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Katiuska Blanco es periodista cubana y ha escrito la biografía de Fidel Castro “El guerrillero del tiempo”. El libro vio la luz en 2012, pero tiene su inicio el 13 de agosto de 1996, cuando el Comandante cumplía 70 años y tenía como invitado a su fiesta a su amigo Gabriel García Márquez. Ese día Katiuska fue testigo del encuentro de dos gigantes de Nuestra América.

El 30 de octubre de 2009 Fidel me manda a llamar y me pide que prepare un cuestionario que él iría respondiendo para acabar haciendo esta biografía que hemos terminado en 2012. Sentí muchos nervios, tantos como la primera vez que pude intercambiar palabras con él.

Yo había hecho algunas coberturas periodísticas de actos o actividades que había encabezado el Comandante, pero el 13 de agosto de 1996, con motivo de su cumpleaños número 70, crucé mi primer diálogo con él. Ese día comenzó a escribirse “El guerrillero del tiempo”.

Para la celebración de su aniversario Fidel invitó a personalidades queridas entre las que se encontraba García Márquez y viajaron a Birán, el pueblo donde él nació. Yo estaba allí como periodista, entre tanta gente. Otro de los presentes era el escritor colombiano William Ospina, quien le obsequió a Fidel un libro suyo de poemas. Era ya la noche en el hotel y el comandante me mira y me dice, cómplicemente: “te lo presto” y me entrega el libro de poemas para que lo lea y se lo comente al otro día a las 9 de la mañana. Obviamente esa noche no pude dormir, por leer el libro (que no era muy voluminoso) y por los nervios de cumplir la tarea. Yo esperaba que por la mañana se hubiera olvidado, pero enseguida llegado al desayuno, me pidió que se lo comentara.

Estaba maravillada. Encontrarte con Fidel es un hecho excepcional, encontrarte con García Márquez es un hecho excepcional, pero encontrarte entre ambos es algo extraordinario. Me sentía doblemente impresionada porque pude escucharlos conversar, viajar en el avión con ellos. Fidel y García Márquez se la pasaron charlando del Bogotazo, y debatiendo de todo lo que se pudiera charlar de la historia de Colombia y Latinoamérica.

Fidel esa noche se ocupó de colocar los papelitos con los nombres de cada uno para determinar dónde se sentaba cada invitado. Él mismo atendió a García Márquez y lo acompañó a dormir hasta la habitación que le había sido asignada.

Estaba en todos los detalles. Incluso se puso a hablar con los cocineros para ver cómo condimentaban la comida y qué ingredientes usaban, y cuánto le ponen de esto y de aquello. Así es él con todo. Todo lo quiere saber, todo lo averigua. Esa fue la primera vez que yo le veía y detalles como esos le volví a ver muchas veces. Fidel es muy buen cocinero y de escuchar a las personas, pero además de ello es muy detallista. Se sabe que el ataque al Cuartel Moncada en 1953, se frustró por pequeños detalles. Entonces, desde ese momento Fidel tuvo la idea de que los detalles definen y son extraordinariamente determinantes.

Él tiene la particularidad de saber escuchar y de encontrar y sacar la sabiduría del otro, sea un niño o un intelectual. Pregunta y pregunta, para saber él y para que el otro sepa, se piense, logre darle sentido a lo que hace y entonces su trabajo y su desempeño sea un acto conciente, por qué no, creador.

Fidel Castro es un revolucionario sorprendente y afortunado, que siempre fue cumpliendo sus metas, sus sueños. Imaginemos la cantidad de personas que han luchado por causas nobles y se han muerto sin ver sus sueños realizados. Fidel los vio realizados y entonces soñó nuevos sueños y volvió a verlos realizados. Y por otro lado, en su tiempo ha visto cómo la sociedad ha tenido que enfrentar nuevos desafíos, nuevos retos, y esas cuestiones fueron siempre adelantadas, previstas por Fidel. Así, en sus 87 años él ha ido acumulando saberes que lo convierten en un revolucionario del tiempo. Entonces dentro de la revolución, como lo ha dicho él mismo, “la revolución debe cambiar todo lo que deba ser cambiado”, y entonces en ese ejercicio, Fidel también ha ido cambiando con la premisa fundamental de no mentir nunca. Esa transparencia y garantía han hecho de la revolución y de él mismo algo único, confiable, verdadero.

La gran biografía de Fidel no es la que escribí yo, sino que tendrá que ver con la obra de todos los que han compartido con él, de todos los que lo han conocido y de todos los pueblos que lo aman. Porque si algo he aprendido del tiempo que he pasado con él y del tiempo que llevo recorriendo el mundo con su libro biográfico, es que los pueblos tienen una lucecita de sabiduría que reconocen la verdad de la historia, a pesar de lo que digan los medios de comunicación del poder a escala planetaria. Por eso Fidel es amado por las mayorías, por todos los pueblos que se conmueven ante cualquier injusticia en cualquier lugar del mundo.

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