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La ciudad de Kobane aguanta, en el norte de Siria, los embates del Estado Islámico que, en complicidad con el gobierno turco, busca aniquilar la resistencia kurda. En medio de una guerra devastadora este pueblo protagoniza una revolución democrática y de las mujeres.

Los contraataques de las fuerzas revolucionarias kurdas están logrando poco a poco liberar la ciudad y la región asediada por el Estado Islámico (ISIS) desde el 15 de septiembre. Pero ¿por qué luchan tan tenazmente los más de 60.000 milicianos, entre los cuales, más de 20.000 son mujeres? Es hora de preguntarse cuál es la fuerza moral, ideológica e histórica que alimenta la resistencia heroica de este pueblo que está rechazando el intento de genocidio y quebrando el espinazo de la bestia paramilitar de ISIS en la ciudad de Kobane.

La guerra, cuyo escenario puede marcarse en un mapa en la zona norte de Siria, se desarrolla en una región históricamente de población kurda a la que llaman Rojavá, territorio occidental del Kurdistán. Allí, los kurdos llevan adelante una revolución inspirada en la ideología del PKK -Partido de los Trabajadores de Kurdistán- que es el “Confederalismo Democrático”, que propone un autogobierno local radical y de base, con igualdad de género y ecológico, que cuestiona las fronteras arbitrarias existentes, fomentando los derechos de las diferentes culturas y credos para una vida comunal anticapitalista.

Es decir que el ataque de ISIS sobre esta región no es casual, como tampoco lo es la ayuda del Estado turco y las monarquías del golfo al grupo invasor, ni inocente la pasividad de Rusia y China, y mucho menos de los bombardeos del imperialismo norteamericano y los países europeos.

“Tras el ascenso del Estado Islámico el mundo se ha dado cuenta de que hay mujeres luchando en Kurdistán” dice Dilar Dirik, militante del Movimiento de Mujeres Kurdas. Mascaró, que ha recorrido Kurdistán, conoce la historia de lucha de las mujeres kurdas. La dificultades propias de la guerra, impidieron que la entrevista con Meysa Abdo, comandante de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ), llegara para esta edición, por eso en su lugar decidimos publicar una excelente entrevista que realizaran Marta Jorba y Maria Rodó, del colectivo feminista Gatamaula de Barcelona, publicada en la revista SinPermiso.

¿Qué son las YPJ y cuál es su rol en el conflicto?

Las YPJ son las Unidades de Defensa de las Mujeres, pero hay una lucha mucho más amplia que va más allá del campo de batalla, con organizaciones en toda la sociedad en los tres cantones autónomos que se establecieron en Rojava en medio de la guerra, en ellas se cumplen las normas de co-presidencia [todos los cargos ejecutivos son compartidos por una mujer y un hombre], se han creado además de las YPJ, consejos de mujeres, academias, tribunales y cooperativas. Las leyes buscan eliminar la discriminación de género. Por ejemplo, los hombres que ejercen violencia contra las mujeres no pueden ser parte de la administración. Una de las primeras medidas adoptadas fue la criminalización de matrimonios forzosos, violencia doméstica, asesinatos por honor, poligamia, matrimonio infantil, y el “precio de la novia”. Por eso no sorprende que muchas mujeres árabes, turcas, armenias y asirias se unan a la lucha en Rojava. Queremos asegurar que la sociedad internalice el hecho de que la liberación de las mujeres es un principio básico para la libertad y la democracia, y que no es solo responsabilidad de las mujeres. La revolución debe cambiar la mentalidad patriarcal de la sociedad. De lo contrario, la historia se repetirá y las mujeres, que han participado activamente en la revolución, lo perderán todo una vez se logre la “liberación”. Esto es lo que les ha pasado a muchas mujeres en otros lugares del mundo. Por eso, el concepto de revolución debe incluir activamente al 50% de la población si pretende conseguir una libertad verdadera.

¿Qué crees que los feminismos podrían o deberían aprender sobre la lucha de las mujeres kurdas?

Hay muchas cosas que se pueden aprender de la experiencia de Kobanê, Rojava y la lucha de las mujeres kurdas. Para la izquierda tendría que ser una llamada de atención para darse cuenta de que no se moviliza a tiempo. La derecha ha sido muy rápida en apropiarse de la lucha legítima en Kobanê e instrumentalizarla a favor de sus agendas racistas, islamófobas e imperialistas. Los debates ideológicos internos de la izquierda suponen una carga pesada para la gente en Kobanê, que no tuvo el lujo de poder debatir acerca de la moralidad del comercio de armas porque fueron asediados por asesinos radicales decididos a cometer un genocidio.

Sobre todo para las feministas, esta resistencia debe proporcionar nuevas perspectivas sobre las diferentes maneras en que las mujeres, especialmente en una región tan feudal-patriarcal, pueden emanciparse. Las mujeres en Rojava no sólo llevan a cabo una guerra existencial contra ISIS, sino que, paralelamente, también llevan a cabo una revolución social. Los medios de comunicación de masas caricaturizan la lucha de estas mujeres como una fantasía sexy occidental y capitalista, pero la verdad es que estas mujeres están liderando una lucha radical que puede desafiar el status quo más allá del sitio impuesto por ISIS. En muchos sentidos, esta lucha de las mujeres en Rojava ha roto los estereotipos orientalistas de las mujeres de Oriente Medio como pobres víctimas que están perdidas. Pero quizás lo más importante es que el mundo ha aprendido una cosa: que hay esperanza incluso cuando estás completamente rodeada por la oscuridad de la bandera de ISIS. Que otro mundo es posible.

Esta fortaleza debe reavivar la esperanza en un Oriente Medio desgarrado por las guerras injustas, las tensiones étnicas y el sectarismo. La democracia independiente y la paz sostenible son posibles. La libertad no es una utopía. Y se ha visto que tener que escoger el ‘menos malo’ no es la única opción, en contra de lo que el contexto de la Primavera Árabe hacía pensar.

¿Cuál crees que será la situación dentro de un año? ¿Y en diez años?

Es muy difícil hacer una predicción ya que, hace un año, nadie habría dicho que ISIS se convertiría en una preocupación mundial, que los Yezidis vivirían otro genocidio o que Kobanê pasaría a la historia por su heroica lucha. Pero creo que en las últimas semanas el mundo se ha dado cuenta de varias cosas, como del verdadero rostro de Turquía. Así que no puedo predecir nada, pero lo que sí puedo decir es lo que espero.

Espero que la administración de Rojava sea reconocida sin ser cooptada por las potencias hegemónicas. Espero que las comunidades étnicas y religiosas, después de esta guerra, todavía sean capaces de mirarse a los ojos. Espero que las mujeres sigan llevando la bandera de la revolución sin que se ponga en peligro la liberación de las mujeres. Pero para que esto ocurra, todos tenemos que esforzarnos más para apoyar esta revolución.

¿Quieres dar algún mensaje respecto a la lucha que encabezan las mujeres en Kobane?

Lo que muchas de ellas están diciendo es claro: su lucha va mucho más allá de la guerra contra ISIS. Están luchando por una sociedad libre en la que las diferentes comunidades étnicas o religiosas cooperen, en la que las mujeres sean libres. Ellas están defendiendo los derechos de las mujeres en todas partes.

Así que, más allá de las palabras, la gente de Kobanê y especialmente las mujeres, con sus acciones y su valentía, ya nos han dicho muchas cosas. Nos han mostrado el verdadero significado de un lema popular kurdo: “Berxwedan Jiyan e” que significa “La resistencia es la vida”.

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