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¿Cuáles son las tareas que  toma un funcionario de Justicia como usted ante una situación como la de las inundaciones?

Yo como Juez en lo Contencioso Administrativo no intervengo de oficio, no puedo iniciar una causa como sí puede hacerlo la Justicia Penal. Es decir, que mis primeros momentos fueron de espectador.  Mi labor en la causa comienza con un pedido del Defensor Penal Juvenil, Julián Axat, de investigar preliminarmente más allá del listado oficial de 51 fallecidos y se rectifique la lista a partir de un habeas data, porque de acuerdo a testimonios que él había recogido, podría haber menores muertos o desaparecidos por el temporal.

Casi de manera extraoficial recorrimos la morgue judicial, fuimos al Hospital de Gonnet y lo primero que observamos fueron algunos problemas como que no había datos unificados. Desde ahí, comenzaron a darse muchas irregularidades y era todo un rompecabezas lo que se nos presentaba. Luego empezaron las trabas.

Nuestra hipótesis de investigación era que del universo de personas fallecidas entre el 2 y el 3 de abril, muchas habían fallecido a raíz de la inundación, pero aparecían con otras causales. Así apareció el primer caso: Juan Carlos García. Falleció ahogado en la vía pública y encontrado por su hija. La médica de la policía Virginia Sansone, que certificó la muerte puso en la planilla que se trató de un paro cardiorrespiratorio no traumático y cuya causa mediata era un cáncer de hígado. Luego durante cuatro días, hasta que fuimos separados de la investigación, presentamos distintos casos de características similares.

¿Por qué se da ese ocultamiento sobre las víctimas, tiene que ver con un error, un desborde inicial o es intencional?

De acuerdo a los testimonios que nosotros tenemos, los errores fueron inducidos por la propia policía. Descarto que haya sido una acción deliberada del Poder Ejecutivo, tratar de ocultar la verdad desde el inicio. Tengo la sensación que más bien la policía actuó recurriendo a sus viejos métodos, falseando la verdad, las causales de muerte de las personas, como ocurriera durante la dictadura militar. El gobierno avaló a la policía. Y después se les escapó de las manos y ya no pudo dar marcha atrás, porque esa policía es muy avalada por el poder político bonaerense, por el poder judicial y por el fuero penal.

¿Cree que esta situación modificará en algo esa estructura de poder de la sociedad, al menos de la platense?

Esta inundación dejó al descubierto lo bueno y lo malo de nuestra sociedad, quién es quién. Mostró con toda crudeza los acuerdos corporativos del poder, que normalmente son lejanos a las personas, que no se visibilizan tan fácilmente -sobre todo para la mirada de la clase media-, y pareciera que se dan en otro escenario. Pero que en este caso, tuvo un impacto directo en la sociedad.

Creo que hizo crisis un modo de hacer política, y esto marcará un cambio definitivamente importante.

¿De qué manera quedaron expuestos?

Las causas que hicieron que la situación tuviera la magnitud que tuvo, hay que estudiarlas, pero lo más importante fue la falta de asistencia a las personas. La sensación de todos fue que en el momento más decisivo, cuando más necesitaban y cuando más vulnerabilidad tenían, no apareció nadie.

No estamos hablando de un problema de obras hidráulicas, estamos hablando de la asistencia mínima que debía recibir un ser humano en estas circunstancias. Fue la propia gente la que acudió a asistir a sus vecinos.

Creo que develó la crisis de todo un sistema de hacer política de los sectores de derecha, de los sectores menos progresistas que trabajan para construir imagen.

Desde los 90 la política se ha mercantilizado, usa las mismas reglas del mercado: costo-beneficio, oferta-demanda. Scioli gastó casi 1000 millones en publicidad en el ejercicio anterior. No los invirtió en obras, prefirió la propaganda.

Todo este modelo afecta diariamente a la sociedad, pero no se visibiliza tan claramente. Ahora descubrimos que no existe un plan de contingencia social, y descubrimos que no existen lugares donde pueda dormir, contener y cuidar a la gente en situación de calle.

Hablamos de medidas de protección indispensables, que no requieren más que voluntad política de querer ocuparse de la gente.

¿Cuánto juega en la visibilización de ese fracaso por parte de la sociedad, el hecho del ocultamiento de información,
la obstaculización de la investigación?

La preocupación para minimizar el impacto y la especulación electoral son antepuestos a las necesidades de la sociedad. Eso es corporación. Lo mismo que los jueces cuando anteponen sus propios intereses frente a los de la verdad y la justicia. Y del mismo modo operan las empresas constructoras de la ciudad, entre las que se encuentra un importante medio de comunicación, dado que lo único que les importa es ganar dinero y no importa que la gente se muera ahogada. Entonces, el gobierno dice hay 52 muertos y el Diario El Día repite 52, 52, 52. Pero mire que acá hay un juez que dice que…no importa 52, 52, “lo que diga el Juez Arias no existe” dice el Diario El Día. Así se asegura todo. Pero ¿quién puede asegurar que otro juez, Atencio -quien tiene un Juri pendiente-, no puede tener un acuerdo con el poder ejecutivo? ¿Quién está en condiciones de decir que las empresas constructoras tienen suficiente poder como para tratar de mantener el silencio? Nadie puede afirmarlo, pero por las dudas eso sí que no se dice.

¿Qué han hecho desde los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal para acercar datos y llegar a la verdad?

Nada, ni siquiera han abierto un 0800 para que la gente haga denuncias. ¿Por qué el gobierno no sale a decir “vamos a investigar, vamos a llevar tranquilidad a la población poniendo todos los medios a su alcance para llegar a la verdad”? En vez de abrir un comité de crisis, lo cierra.

No solo que no ha habido un solo funcionario que diga que vamos a investigar para que se sepa la verdad, sino que han tratado de infundir terror en la población.

¿Y ese miedo lo ha percibido en alguna declaración de vecinos?

Por supuesto. He hablado personalmente con mucha gente que ha visto cosas. Por ejemplo, hubo una persona que sacó ella misma seis cuerpos, entre ellos un menor. Pero mientras la familia afectada no hable, no quiere hablar porque no quiere quedar expuesta. Esa reacción es lógica, porque cualquiera que quiere contrariar lo que se dice oficialmente, enseguida recibe todo el peso del poder. Imaginen que si a mí, que tengo el respaldo de ser Juez y cierto reconocimiento público, me atacaron así, lo que pueden hacer para amedrentar a un vecino.

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