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Ustedes vienen levantando la consigna “el hambre es un crimen” desde hace muchísimo tiempo y la siguen levantando todavía a pesar del crecimiento económico y de medidas como la Asignación Universal por Hijo. ¿Por qué la necesidad de mantener la consigna?

Nuestra Presidenta no hace mucho tiempo en la reunión de la FAO en Italia ha dicho que Argentina puede alimentar a 400 millones de personas. Si esto fuese cierto, por qué no erradicar el hambre en nuestro país, en esos cuerpos de niños prematuramente tallados por la miseria que se multiplican perversamente. De ahí la consigna El Hambre es un Crimen. Señalamos enfáticamente su carácter doloso.

Más allá de los índices e indicadores económicos, la pobreza parece corrida de la agenda política y mediática, ¿por qué?

El modelo actual se inscribe en lo que ellos llaman la década ganada, casi gloriosa. Para que eso tenga cierta credibilidad es necesario esconder la pobreza y haciendo del INDEC una expresión patética, cambiando números por dibujos.

¿Qué pasa hoy con la aplicación de la Ley 16.061 sobre promoción y protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes?

Nada, absolutamente nada. Los niños viven a la intemperie. Entre su realidad y la norma, son dos idiomas que se llaman en vano.

¿Qué políticas sociales deberían implementarse para dar un paso superador a la situación actual de infancia, niñez y adolescencia?

El capitalismo es productor de niños que viven bajo las estrellas. Gelman escribió viven comiendo panes con sentimiento de ladrón.  El sistema los mata o los mutila antes del nacimiento de las palabras. Las respuestas populares de aquellos que trabajamos con niños es unirnos a las organizaciones que intentan transformar esta formación económico social. De lo contrario no salimos del terreno de la caridad.

¿Cuál es la práctica social concreta que desde la Fundación Pelota de Trapo realizan, que le permite tener esa mirada y experiencia en relación a las políticas de niñez y adolescencia?

Nuestro trabajo con niños y niñas no es piadoso. Es un compromiso de “amor con la hermosura”. Estamos junto a ellos para transformar el mundo en que vivimos. Todos nuestros programas tienen esa impronta. Claro esto no es fácil.

¿Por qué gana terreno tan fácilmente el discurso de la baja en la edad de imputabilidad en estos días?

El imaginario fue ganado por los sectores más conservadores de la sociedad. La inseguridad la domiciliaron en los niños más niños, hijos de “padres corrompidos”,  como se decía en el novecientos diez, cuando los hijos de nuestros abuelos inmigrantes eran supuestos hijos de genéticas irreparables.

Si quisieran saber alguna vez las causas de la inseguridad tendrían que mirarse a un espejo que les secuestraría la mirada.

Hoy está teniendo mucha relevancia el tema del narcontráfico. Cómo se hace para romper con la mirada criminalizadora de los medios, que apunta con el dedo hacia el pibe que está sometido al paco, por ejemplo.

El Narcotráfico, como el negocio de las armas tiene una rentabilidad extraordinaria. Grupos importantes de capitalistas no van a dejar que semejante negocio se vaya de sus manos. Con su inmenso poder dinerario se compran jueces, fuerzas de seguridad, políticos, intelectuales. Dicho de otra manera la Droga es natural al capitalismo y se desvía la mirada de los que producen 100 años de Soledad, para enfocarla sobre esos pibes de ochavas y de Paco que mueren en Macondo. Sí, en Macondo aunque usted no lo crea.

*Coordinador Nacional del Movimiento de los Chicos del Pueblo y de la Fundación Pelota de Trapo.

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