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El Kirchnerismo busca aprobar en un mes y medio el Prespuesto Nacional para el año 2015. En su doceavo año de gestión, sigue ajustando los números con una fundamentación progresista, mientras la oposición critica la falta de ajuste. Miradas y perspectivas de un debate que sigue excluyendo a quien padece día a día sus consecuencias.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto para el Presupuesto Nacional para el año próximo con los votos del FpV y aliados, el quórum fue otorgado por la presencia del bloque Radical y del PRO, que llegaron al recinto para continuar con el pedido de que los ajustes vayan y sean sentidos, todavía más, por el trabajador.

El Proyecto 2015 sigue el camino del ajuste que se viene registrando año a año, y se puede ver de manera clara si se tiene en cuenta la estipulación del crecimiento, la inflación, el dólar y el consumo que prevé. Se estima un aumento del gasto total en 13%, y la inflación presentada corresponde al 15,6%. Mucho margen para la duda.

Ajustando con la mano izquierda

La fundamentación del proyecto del oficialismo en Diputados se hizo desde un marco progresista e incluyente, mientras que la realidad viene a demostrar, una vez más, lo contrario. Por su parte, y doce años después, la oposición sigue completamente descolocada y sin reacción, no sólo que no aportó al debate ni presentó una alternativa, sino que se basó en criticar el “dibujo de números” y en criticar el “excesivo” gasto social que el Gobierno viene realizando. En este marco, Miguel Bazze y Enrique Vaquié de la UCR hicieron una fuerte crítica al proyecto por no mejorar las condiciones para la inversión privada, y Darío Giustozzi, del Frente Renovador, no se olvidó de pedir por mayor firmeza y presupuesto en Seguridad.

El viceministro de Economía, Emmanuel Agis no desentonó ni justificó los números más allá de las críticas que la oposición le realizaba, y explicó el gasto público por su “rol fundamental en materia de inclusión social” explicando que “hemos gastado más, pero más intensamente en aquellos sectores que más lo necesitan” y para finalizar, sentenció con una afirmación que ya nos hemos encargado de desenmascarar en varias columnas, indicando que el presupuesto “sólo deja afuera al sector más rico de la población”.

Más allá del debate mediático y superficial al que se dedicaron el kirchnerismo y la derecha opositora, una vez más, se dejaron por fuera los debates de mayor importancia y poco o nada se habló de cómo avanzar en un presupuesto realmente participativo, que no ajuste únicamente desde abajo y que incluya a los trabajadores. Ejemplo de esto es la participación provincial, donde siguen recibiendo el 25% de los ingresos tributarios, cuando son responsables de más del 45% del gasto primario.

El Presupuesto prevé para el año próximo una suba en la inflación del 15,6%, el dólar oficial a $ 9,45 y un crecimiento anual del 2,8%. Al margen de lo que se pueda justificar o decir, incluso el gasto social que pregonan se presupone recortado: el aumento para el mismo está pensado en 18,5%, con una inflación que muy difícilmente se quede en el 25% para 2015 -que trepará al 40% en lo que queda de 2014- nos encontramos ante una gran disminución del gasto público del Estado. No sólo se propone reducir la inversión desde la ejecución e inyección directa a los menos necesitados, sino que hay que tener en cuenta que la proyección anual en sí, nunca considera una distribución real de la riqueza; casi el 40% de los ingresos estatales son aportes previsionales de los trabajadores e impuestos, más el IVA sobre el consumo -que afecta proporcionalmente más a los que menos tienen-. El Impuesto al Valor Agregado, como impuesto general, constituye el ejemplo más claro de esta realidad, ya que tendría un aumento, en términos del PBI, que iría del 7,73% actual al 8,31%.

Fuera del enfoque

El Presupuesto Nacional viene a ser, en primera y última instancia, un plan de acción sistemático presentado de manera integral, y poco puede analizarse sin comprender que termina siendo la síntesis de la proyección y el accionar político y discursivo del Ejecutivo. Jorge Capitanich lo demostró en sus rutinarias ruedas de prensa, cuando sostuvo que el empleo formal mantiene una variación positiva del 0,1% en el período Agosto 2013-Agosto 2014. El Jefe de Gabinete evita explicar el peso negativo de la tercerización laboral, que estadísticamente, genera gran cantidad de empleo, pero cuyos salarios no se condicen con la realidad de lo que una familia necesita para poder subsistir.

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