COMPARTIR

César Isella recuerda los días en que conoció al poeta, letrista y escritor mendocino que fundara el Movimiento del Nuevo Cancionero. Socios en la música y en la vida, Isella y Tejada Gómez grabaron en noviembre del 69, la primera versión de “Canción con Todos”, considerado el Himno de Latinoamérica que inmortalizó con su voz Mercedes Sosa.
En 1963 estando yo con Los Fronterizos de gira por Mendoza y, luego de conocerlo a Don Atahualpa Yupanqui, regresé al hotel donde me esperaban en la puerta un núcleo de jóvenes. A saber: Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, Tito Francia, Carlos Alonso y una “esmirriada” cantora tucumana, Mercedes Sosa.

Ellos me hablaron del Movimiento del Nuevo Cancionero, me cantaron temas y me asombraron con sus nuevas melodías, y fundamentalmente con su poesía.

La poesía de Armando y la voz de la Negra fueron fundamentales para este grupo y esta propuesta fresca y ¡cojonuda!. Decían que sobre la base de la obra de José Hernández, querían darle contenido a la canción y que no fuera solo paisajista. Que hablara de los habitantes cotidianos de este país, de sus oficios y sus vivencias. Allí con sus dolores y alegrías. Me gustó el concepto.

Armando de chango curtió todos los oficios y fue su amor por José Hernández desde el Martín Fierro, lo que lo acompañó para entender su camino y compartirlo con muchos. Fue canillita, boxeador, locutor de radio, y cuando tuvo la lucidez a pleno fue Diputado de la Provincia de Mendoza por la UCRI de Frondizi. Pero luego se fue del radicalismo.

Su experiencia en la política siempre estuvo signada, también, por la poesía. Y su poesía siempre, o casi siempre, fue política.
Cuando vino a Buenos Aires retomamos nuestro encuentro de Mendoza. Yo ya era solista y trabajaba con mayor tranquilidad, musicalizando poesía de América Latina.

Hicimos espectáculos juntos (en 1967) y nuestras primeras canciones vieron la luz en el mismo tiempo.

Militábamos con nuestra canción, visitando las villas que ya existían en Buenos Aires. Y lo maravilloso fue que en algunas de ellas, ¡venía también Don Raúl González Tuñón! Los provincianos de las villas, mientras nosotros cantábamos y decíamos poesía, ellos cocinaban sus fabulosas empanadas provincianas y era una fiesta maravillosa de solidaridad, amor y canciones. Allí crecíamos todos espiritualmente. La gente era hermosa, nos alegraban la vida y nos daban motivaciones para hacer nuestra obra (como decía nuestro querido Pablo Neruda en su poema “El hombre Invisible”).

Armando fue subestimado por muchos de sus contemporáneos, fundamentalmente por su militancia en el Partido Comunista y para muchos intelectuales era “un poeta de la canción”, a pesar de su enorme cantidad de libros editados.

Como poeta, Armando impuso en la canción popular su impronta. Sus textos casi siempre marcaban los lineamientos de su existencia y su pensamiento progresista y luminoso. Tejada Gomez, doy fe, era un ser humano excepcional. De grandes convicciones, tal vez un poco “chinchudo” en ciertos momentos que componíamos, pero era así. Bufábamos cuando creábamos, nos peleábamos “a muerte” y de ahí paríamos una canción que luego en la garganta irrepetible de Mercedes, casi siempre, se convertía en universal.

Canción con todos

En 1969 pasaba yo mucho tiempo en Córdoba. Teníamos una Dictadura penosa con Onganía que envió un Interventor, también penoso, y en ese contexto ocurrió el famoso “Cordobazo”, el 29 de Mayo. En esa época yo era casi Secretario de Cultura de Agustín Tosco y organizaba Festivales en Córdoba -con ellos se generaba dinero para la campaña en la lucha contra la Dictadura.-
Luego de esa experiencia yo marché a la Republica Dominicana por una serie de actuaciones. Fue una experiencia muy fuerte recorrer Centro América y ahí comencé una melodía con la idea de contar lo que nos pasaba como Continente (Dominicana, Panamá, México, Perú, etc).

Al llegar a Buenos Aires llamo a Tejada, nos vemos, le canto mi melodía, le cuento mi experiencia de viaje y Armando -como siempre- y regresando a su casa hace la poesía que conocemos como Canción con Todos, en agosto de 1969. Yo grabé la primera versión el 27 de noviembre, hace 43 años, y luego fue Mercedes quien la universalizó.

Tiene grabaciones en el mundo entero, infinitas versiones en muchísimos idiomas y algunas emblemáticas, como por ejemplo la de un Coro de Sobrevivientes de Hiroschima.
Armando Tejada Gómez falleció el 3 de noviembre de 1992. Fue uno de esos jóvenes argentinos que nos hicimos a los “ponchazos” y que manejábamos desde niños un bello concepto de una vida mejor, pero para todos, no solo para un núcleo.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER