COMPARTIR

Entrevista con Sebastián Basalo.Director de THC“La revista de la cultura cannábica”.

¿Qué los motivó a impulsar THC?

Por un lado la necesidad de información. Tengamos en cuenta que hoy son miles las sustancias que circulan en el mercado negro producto de la prohibición, con un Estado que no controla su calidad, que no controlan quiénes producen, dónde la producen. La necesidad de informar, en el tema drogas, es la diferencia entre la vida y la muerte.

En segundo lugar la creencia de que existe una cultura alrededor de la marihuana que se expresa desde el momento en que una persona se prende un porro en una plaza y dos personas se acerquen a compartir ese porro y generen lazos sociales, que de hecho, fue lo que más preocupó a los estadounidenses cuando decidieron empezar a prohibir la marihuana en el sur de Estados Unidos porque, al final del día, después de laburar de sol a sol, los mexicanos se ponían a fumar y a charlar entre ellos acerca de, por ejemplo, si era justo o no estar laburando de sol a sol. Por lo mismo prohibieron el consumo de yerba mate en el norte de nuestro país en la época colonial. Porque el mate, igual que la marihuana, se consume en ronda, porque es una sustancia de consumo social. Entonces, por la creencia que hay en la cultura acerca de la marihuana entendimos que debía haber una revista, al igual que hay una cultura de vinos y hay revistas de vinos.

Y el tercer motivo que nos llevó a hacer la revista es que creemos que darle información a la población de cómo cultivar su propia marihuana es la mejor herramienta que podemos darle para combatir el narcotráfico. No queremos que nadie que no consumió marihuana la consuma, pero sí que el que la consume aprenda a que la puede cultivar y que de esa manera no sólo cuidás más tu salud al consumir algo que no está adulterado y cuidás más tu seguridad al no tener que frecuentar a un tipo con armas que te venda.

¿A qué creés que se debe el alto consumo, no sólo de marihuana sino también de otras sustancias?

Se debe por un lado a que estamos en una sociedad hiperconsumista, donde se nos crió con la idea de que los problemas existenciales se pueden resolver teniendo acceso al consumo y al uso de cosas todo el tiempo, sin preguntarnos mucho para qué o por qué lo hacemos. Y también por la prohibición. Nunca antes en la historia se consumieron tantas drogas como desde que están prohibidas. Cuando vos prohibís algo, lejos de estar enseñando cuáles son los efectos que pueden generarte esa sustancia, construís todo un imaginario. Los motivos que tiene uno cuando va a buscar un producto a una farmacia son porque sabe qué es lo concreto que tiene ese producto. Con las drogas ilegales eso no sucede. Cuando le preguntás a una persona que es lo que busca en una sustancia que se consigue en el mercado negro te das cuenta que está dado por todo un imaginario. La sociedad hiperconsumista y la prohibición son dos de los elementos fundamentales que elevaron el nivel de consumo.

¿Despenalizar, legalizar, prohibir?

La prohibición en tan sólo 10 años en México causó sesenta mil muertos, en Argentina tenemos más de nueve mil causas, casi diez mil pibes detenidos al año, pibes de estratos sociales bajos, pibes con escasas formas de defenderse en su mayoría. Se incrementó el consumo como nunca antes. El Estado persigue y le tira tiros a quienes producen la sustancia, encierra a quienes la consumen y no a quienes lavan el dinero y controlan todas esas organizaciones.

Despenalizar es dejar de aplicar penas, dejar de considerar un crimen a determinadas conductas asociadas a determinadas sustancias consideradas estupefacientes. Se pueden despenalizar acciones, pero no a una planta. La marihuana no se puede penalizar, no va presa. Legalizar es distinto, porque implica que una sustancia ya no está dentro de las prohibidas. Regular tiene que ver no con sacar esta lista de sustancias sino que, dejando la sustancia prohibida en general generes un marco de legalidad donde la tenencia, el consumo y el acceso a esa sustancia estén regulados por el Estado. Portugal despenalizó hace más de 15 años el consumo y la tenencia de drogas nada más, con resultados asombrosos y pasó a ser el segundo país con menor índice de consumo de cannabis en toda Europa. En términos de legalización, Evo Morales legalizó la hoja de coca, es decir que la quitó de esa lista de sustancias prohibidas, sólo está prohibido en Bolivia la preparación del clorhidrato de cocaína pero no la coca como planta, la coca como hoja.

¿Qué opinan de la regulación recientemente legislada en Uruguay?

Creemos que es, hasta ahora, el modelo más completo. Se propusieron regular ese acceso a través de tres vías, permitiendo el autocultivo, permitiendo que la gente se asocie para cultivar la marihuana en grupos de personas sin que tengan fines de lucro, y por último la vía comercial, que van a llevar adelante en forma exclusiva las farmacias, y el gobierno va a controlar quién cultiva para las farmacias, con qué estándares de calidad, qué variedades, y a un precio fijado por el Estado para que no haya una especie de concurso de formadores de precio que, para maximizar los beneficios que produce la venta de una sustancia, reduzcan la calidad como suele ocurrir en los mercados capitalistas.

¿Cuál es el camino entonces?

Todos los caminos son válidos, depende de cada país y de su coyuntura política y social. Lo que sí creo es que es muy necesario un debate amplio y sobre todo soberano. Tengamos en cuenta que toda la prohibición fue por imposición política de Estados Unidos, y no por leyes hechas por nosotros y discutidas a fondo. Obviamente el objetivo es volver a la época anterior a esta locura irracional y criminal que es la prohibición que empezó hace 100 años. Yo aspiro a que como sociedad podamos regular nuestra relación con lo que nos rodea y nos modifica biológicamente y el nivel de la conciencia del uso de esas cosas de una manera que no requiera represión en el medio y que algunas personas puedan cultivar la marihuana en el fondo de su casa como si fuera un tomate, ese es el objetivo.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER