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El descubrimiento del yacimiento de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta aparece en la escena política y económica como la solución a los problemas energéticos y comerciales de Argentina. Pero contar con los recursos no quiere decir nada si no se tiene soberanía sobre los suelos, sobre la decisión de para qué, bajo qué normativa y con qué costos ambientales se realiza la explotación.

Como si se tratara de la más reciente ornamenta colgada en la pared de la patria, yace bajo el suelo neuquino Vaca Muerta, el trofeo más importante de esta época. Todos la van a ver. La van a visitar. Al parecer los buitres vienen por ella. Llega Putin y lo llevan: mire Señor presidente de Rusia, esta es Vaca Muerta. Alguien pregunta: ¿está cerrado lo de Scioli? Bueno, llevalo entonces, que se saque una foto al lado del pozo.

Desde  la compra de la mayoría accionaria de YPF por parte del Estado, Vaca Muerta ha ganado espacio en cada discurso, en cada anuncio y en cada repaso de los logros del gobierno kirchnerista. La exposición va encuadrada en la expectativa por lograr el autoabastecimiento energético en el mediano plazo y revertir el déficit  que afecta la balanza comercial, con importaciones que crecieron de 2.600 millones de dólares en 2009, a 11.400 en 2013, así como también apaciguar los costos en subsidios al área. Al mismo tiempo, se trata de una carta que sirve para mostrar que el país tiene capacidad energética para producir y de ese modo generar confianza internacional y atraer a los capitales extranjeros que ayuden a suplir la falta de divisas.

Técnicamente, Vaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales también conocidos como “shale oil” -cuando se extrae petróleo- y “shale gas” -cuando se extrae gas-. La importancia estratégica de esta formación rocosa (la más grande de Latinoamérica) que se extiende debajo de gran parte del territorio neuquino es que colocaría a Argentina entre los países con mayores recursos hidrocarburíferos del mundo. Para su extracción es necesario recurrir a un método especial denominado fractura hidráulica o fracking (Ver recuadro: Futuro Fracturado).

La potencialidad real de los miles de pozos que se proyectan realizar, los acuerdos secretos con empresas transnacionales como Chevron para trabajar en sociedad con YPF, y los riesgos ambientales del método extractivo, son algunos de los elementos a considerar cuando se habla de Vaca Muerta. Es decir que, por complejidad y por la cantidad de veces que es nombrada en estos días, vale la pena conocer de qué se trata.

LOS BUITRES Y LA OSAMENTA

Vaca Muerta dejó de ser un lugar desconocido, y de golpe parece haberse convertido en un exótico sitio de disputa de los intereses económicos más concentrados del planeta. No es para menos, según la agencia American Task Force Argentina (AFTA) que responde a los Estados Unidos: Vaca Muerta posee la tercera reserva mundial de petróleo y de gas no convencional. La Agencia Internacional de Energía estima que el potencial explotable asciende a 20.000 millones de barriles equivalentes de petróleo (70% petróleo y 30% de gas natural).

Según la opinión del economista Ernesto Mattos expresada en el portal El Economista, ante la posibilidad concreta de que tanto Rusia como China acuerden con la Argentina para explorar en Vaca Muerta, el lobby estadounidense abrió un frente de batalla en el cual no resulta ajeno el fallo del juez Griesa en relación a los fondos buitre. La posibilidad de transferencia de tecnología por parte de Rusia a nuestro país, ha generado suspicacias y recelos en los EE. UU.  Mattos cuenta  que  Bernard Weinstein (economista y funcionario de la ATFA), sostuvo que Argentina tiene  “una administración impulsada ideológicamente que prefiere importar el combustible de calefacción a perpetuidad o tal vez hipotecar Vaca Muerta a China y Rusia que resolver sus disputas con los holdouts (acreedores)”. Además, el fondo NML Elliot de Paul Singer (uno de los buitres), “consiguió la aprobación de la justicia de Estados Unidos para buscar información de los activos de YPF dentro y fuera del país, en especial de aquellos localizados en la provincia de Neuquén”. La principal estrategia para impedir la llegada de los fondos de los BRICS a Vaca Muerta es forzar el default en el país.

Por su parte, Héctor Valle, director de YPF, rechazó que la causa entre la Argentina y los fondos buitre por la deuda en default pueda afectar el desarrollo de Vaca Muerta, al calificar de “chantaje” su estrategia y falaz el hecho de que Chevron abandone sus inversiones millonarias.

En relación a la presencia y el contrapeso que pueden significar China y Rusia como posibilidad de negociación alternativa a los Estados Unidos, consultado por Mascaró, el especialista en temas energéticos, Martín Scalabrini Ortiz observa que “lo que se está intentando es tratar de presentar un escenario que sea beneficioso para cualquiera que quiera invertir capitales en nuestro país. Sean de donde sean. Los beneficios que se están pensando y discutiendo en las oficinas, en los despachos con los gobernadores van en ese sentido: atraer capitales”.

CON LA VACA ATADA

En el área de hidrocarburos es difícil tener certezas. Pero sí se pueden realizar aproximaciones. “Cuando se habla de Vaca Muerta se habla de recursos. Cuando se habla de recursos se habla de la capacidad que puede llegar a tener una empresa de extraer esos recursos y allí la potencialidad. Cuando se logra esa comprobación, entonces los recursos pasan a llamarse reservas. Pero para que esto suceda, tiene que tratarse de una operación económicamente rentable”, explica Scalabrini Ortiz (nieto).

El rendimiento de los pozos, he ahí un gran interrogante para el gobierno argentino e incluso para el sistema financiero mundial. Si cada pozo cuesta 10 millones de dólares, ¿cómo se sabe cuánto de eso se recupera y cuánto se le gana? El rendimiento de los pozos es un enigma, aunque uno podría imaginar que los que ganan siempre, no van a errarle en estos cálculos.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #24 de Agosto 2014.

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