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> Por Jorge Duarte

En Argentina hay 2.268.810 millones de jóvenes de 18 a 24 años activos en el mercado laboral. En ellos la desocupación es más del doble que la media general, la informalidad supera el 40% y perciben salarios un 34,1% menos que el promedio de los trabajadores ocupados.

En tiempos en los que se alienta la participación de los jóvenes en las distintas esferas de la vida pública argentina, parece desconocerse la situación de vulnerabilidad que éstos viven al momento de ingresar al mercado laboral. En un contexto signado por diversos problemas de empleo, los grupos de riesgo sufren la peor cara de un mercado que todavía carga el estigma de la precarización.

En el mercado laboral se encuentran activos 2.268.810 jóvenes. Entre ellos la desocupación alcanza el 16,9% lo que implica un total de 382.833 personas sin trabajo. Esta realidad presenta cifras que superan ampliamente la media nacional de desocupados, ubicada en 7,2%, y coloca al tema con carácter de urgente. Sin embargo, no es la única problemática que deben enfrentar los jóvenes. El trabajo no registrado, que a nivel general alcanza el 34,5%, en el sector de juventud toma valores más altos y trepa hasta el 43,8%. En números absolutos podemos decir que al segundo semestre de 2013 son 994.613 los jóvenes empleados sin ningún tipo de cobertura social, descuentos jubilatorios ni beneficios laborales.

Los ingresos también muestran situaciones de suma fragilidad en el sector. Los jóvenes ganan en sus empleos un 34,1% menos que el promedio de los trabajadores ocupados. También es importante destacar que hay una porción, no menor, de jóvenes que perciben como salario por hora un monto menor al Salario Mínimo Vital y Móvil. En esta situación podemos ubicar a unos 305.711 trabajadores, lo que representa un 13,5% de la población juvenil en actividad. Aunque estas cifras se encuentran por debajo de la media general, que actualmente se coloca en el 17,1%, es un dato a tener en cuenta al momento de hacer un balance de situación.

Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas sobre los 2.268.810 de trabajadores jóvenes, el 77,1% sufre alguna forma de precarización, ya sea por condiciones laborales, por modalidad de contratación o por precariedad en los ingresos. Estos números nos indican que los jóvenes precarizados en el mercado laboral argentino alcanzan la suma de 1.748.703 trabajadores.

Respuestas en las bases

Mientras las cúpulas de dirigentes gremiales muestran una realidad de dispersión, con 5 conducciones de centrales sindicales, las respuestas de los jóvenes y los trabajadores de base se dan en sus puestos de trabajo. Si bien en Argentina al día de hoy en el 84,3% de los establecimientos privados no se eligen delegados gremiales ni juntas internas, lo que implica la desprotección de millones de trabajadores, la tradición de organización emerge. Según el informe anual de conflictividad laboral presentado por el Observatorio del Derecho Social, los trabajadores de base o seccionales sindicales llevaron adelante el 71% de los conflictos en 2012. Además, ese mismo año hubo un 18% de casos de conflictos laborales que fueron llevados adelante por trabajadores sin representación ni participación de organización sindical.

Este movimiento en las bases, que se expresa en una realidad en la que un 69% de las situaciones conflicto se desarrollan a nivel empresa, se eleva año a año desde 2007. También se vislumbra una suba paulatina de conflictos encarados por los trabajadores que no cuentan con representación gremial, demostrando que más allá de la carencia de comisiones internas por persecuciones patronales o por abandono de los sindicatos, la tradición de organización parece sostenerse en el inconsciente colectivo.

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