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Raúl Eduardo Barrionuevo, el Raly, ha sabido convertirse en la última década en un referente obligado de nuestra música popular. Santiagueño desde la cuna, pero cordobés por adopción, ha surcado todos los caminos que un artista quisiera, siempre manteniendo la coherencia arriba y abajo del escenario.

“Los caminos me están esperando / Y estas ansias que no pueden más / Ya ni sé si estará todo listo / Ya ni sé lo que nos faltará…”. Con estos simples versos Raly comienza a trazar un viaje de “Mochilero” por los caminos del alma. La rebeldía con la que manifiesta cada una de sus acciones artísticas no dejan de sorprender a propios y ajenos en un mundo en el que la creación y la libertad no siempre van de la mano.

En su Córdoba adoptiva es dónde nos encontramos, luego de un concierto de más de dos horas, a la luz de las estrellas y con el río de fondo. Un marco especial para poder conversar con él.

¿Para ser artista, hay que ser un rebelde?

Lo que pasa es que para que nazca una manifestación artística se necesita de una cantidad determinada de escollos, de lo áspero, de lo no fácil. Porque si hay algo que atenta contra la manifestación artística es la comodidad, el bienestar, el confort. Yo creo así, digamos. No con esto digo que uno tenga que tratar de vivir mal, y estar mal, pero sí el arte en general necesita de cabos, de… qué se yo. Lo caótico me parece siempre que es un buen ámbito para crear. En general creo que es así. Lo veo en muchos artistas. Hacerse preguntas ¿viste? Plantearse y replantearse cosas. Esos me parecen que son ámbitos adecuados donde pueden brotar cosas nuevas. Y la rebeldía tiene que ver con no siempre estar del lado de lo preestablecido, sino poder revelarse con “V” corta para luego poder rebelarse con “B” larga. Un poco esa era la idea cuando planteo eso de la rebeldía.

Siempre esperamos de los artistas que nos muestren cosas que por lo general los demás no vemos, y para eso ese artista debe enfrentarse a un montón de cosas que duelen mucho por lo general. O que al menos generan cosas incómodas. A veces pasa eso ¿no? Por eso creo que a un artista que le dicen “–Bueno, vos tenés que hacer esto, esto y esto para que te vaya bien y tal cosa, y si subís a tal lugar a cantar tenés que tratar de tocar tal canción, saludar a tal persona… Este: no toques tal canción–”. Bueno, rebelarse contra esas cosas me parece que es sano para el artista y para el arte en general, para la manifestación artística. Por eso dije que el arte en sí como esencia tiene una… el alma de la manifestación artística es un alma rebelde. Es sin duda un alma rebelde.

Esa coherencia, tanto arriba como abajo del escenario, te ha traído varios problemas, como por ejemplo esa denuncia que te hicieron en Andalgalá… ¿cómo fue aquello?

Bueno, pero esas son cosas sin tanto fundamento, porque esa denuncia tenía que ver con una letra mía. Que encima que era una letra que había hecho hace un montón de años y que el tipo éste se basaba en que por culpa de esa letra -como si fuera Imagine de Lennon, que la canta todo el mundo-, un tema mío que tampoco es tan difundido, el tipo decía que por culpa de esa canción se había afectado la economía de Andalgalá. Sonaba ridículo, imaginate. Yo me sentí importante, pero era medio infundado el argumento.

Aquí Raly hace referencia a una denuncia en su contra realizada por el fiscal de Andalgalá Gustavo Álvarez en 2013. Según éste, Raly había afirmado que “el alma de Andalgalá está contaminada”, producto de la minería contaminante que es resistida por ambientalistas y pobladores locales. El fiscal hace referencia a la letra de la canción “Ey Paisano”, grabada por el artista en 2004.

Igualmente está bueno que pasen esas cosas. Es más. Yo estaba esperando la denuncia, la citación, porque creo que se prestaba para un debate interesante. Después eso quedó en la nada. No me llegó ninguna citación. Me parece que boquearon nada más, pero digo, que me citen a un tribunal o lo que sea para hablar de esto me parecía muy interesante, porque se prestaba para un debate público inclusive. Que vaya a saber qué curso habría tomado ¿no? Pero tenía que ver con las letras, con ¿qué es lo que pasa en determinado lugar?, ¿por qué este tipo dijo tal cosa?, ¿por qué el otro se defiende de esa manera, o se siente atacado? Qué se yo. Hubiera estado bueno. Pero bueno, no pasó más nada.

Este tipo de denuncias siempre van en torno a las canciones, a lo que uno hace. También en tu manifestación artística. El disco Rodar es un claro signo de rebeldía pero rebeldía desde el arte también. Y ni hablar del disco Radio AM, que también rompió varios de los esquemas de lo que venías haciendo.

Sí. Fue raro el disco Radio AM, en ese sentido, porque fue un trabajo que tiene que ver con un factor muy importante que es la sorpresa. Nadie lo esperaba. Por ahí un disco como ese nadie lo esperaba. Ahora ya voy a hacer el dos, ya está, ya lo anuncié y vamos a ver qué pasa. Canciones viejas, algunas del año 20, que de repente se transformaron en algo nuevo. Eso fue lo loco de Radio AM, que ni siquiera yo lo planteé. Estaba haciendo un disco en homenaje a la música que yo había escuchado cuando era chico, a mi viejo, que se yo,a mi tío que tocaba “La pulpera de Santa Lucía”.Y esa es la primera música que yo escuché. Pero dentro de todo lo que se estaba haciendo en ese momento salió como una cosa diferente, me parece.

Fue un gusto mío, personal haber hecho ese disco. Fue una etapa muy linda. Ahora estoy presentando este nuevo proyecto que es Rodar.

¿Con qué nos encontramos en Rodar?

Con un disco de canciones que he escrito en los últimos años. Grabaciones nuevas, pero de canciones que he compuesto hace tiempo en los viajes. Hacía varios años que no hacía un disco de canciones mías. Desde Noticias de mi alma, que creo fue en el 2007.

En ese disco me he permitido desarrollar algunas ideas mías, en ritmos que por ahí he ido descubriendo en el tiempo que no son parte de mi infancia, de mi raíz. Me tiene muy contento, imagínate que un disco nuevo encierra historias personales. Es prácticamente un reflejo de uno de manera muy contundente, porque no va separado de mí esto, esto es lo que yo soy.

Siempre has estado relacionado con el movimiento campesino de tu provincia natal, de Santiago del Estero ¿Cómo se manifiesta ese apoyo hacia ellos?

Lo que tengo es una participación más que nada en los campamentos, plenarios, en esas cosas. No tengo una relación de apoyo, sino que lo que me interesa es más participar porque eso termina siendo más rico, entonces, bueno, tengo una constante ida y vuelta con todos los compañeros. Por ejemplo, en abril se viene el día de la lucha campesina. Siempre que pude he participado en las movidas que se hacen allá por Santiago y por todo el país.

Vos fijate que cada tanto vienen matando a varios compañeros, y esto va a seguir pasando a menos que la gente que tiene que hacerse cargo y dar la cara y tiene la posibilidad de parar todo esto lo haga definitivamente. Tiene que ver con el abuso, de este gran meganegocio, que hay hacia los campesinos que están totalmente desprotegidos, y bueno, ahí estamos nosotros, humildemente con mi música yo estoy participando de esas movidas y apoyando a esa gente.

En tu repertorio hay una canción que es infaltable, y que si bien es de Carlos Puebla, vos la has convertido ya en un clásico en tu voz: “Hasta siempre”, la canción homenaje al Che. ¿Qué es él para vos?

Yo al Che lo tengo siempre como una referencia. A ver: la imagen del Che, y su historia, y su lucha me hace hacer pie. Cuando siento que comienzo a tambalear y, así cuando uno se tira a un lugar que no sabe adónde va a pisar en el agua, el Che me hace como hacer pie.

Hace un tiempo, en una conferencia de prensa, en el festival de Cosquín, un periodista me preguntó, en referencia a esta canción y mi pertenencia con sus ideas, si yo creía que en el contexto que está atravesando Latinoamérica, de cambios políticos, no veía que había esperanzas de conseguir algo de lo que el Che planteaba en otros tiempos.

Yo no sé si es lo que soñó el Che. No sé. Me parece que soñó otra cosa él. Y luchó por eso, y ahí murió por eso ¿no? Sí me parece que hay cosas que están muy buenas como la experiencia que está llevando adelante Evo en Bolivia. Me parece un gran ejemplo el Pepe Mujica. Él, especialmente, me parece un gran ejemplo por su austeridad. Es que es maravilloso ver un presidente que vive en su casa de la manera que vive el Pepe Mujica. Se levanta a la mañana, pone la pava, y que tiene como único capital un auto que sale 10 mil pesos, eso es todo su capital, y te das cuenta que nosotros tenemos gobernantes que, la vedad, están lejos de esa austeridad, al contrario: ¡parece que cada vez gastan más guita, cada vez tienen más guita! Pero bueno. No creo que esto haya sido lo que soñó el Che. Pero igual, como él sigue estando ahí como una referencia eternamente joven y eternamente viva creo que la esperanza para mí sigue intacta.

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