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Entrevista con Carlos “Perro” Santillán. Secretario general del Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM) de Jujuy.

¿Qué diferencias existen entre la lucha sindical hoy y la lucha en los 90?

Creo que la diferencia está en que hoy no tenemos una particularidad que tuvo la lucha de los años 90, por lo menos en Jujuy, y que fue la unidad de los sectores sindicales.

Acá nosotros teníamos el Frente de Gremios Estatales que representaba a todos los trabajadores estatales, pero a su vez participábamos de multisectoriales con pequeños comerciantes, con productores chicos del campo que también estaban en lucha, y entonces había una unidad del pueblo jujeño. Junto con otros pueblos del sur del país, fuimos los primeros que tuvimos la posibilidad de salir a cortar las rutas conjuntamente con los movimientos de desocupados que iban quedando del cierre del ferrocarril, de las fábricas como Altos Hornos Zapla.

Hoy no es así, la dispersión es una característica de este momento, porque muchos dirigentes fueron cooptados por el gobierno nacional o por algunos gobiernos provinciales. Acá en la provincia hay dos agrupaciones de gremios: por un lado están los gremios de la Milagros Sala que pertenecen a la Intersindical y responden al gobierno nacional; y por el otro lado está el Frente de Gremios Estatales que quedó con el nombre histórico, pero que responden al gobernador Fellner. Entonces estas dos agrupaciones por ejemplo ante el tema salarial terminan dirimiendo sus cuestiones políticas, teniendo como rehenes a los trabajadores.

En la comparación con los noventa tendría que decir que se dio en unidad con los mismos compañeros que hoy están en la vereda del frente trabajando para los gobiernos.

A esos dirigentes cooptados, ¿los caracteriza dentro de lo que conocemos como burocracia clásica?

Por supuesto. Es una burocracia que se ha ido afirmando en estos diez años de kirchnerismo. Creo que esa burocracia cooptada que no está en la lucha mucho más allá de lo testimonial, pensando más en las internas por acomodarse de cara a la carrera electoral de 2015, esos son los que realmente van a terminar perdiendo cuando logremos coordinar entre los que seguimos combatiendo.

¿Cómo se le da pelea?

Hay que trabajar con las bases, son las bases las que van a terminar ordenando y poniendo las cosas en su lugar. Es importante que los delegados puedan dar peleas al interior de esos sindicatos cooptados y ganarle lugar a los dirigentes que están vinculados a los sectores de poder.

Un sindicalista tiene que ganar lo mismo que cualquier compañero trabajador, tiene que seguir trabajando y no perder el contacto con la base, con sus compañeros de laburo, esos ejemplos se han ido perdiendo a partir de los burócratas amigos del poder.

¿Qué papel juega el peronismo hoy, con sus distintas variantes, en el modelo sindical argentino?

Es innegable que el peronismo ha sido fundamental en la división y el debilitamiento del movimiento obrero. Pero habría que distinguir entre los varios peronismos, porque yo he tenido compañeros combativos que vienen de la tradición de lucha de Atilio López, compañeros de Tosco y René Salamanca, compañeros del peronismo que participaron del Cordobazo.

Y por otro lado están los que siempre han sido seguidistas del poder. Esos son los que han ido bastardeando la figura del sindicalismo, porque todo aquello que teníamos nosotros desde los 60 y 70, lo destruyeron.

Esa es la burocracia aristocrática que maneja grandes sindicatos y que con la venia de los gobiernos de turno han modificado los estatutos y las leyes para que nadie pueda disputarle las direcciones. Pero bueno, por eso no vamos a dejar de darle la pelea por abajo, con cuerpos delegados combativos y comisiones internas clasistas.

Es decir que tenemos una tarea no solamente de tratar de unificarnos los que estamos en la lucha y en la calle, sino también de recuperar los sindicatos para que sean verdaderas herramientas de defensa de los derechos de los trabajadores.

En algún momento usted había quedado como postergado de la vida política y sindical, o al menos eso parecía desde Buenos Aires ¿Qué significó la recuperación del SEOM para la vida política y sindical de Jujuy?

Nosotros hemos estado ninguneados pero con luchas muy fuertes, por ejemplo en los pueblos originarios con el Movimiento Tupac Katari, que trabaja con varios sectores que veníamos de experiencias frustradas, también con muchos jóvenes. Llevamos muchas luchas importantes por frenar los desmontes y contra la megaminería contaminante, hemos sufrido represiones y muertos, como el Conejo (Orlando) Vargas y el Papilo (Esteban) Codorí, que han sido ocultadas y silenciadas por los medios del poder.

Ahora tuvimos la oportunidad de recuperar el SEOM, un sindicato grande que había sido usurpado por la burocracia sindical, dirigido por Milagros Sala y compañía, pero al final pudimos volver a conducirlo para devolverlo a la clase trabajadora.

Nosotros desde el SEOM no pertenecemos a ninguno de los dos sectores sindicales que en nuestra provincia tienen relación con los gobiernos y estamos peleando bastante solos. Por suerte han habido avances en el intento por articular con otros sindicatos, juntas internas y delegados, a nivel nacional.

Usted viene de participar en el Encuentro Sindical Combativo con sectores con los que seguramente hay diferencias históricas o incluso distintos modos de emprender la lucha sindical, ¿Ha habido algún cambio en la política sindical de la izquierda en Argentina para que se pueda dar esta articulación?

Nunca tuvimos diferencias con los luchadores. Pueden ser trotskistas, pueden ser maoístas, lo que quieran, pero si se ponen al servicio de la clase obrera y a luchar por la liberación nacional, ahí vamos a estar codo a codo, más allá de discusiones teóricas. La que más fácil resuelve las diferencias es la derecha: a la hora de reprimir y matar no andan preguntando si los obreros organizados son trotskistas o peronistas de izquierda, o maoísta, nos limpian lo mismo.

 

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