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Las masivas protestas en el Parque Gezi y la Plaza Taksim tuvieron al pueblo de Turquía como protagonista de la escena internacional durante más de quince días. La incógnita, saber cuál será el significado a mediano plazo de las jornadas que conmovieron uno de los bastiones del imperialismo en Medio Oriente.

La Turquía NacioMal

Turquía, desde el fin de la Primera Guerra Mundial y bajo el mando de Mustafá Kemal, dejó de ser el centro del Imperio Otomano, para convertirse en una república, supuestamente democrática y laica.

Turquía es un estado que es puerta y tapón entre Medio Oriente y Europa y controla el Bósforo en Estambul, que es el canal que une el Mar Mediterráneo con el Mar Negro, el segundo canal más transitado del mundo, 132 buques por día pasan entre las dos partes de la dividida ciudad.

Durante la Segunda Guerra Mundial participó junto con los Aliados, fue fundador de las Naciones Unidas en 1948, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde la primera hora, y fue durante la Guerra Fría un Estado-frente, por lo que cumplió un papel clave en la lucha anticomunista y especialmente contra la Unión Soviética.

Así se conviertió en una de las principales bases misilísticas, aéreas y navales de Estados Unidos, y en diferentes grados en un aliado de Israel en la conflictiva zona.

El problema kurdo

Hoy cuenta con una población de 73 millones de habitantes, étnicamente diversa, con mayoría de etnia turca, pero también con gran presencia de árabes, griegos, armenios y sobre todo kurdos. Religiosamente es desde su fundación un Estado laico, pero con una gran mayoría de islámicos, sobre todo de la rama sunní.

El de Turquía es el segundo ejército más importante de la OTAN, contabilizando más de un millón de integrantes en sus fuerzas armadas.

Hace miles de años que existe una nación no reconocida. El Kurdistán es la más grande de las naciones sin estado en el mundo. Cerca de 45 millones de personas viven en el territorio de lo que hoy conocemos como Irán, Irak, Siria y Turquía.

Desde el año 1984, con la audacia de los convencidos el PKK –Partido de los Trabajadores de Kurdistán- desarrolla la lucha armada revolucionaria. Fundamentalmente la han desarrollado en Turquía que no los reconoce como pueblo y contra Irak que en la época de Saddam Hussein los reprimió con armas químicas.

Los batallones de guerrilleras rompen con el tradicional paisaje de sometimiento de la mujer, y han logrado cierta paz relativa en Irán e Irak. En Turquía donde más cantidad de kurdos hay, comenzaron un proceso de paz con el gobierno a principio de este año. Sólo en Turquía los kurdos tienen más de 300 concejales, diputados e intendentes encarcelados, más de 12 mil prisioneros políticos, entre los que se encuentran 600 niños, y el principal dirigente del PKK, Abdullah Öcalan está condenado a perpetua.

Tradicionalmente los kurdos de Siria fueron negados y censurados por el gobierno de Bashar Al Assad. En marzo de 2011 junto con la revuelta “popular” que azuzó el imperialismo en Libia contra Gaddafi, comenzó una masiva manifestación pro-democracia y libertades en Siria, que el imperialismo no demoró en transformar en un conflicto armado, para tumbar el régimen que está alineado con Irán en la escena internacional.

Los revolucionarios kurdos están ubicados sobre todo al norte de Siria, en su frontera con Turquía.

Cuando el “Ejército Libre Sirio” con respaldo turco y norteamericano comenzó a arrasar sus comunidades, los kurdos se armaron y dejaron de combatir al gobierno y comenzaron un acuerdo con éste: que se retirara al sur y que les deje el norte a sus tropas, que ellos pararían al ELS, a Al Qaeda y la CIA.

En estos días, mientras combaten van creando sus organismos de autogobierno con principios libertarios y socialistas*, y creando milicias populares para que los sicarios y la CIA, o el mismo gobierno de Al Assad no vuelvan a imponerse. Poco a poco, lo que ellos llaman en sus documentos “Confederalismo Democrático”, va ganando adeptos en toda Siria.

 La Comuna de Gezi y la reacción de Erdogan

Erdogan, actual primer ministro de Turquía, gobierna desde el año 2002, su partido el AKP -Partido Justicia y Desarrollo- obtuvo casi el 50% de los votos en las últimas elecciones.

Su gobierno buscó fuertemente lograr la aceptación de Turquía en la Unión Europea, y se basó en un rígido esquema de políticas neoliberales, muy parecidas a a las de los años 90 en Argentina. Privatización de la metalurgia, de las aerolíneas, telecomunicaciones y empresas estatales en general, vendiendo marketing como modernidad, desarrollo y crecimiento económico. Al igual que durante el menemismo, parte importante del pueblo turco, que aún no notaba los signos catastróficos de la economía, más bien leyó en los indicadores lo contrario.

Pero las grietas tarde o temprano se convierten en fracturas. Las recientes movilizaciones no hicieron sino visualizar esta realidad.

Erdogan ocultó hasta hace poco sus intenciones de islamizar la sociedad turca, pero con los procesos políticos mal llamados “primavera árabe”, con los que los Hermanos Musulmanes -organización reaccionaria de la que formó parte- se hicieron con el poder en muchos países del norte africano, se envalentonó el primer ministro, y avanzó en prohibiciones, proyectos y declaraciones, despertando la oposición al régimen en su país.

El gobierno de Erdogan siempre ocultó con noticias económicas y de supuesto progreso su política socialmente reaccionaria y represiva contra los jóvenes, los armenios y kurdos, y contra la prensa (en 2012 encarceló a 732 periodistas). Hasta hace poco la política seguida por el canciller era la del buen vecino; pero eso terminó cuando empezaron a facilitar, financiar y colaborar con Al Qaeda, la CIA, y el Ejercito Libre Sirio y todas las redes y grupos de vándalos terroristas que trabajan a beneficio del Departamento de Estado y las transnacionales.

El Parque Gezi, situado al lado de la Plaza Taksim, es un tradicional parque de Estambul, ciudad que cuenta con pocos espacios verdes. Allí se encuentra el Centro Cultural “Atatürk”, en homenaje al “Padre de la Patria” Mustafá Kemal. El gobierno de Erdogan estaba destruyendo el parque para construir en él un cuartel de artillería, un centro comercial y una mezquita, con lo que acabaría también con el memorial a Kemal.

En principio la acción en defensa del parque residió en cientos de ecologistas y militantes de capas medias, pero la soberbia y la represión del gobierno fueron masificando la protesta que fue amalgamando a la izquierda, los sindicatos, los kurdos, los nacionalistas, los estudiantes y militantes por la diversidad sexual.

La ocupación del Gezi se transformó en una comuna, donde miles de personas pernoctaban, debatían, discutían cómo continuar, ya no en defensa del parque, sino debatiendo todas las políticas del gobierno.

La represión nacionalizó el conflicto, extendiéndolo a 90 ciudades. Ciertas cifras hablan por sí solas: 8000 heridos, 1700 presos, de los cuales 200 son abogados y 90 periodistas. 6 policías se suicidaron por no soportar el nivel de represión exigido. 5 personas fueron asesinadas por la represión.

Con el curso que está siguiendo la situación en Siria y la situación que se abre al interior de Turquía es interesante ver nuevas fuerzas que no llevan agua al molino del imperialismo yanqui, sino más bien lo secan. Mientras la prensa mundial repite los términos “primavera árabe” que es un modo bastante de moda para no decir nada, debemos destacar que los turcos no son árabes, sino turcos, y no hay ninguna primavera de florecimiento del islam de los Hermanos Musulmanes, sino más bien un pueblo contra un gobierno pro-Hermanos Musulmanes.

Lo que hemos visto es un despertar democrático y combativo de los pueblos de Turquía. Las condiciones para la lucha antiimperialista se ensanchan así en el Medio Oriente y el gendarme mundial cada vez tiene menos fuerzas para intervenir países, por ello actúa con la aliada red de Al Qaeda y CIA.

Pero los pueblos tarde o temprano desatan o cortan los nudos gordianos. Y la difícil atadura de Turquía como títere yanqui en Medio Oriente, tiene hoy un pueblo más claro, más firme y decidido a no dejarse pisar la cabeza, y conquistar en la lucha su felicidad. Y cuenta en la vecina Siria con revolucionarios dispuestos a acompañarlo en tan altruista empresa.

* Ver nota: ¿Siria Zapatista? Por Vicent Partal. www.YaKurdistan.blogspot.com.ar, 21-06-2013.

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