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En el mundo de hoy hay que trasladarse, llevar y traer, pero -como se sabe- no es muy fácil, ni cómodo, ni seguro, ni barato hacerlo en nuestro país. Para cambiar esa realidad también hay que ponerse en movimiento.
> Por Agustín Santarelli

“La tragedia de Once fue la consecuencia de la voluntad de enriquecerse sin importar las consecuencias. Actuaron con desprecio por la vida, creyéndose impunes. Hoy luchamos para que esa impunidad se termine. La corrupción no solo se llevó la plata del pueblo, esta vez se llevó muchas vidas. La cara visible de la corrupción es la muerte y su cómplice es el silencio. Para ser más claros, los empresarios y funcionarios corruptos mataron a nuestros seres queridos”, lee con la voz firme y las manos temblorosas María Lujan Rey en la Plaza de Mayo, a un año de la muerte de su hijo Lucas Menghini Rey, en la tragedia de Once.

Las 51 víctimas fatales y más de 700 heridos del 22 de febrero de 2012 no pueden constituirse en una fría cifra, pero al mismo tiempo forman parte de una terrible estadística que dice que entre 8500 y 9 mil personas mueren por accidentes de tránsito, mientras que los lesionados ascienden a 15 mil, en un país donde hay un auto cada cuatro personas.

Ese índice habla de que necesariamente se debe modificar el sistema de transporte, como también nos dice que el negocio, en un rubro que debería ser un servicio público y la garantía de un derecho, queda en muy pocas manos.

LA RECUPERACIÓN DEL FERROCARRIL

Luego de la tragedia de Once se realizaron algunos anuncios y modificaciones por parte del Gobierno Nacional. Tanto la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, como el actual Secretario de Transporte, Alejandro Ramos, hablan de la recuperación del tren a manos del Estado.

Pero al momento de hablar de la recuperación del ferrocarril, conviene aclarar que los ferrocarriles no fueron privatizados sino concesionados. Porque lo correcto es decir que el Estado Nacional les alquiló las infraestructuras de Ferrocarriles Argentinos a estos concesionarios. Es decir que en términos literales no hace falta recuperarlos porque nunca dejaron de ser del Estado. En todo caso “recuperarlo” supondría quitar las concesiones para que las cosas vuelvan a ser como antes del menemismo.

“Si uno mira bien quiénes son los empresarios que hoy tienen las gerencias de las empresas del Estado, son los mismos que vivieron de la denominada `teta del Estado’, los que antes de ganar las concesiones eran proveedores. Basta revisar la historia de Macri padre o del Grupo Roggio para darse cuenta que son los mismos pero con otros nombres los que se quedaron con las empresas nacionales, luego de la aprobación de las leyes de Reforma del Estado del menemismo”, explica Elena Luz González Bazán ex trabajadora ferroviaria y activista del Monarefa (Movimiento Nacional por la Recuperación del Ferrocarril).

Estas empresas se impusieron comecialmente y fueron consolidando sus negocios con los diferentes gobiernos. Así, las mismas empresas que prestaban el servicio de transporte de pasajeros mandan a reparar los materiales gastados por su explotación a sus propias empresas de refacción y mantenimiento, y elevan la boleta (generalmente sobrefacturada) al Estado para que éste pague.

Para González Bazán, no habrá cambios en el sistema hasta tanto no se rompa definitivamente con la herencia menemista: “Más allá de los anuncios, lo que sigue habiendo es renovación de concesiones, y eso va a seguir pasando hasta tanto no se de un corte definitivo con la Ley de Reforma del Estado, la vergonzosa Ley Dromi, que sigue vigente aunque nos quieran hacer creer que no”.

“¿Cuándo van a dejar de ser socios de los Cirigliano, que, en este caso, es lo mismo que decir cómplices?”, pregunta el comunicado de los familiares de las víctimas de la tragedia de Once, quienes aún en su preocupación por la búsqueda inmediata de justicia, exigen la estatización, porque la vida de los trabajadores que pierden cuatro horas de su día viajando, no puede estar en manos de los empresarios.

“En este momento, la empresa EMFER de los hermanos Cirigliano está reparando 57 coches de la línea Sarmiento”, cuenta Juan Carlos Cena, fundador y miembro del Monarefa. Es decir que están imputados por la causa de Once, los expulsan de la concesión pero les dan el trabajo.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #9, marzo 2013.