de la lealtad y la confianza en Nicolás Maduro, “es imposible que se pueda suplantar el liderazgo de Chávez, no podrá Maduro ni ningún otro cuadro, o colectivo, ni organización en particular, el único que puede tomar las riendas de la revolución es el Pueblo”.

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