COMPARTIR

En Argentina 9 de cada 10 personas habitan en ciudades. El ochenta por ciento de la población vive en una superficie similar a la de la provincia de Tucumán (el 1% del territorio nacional).

Esos datos reflejan dos cuestiones importantes: por un lado la migración y expulsión de la población rural hacia los centros urbanos, y por el otro la concentración de población en pocos nodos urbanos en un país extenso.

Entre las razones que explican este patrón se puede considerar la destrucción del sistema de transporte al interior, el debilitamiento de las economías regionales y la falta de actividades y diversificación industriales.

Desplazados del campo hacia las ciudades por falta de tierra o trabajo (se calcula por ejemplo que se requiere apenas de un peón rural para atender 500 hectáreas de soja), pasan a engrosar la masa de trabajadores precarios, desocupados e informales, que la ciudad repele hacia sus márgenes.

Es que el problema de la vivienda es en realidad, al igual que en el campo, un problema de la tierra.

El suelo urbano es inaccesible para gran parte de la clase trabajadora porque la especulación inmobiliaria en las ciudades  aumenta del tal manera el precio del suelo urbano que genera una escasez en la disposición de tierra.

Cuando se habla de planificación territorial en general se habla de la ciudad y en relación a las críticas se lo hace en nombre de “la falta de planificación”. Pues todo lo contrario, la planificación está muy desarrollada, el problema es que se planifica para que ganen los de siempre en detrimento de los perdedores de siempre. Una planificación que albergue las necesidades de toda la población debe pensarse en la totalidad del territorio y en las actividades productivas.

Se trata de avanzar sobre el derecho al hábitat digno comenzando por la propiedad social del suelo y el derecho a  la vivienda.

Hablar de la propiedad social del suelo es legislar sobre la  distribución justa de la tierra en base a las actividades productivas y del uso del suelo, no desde la concentración económica sino desde el bienestar de la todos los habitantes y la vivienda digna como un derecho inalienable dentro de esa planificación.

Dicho esto, la organización territorial de un país está ligada estrictamente al modelo político y social que se persiga. Las ciudades bien planificadas pueden ser más  o menos pobladas , los terrenos dedicados a la producción de materias primas (rurales) pueden ser más o menos extensos, el éxito de una planificación que albergue a toda la población está ligada a la regulación a la concentración económica, y la distribución  real de las riquezas.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER