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> Por Gabriela Jäkel

¿Cómo podría pensarse una real independencia para África?

África es el continente de todas las dominaciones y de todos los imperialismos. Son economías extrovertidas y dependientes del Norte. Además de la dominación económica, es el continente de la dominación cultural, sobre todo de las clases dominantes, obsesionadas por la cultura occidental que las formaron no en función de las necesidades africanas sino de la occidentalización, lo que Fanon denunció en su obra “Piel negra, máscaras blancas”. Hay que romper la dominación económica, comercial, cultural y tecnológica para conseguir la independencia de África. No puede haber desarrollo sin ruptura. Porque lo que ha fracasado en África no es el desarrollo, no hay que engañarse. Lo que ha fracasado en África es la occidentalización.

En este sentido, usted nos ha hablado de la necesidad de africanizar el Estado. ¿Podría explicarnos este concepto?

El Estado africano es algo atípico. No es producto de la evolución de nuestra sociedad, de los pueblos que aquí se desarrollaron, de mi propia nacionalidad, el imperio Luba. El Estado ha sido un producto de importación, concebido desde el exterior e impuesto desde las cumbres, lo que explica que el Estado no ha sido internalizado por el pueblo, lo viven como algo exótico, porque se gobierna en África con las armas y en las lenguas extranjeras. ¿Cómo se puede concebir el desarrollo cuando el Estado está en guerra con su sociedad? Por eso yo hablo de la africanización del Estado, que es la etapa ineludible antes de recuperar el desarrollo en África. El Estado ha mantenido las estructuras y los contenidos de la colonización, concebido como una estructura administrativa de explotación y agresión, de manera que mantener este Estado es mantener el instrumento del delito.”

¿Qué implicaría el Afrofederalismo?

Se trata en principio de la descentralización, cuyo objetivo es devolver el poder a lo local. Que les devuelvan el poder a las mujeres, los jóvenes, los campesinos, pero al mismo tiempo como etapa hacia el exofederalismo, mediante la creación de una estructura supra nacional. Yo hablo de los Estados Unidos de África, en la misma línea de Nkrumah, el primer presidente de Ghana, o de Muhamar Kaddafi. Ellos defendieron un gobierno continental.

¿Quiénes serían para usted los sujetos políticos de estas transformaciones?

Los intelectuales en primer lugar. Pero no los intelectuales orgánicos al régimen ni los intelectuales de la expectativa, sino los intelectuales revolucionarios que son el oído, los ojos y la boca de su pueblo. El imperialismo siempre deja margen de maniobra, sino mira lo que ha hecho la izquierda latinoamericana.

* Prof. de Relaciones Exteriores y Estudios Africanos en el IIDH de Estrasburgo y del GEA de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Director del Observatorio de Estudios sobre la Realidad Social del África Subsahariana (FCA/UAM). Director de la Revista África América Latina.

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