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> Por Gisela Piris

El 25,4% de los hogares del país, unos 3.095.312, posee algún tipo de déficit de vivienda. Es decir que casi 10 millones de habitantes viven de manera precaria.

La Constitución de la Nación Argentina en su articulado 14 bis dice que: El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. (…) la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

“La problemática habitacional no es nueva. La primera toma la hicimos durante el gobierno de Lanusse en La Matanza. El objetivo era resolver los problemas de vivienda de la gente del barrio y entonces se tomaron 772 departamentos”, cuenta Fransico, un experimentado militante barrial que ha participado en diferentes ocupaciones en el conurbano bonaerense y quien observa que “toda persona tiene derecho a una casa y a un barrio digno”.

En los últimos años, a pesar del intenso crecimiento económico, el conflicto alrededor del acceso al suelo urbano y a la vivienda recrudeció.

“Si bien es verdad que la economía ha mejorado y es real que se ha modificado algo, el problema de la vivienda y del trabajo no se ha resuelto ni está cerca. Está muy bien la asignación y las cooperativas pero sigue habiendo hambre y desocupación en los barrios”, sostiene Francisco.

Francisco no se llama Francisco e incluso tiene apellido, pero una causa judicial en su contra por una toma de tierras en el municipio de Esteban Echeverría lo lleva a tener recaudos respecto de su identidad.

“Desde el gobierno se ha reprimido selectivamente. Se ha detenido a cada uno de los dirigentes o quienes estaban al frente de las ocupaciones. No hay una política para resolver este problema más que con la represión y las amenazas”, sostiene el hombre.

En algún punto, la lógica especulativa con que se diagraman las ciudades de hoy también se repite dentro de los asentamientos y las villas. Francisco reconoce que hay quienes ocupan terrenos para venderlos pero “ese problema se da porque ya no están tan presentes las organizaciones sociales para ayudar a afianzar estos espacios y para luchar tanto frente a la represión como para enfrentar a los que quieren sacar ventaja de la situación”.
La suerte del Plan Federal
Barrio Golf es un nuevo complejo habitacional de Virrey del Pino (La Matanza), construido mediante el Plan Federal de Viviendas en el año 2006. Allí viven alrededor de 250 familias. Las casas, todas iguales, construidas con las mismas medidas y pintadas del mismo color son un lujo en relación a las del barrio vecino, el San Javier. Todas tienen dos habitaciones, techo de chapa revestido y un patio donde está ubicado una especie de cajón de cemento, construido para guardar una garrafa de gran tamaño para el gas, como eliminando todo indicio de la pronta llegada de ese servicio.

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #4

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