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> Por Martín Di Giácomo
El reciente anuncio de que se iniciarán pruebas sobre seres humanos de una vacuna contra el SIDA, se suma al desarrollo exitoso de similares experiencias contra el cáncer de pulmón y la meningitis B, entre otras enfermedades. La iniciativa forma parte de lo que ha sido uno de los baluartes de la Revolución cubana: un sistema de salud al servicio del pueblo y no del lucro privado.
El 15 de enero de 1960, en la Academia de Ciencias, Fidel Castro Ruz afirmaba: “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”. Más de 52 años después, en el Congreso de Biotecnología, llevado a cabo en La Habana el pasado marzo, investigadores cubanos anunciaban el comienzo de pruebas sobre humanos de una vacuna experimental para tratar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Según el científico Enrique Iglesias, quien trabaja en el equipo que la diseñó, la vacuna Teravac-HIV-1 ya fue probada exitosamente en animales, y ahora se están preparando pruebas en pacientes seropositivos, es decir, en estadíos tempranos de la enfermedad.
Ejemplo en la región
Iglesias forma parte de un equipo de investigación que desarrolla sus actividades en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), institución que en los últimos años también ha investigado y desarrollado las vacunas contra el dengue, y la hepatitis B y C. En la misma línea, se encuentran los estudios realizados por el Centro de Inmunología Molecular (CIM), que ha logrado importantes avances en vacunas contra el cáncer de pulmón (la primera de su tipo en el mundo), mama y próstata, entre otros, que extienden la sobrevida de los pacientes tratados y mejoran considerablemente su calidad de vida.

La política sanitaria cubana con respecto al tratamiento y la prevención del VIH-SIDA es una de las mejores en el mundo. Mientras que en el resto de Latinoamérica la incidencia del virus entre personas de 15 a 49 años es de 0,5, en la isla esos valores continúan descendiendo y ya se ubican en 0,18. Asimismo, Cuba se encuentra entre los 22 países menos afectados por el SIDA en el mundo. En palabras del viceministro de Salud Pública, Luis Estruch, es uno “de los países en que ya podemos hablar de la eliminación del sida transmitido de madre a hijo o por sangre y hemoderivados y que tiene bajas tasas de prevalencia en jóvenes de hasta 19 años”.

Los éxitos se extienden también a otros ámbitos: actualmente se inmuniza a la población infantil contra trece enfermedades prevenibles, con ocho vacunas producidas íntegramente en el país caribeño.

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #3

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