COMPARTIR

Rubén Patagonia es canto. Nació en Río Gallegos. Desde sus comienzos ha impregnado su repertorio de canciones venidas de las tierras patagónicas. Su compromiso con las causas de la Tierra y de la cultura se ven plasmados en su repertorio.

“Doy mi cantar por convidar a todos. Con el cantar que guardo, por pasión y por verdad. Peñi Rubén.”

(De la canción “Rubén Patagonia”, de Almafuerte)

> Por Federico Rossi

Como agua de río que va, Rubén Patagonia recorre la América Parda entonando con su voz desgarrada los sentires de una cultura profundamente arraigada con la Madre Tierra. Sin quererlo, quizás, se ha ido convirtiendo en la voz de aquellos que desde la milenaria resistencia continúan en la eterna espera por su libertad. “¿De qué sirve el río sin corriente?”, pregunta Hugo Giménez Agüero, el poeta patagónico que pone letra a algunos decires de Rubén, y que pregunta al mismo tiempo “¿Para qué tu corazón si no eres gente?”

Rubén Chauque, mejor conocido como Rubén Patagonia es un cantor necesario, quien con más de 35 años de escenarios sigue con la firme convicción de que los pueblos patagónicos siempre tienen algo que decir.

Con él nos encontramos atravesando la cordillera, de regreso de su participación en el festival Kiñe Rakizuam, enTemuco, Chile, en donde compartió escenario con La Renga.

La cordillera, sobre todo en la región patagónica, deja de ser un límite entre dos pueblos para convertirse en un nexo entre ellos ¿Es tan así?

Ese pensamiento se hace mucho carne en la muchachada, en la juventud que está buscando su identidad plena, y que en la Patagonia, donde mucha gente joven es originaria mapuche o de sangre mixturada con otras etnias, o con la cultura que ha venido de otro lado, pero, de ir buscando su identidad en el medio donde ha nacido, en donde ha vivido. Eso tiene que ver con lo cosmográfico, con lo relacionado al modo de pensar. Si bien son buenos tipos, todavía hay discriminación, se hace diferencia, y más cuando se trata de defender su cultura y su territorio.

Por ejemplo, tanto aquí en Argentina como en Chile está muy castigado este asunto de defender o de luchar para tener un espacio digno donde recrearse.

Tu repertorio está completamente impregnado de identidad originaria o patagónica, ¿creés que ese es el motivo por el que la juventud, de la que recién hablabas, se siente identificado con vos?

Sí. Es verdad. Y bueno, sacando cuentas ya son 35 años que uno anda con esta propuesta que no ha sido en vano, porque es un granito de arena para ir construyendo de a poco entre todos esa identidad tan mentada e importante. Conocer y reconocer aspectos que no tienen que ver solamente con algo político, sino también para entender el pensamiento de lo que significa tener sangre que fluye en nuestras venas.

Hablando del hombre mapuche, hablando del hombre tehuelche, son ya casi 12 mil, 14 mil años. Estar en lo que hoy es Argentina y Chile. Y la verdad de cómo es esta cuestión, de que mucha gente todavía mira hacia afuera tratando de buscar su identidad y la tenemos aquí al lado nada más y estamos pisando donde pisaron nuestros antecesores, nuestros hermanos, dejándonos una manera de pensar y de vivir.

Y esta cuestión identitaria tan fuerte ha hecho que, además de jóvenes músicos de folklore, varios referentes del mundo del rock hayan tomado tu trabajo como una puerta de ingreso a todo este cosmos cultural.

Es una muestra importante de un simple granito de arena o de esta semilla. Nosotros cuando nos subimos al escenario, allá en Temuco, en Chile, y la muchachada empezó a pedir temas, realmente uno toma esa dimensión. La música, la poesía como un vínculo tan importante en esto de afianzar la identidad más allá de las fronteras. En realidad el mapuche nunca entendió, seguramente, que va a haber un límite, sino que la cordillera durante miles de años se viene pasando nada más como un accidente geográfico. No como algo que nos divide. Realmente cantamos todos juntos, nos emocionábamos todos juntos, que esa es la parte que nos toca. Todo el trabajo cotidiano de ir afianzando nuestra identidad. La verdad es que en ningún momento sentimos que había separación, más allá de que uno no hace específicamente el rock.

Yo creo en la actitud de jugarse todo para llegar con un mensaje. Ser sincero, ser solidario. El rock es solidario. Por eso uno está presente.

Decías que en cada tocada la juventud te pedía temas que les llegaron desde tu voz en un primer momento, pero que son del cancionero popular patagónico ¿Qué temas por ejemplo?

De Don Marcelo Berbel, de Hugo Giménez Agüero, Carlos Alberto Gutiérrez, Abelardo Epuyén González. Referentes que lamentablemente ya no están, se han ido, y es bueno rescatar todo ese legado. Hoy de a poquito los músicos que suben a un escenario desde la Patagonia están mamando todo eso, a diferencia de tantos otros, a los que no les ha llegado esa energía tan tremenda de la tierra y de transmitir en la gente el sentir del hombre campesino, el sentir del hombre rural, del hombre de las grandes ciudades, y fundamentalmente el hombre originario de la Patagonia. Creo que de a poquito eso se va logrando pero es mucho más fuerte, de repente, lo que se muestra del folklore musical que está relacionado a otros ritmos que nacen de Santiago del Estero, de Salta, de otros lados, que es muy importante porque es música nuestra, pero la Patagonia todavía espera y en estos momentos está sola, entonces la fuerza necesaria que nos dan los vientos tiene que hacerse sentir, y esto es un compromiso de vida: cantar por la Patagonia. No cantar por el aplauso fácil, no cantar por buscar la fama, sino por transmitirle al que lo está escuchando y más cuando uno sale de la Patagonia el cómo somos, el qué sentimos, qué necesitamos como región importante del país. Que no nos olviden. Eso es fundamental. Y bueno, gracias a esta gente que ya ha organizado tres o cuatro festivales Kiñe Rakizuam, que en castellano significa un solo pensamiento. Pronto se harán otros en Argentina, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil. Creo que ahí está todo: el buen momento hermano, el ser latinoamericano, que nos demos cuenta que tenemos que estar unidos, que tenemos una vivencia, que tenemos esa fuerza necesaria para hacerle frente a pensamientos que tienen que ver sólo con el consumismo, y que hay muchas cosas que nos hacen felices a los latinoamericanos, que tenemos cosas para demostrar ser felices.

Esta cordillera de la que hablás y es columna vertebral de los pueblos sudamericanos, hoy lamentablemente se la menciona pero por cuestiones que tienen que ver con la minería y la extracción de hidrocarburos ¿qué reflexión te surge al respecto?

Sí hermano. En realidad este es un tema en el que nos tenemos que concientizar todos. En primer lugar nos están horadando la tierra, nos están contaminando los ríos. Se llevan todo y no nos dejan nada. Una tierra muerta, yerma. Yo te hablaba del pensamiento consumista, del capitalismo, y el hombre paisano, el hombre mapuche, el hombre que realmente está conectado con la Madre Tierra no necesita 500 mil cabezas de ganado para ser feliz. Ahí está, ahí se ve el pensamiento. Con un rebaño de ovejas, una huerta, uno puede ser feliz tranquilamente, y hay que tener la cabeza limpia para vivir y saber que la plata no es la finalidad de vivir. Hay otras cosas que nos hacen mucho más felices: la puesta del sol, el ir a tomar agua del río sin enfermarse, dejar de lado los grandes supermercados y saber que nosotros podemos tener un buen alimento sin agrotóxicos en nuestra huerta, y eso es estar con la cabeza limpia.

Y pensando que mucha de esa ganancia se genera a costa de hipotecar el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.

Sí. Se imagina que si uno realmente no se solidariza con toda esta lucha por un mundo mejor, por una tierra sana ¿qué le dejaremos a nuestros hijos, a los que vienen? Entonces somos egoístas. El capitalismo es egoísta, en estos tiempos.  Y todavía hay gente que no le interesa nada de cómo está el otro ser humano, y por ahí hablan en los dogmas religiosos que somos hermanos, que no tenemos que hacernos daño, y está todo mal. Está todo mal. No me vengas con ninguna religión a mí. No me vengas con ningún dogma. Yo soy hermano tuyo por esa necesidad que quiero demostrarte que puedo serte útil. Quizás no te puedo comprar algo, pero te puedo ayudar, nos podemos ayudar entre nosotros. Ahí está toda la cuestión.

Los pueblos han demostrado a lo largo de la historia que son naturalmente solidarios y que quizás esta cuestión del consumo o el individualismo  es impuesta culturalmente por el mercado que tiene otras necesidades ajenas a los pueblos…

Ahí está todo. Tenés que consumir.  Vos como ser humano tenés que consumir para que el sistema perverso pueda seguir adelante, para que quienes manejan este sistema puedan tener más plata.

¿Qué opinión tenés con respecto al acuerdo que ha hecho YPF con la empresa multinacional Chevrón, para extraer hidrocarburos en Vaca Muerta?

Desde el momento que sea una cuestión, como en este caso, de una multinacional, de afuera, realmente como uno no maneja, no le dan información de cómo va a ser la cosa, uno siente un rechazo total por eso. En principio estoy en desacuerdo. No sé en qué nos beneficiaremos. No está a mi alcance llegar con este pensamiento a la gente que maneja todo eso. Yo estoy hablando de mi tierra. Yo estoy pisando mi tierra, si a mi ámbito cosmográfico me lo agreden yo voy a estar en desacuerdo en todo.

Ahí está todo. Ya van a hacer casi cuarenta años que uno anda en todo esto. Esta es la convicción de que uno está siendo partícipe de cambios que tienen que haber en este mundo globalizado, y pone el hombro, pone el cuerpo, pone el pecho y por eso están concientizados los músicos que me acompañan, que dos de ellos son mis hijos.

¿Son todos jóvenes quienes te acompañan?

También hay un joven mapuche entre ellos. Su comunidad está en Junín de los Andes y cuando hay un encuentro, él va porque forma parte de esos rituales como bailarín y músico.  A él y a mis hijos les ha quedado esta forma de vivir mía, y no están conmigo porque yo les dije: miren muchachos tienen que estar porque…  Dentro de lo que uno puede tienen su platita para estar con su familia, para comprarse un instrumento, pero saben que acá hay que poner el cuerpo.

Hace unos días, a las siete de la mañana, todavía oscuro, estábamos pasando y estábamos enterrados hasta el diferencial de la combi en un lugar porque por ahí se termina el asfalto, había llovido mucho, y hay que salir, y hay que enterrarse, y hay que cortar ramas para poner para que salga la camioneta y nos embarramos juntos. Cuando seguimos camino no nos dejaban pasar del lado chileno por el aspecto nuestro, y todavía de eso hay ¿viste? Esas cosas. Hemos dormido en la camioneta porque, de vuelta, llegamos tarde por los cambios de horario, y tuvimos que dormir en la camioneta esperando al otro día. Y esas cosas hay que hacerlas y hay que ponerle el hombro. Somos de dormir en un hotel grandecito, pero también somos de dormir a un costado de la ruta amigo.

Cuando el objetivo está claro estas cuestiones pasan a ser meramente anecdóticas…

Sí, se imagina que si nosotros estaríamos haciendo esto por la plata, yo particularmente si pensaría en la plata estaría haciendo otra cosa. Por ahí uno no llega a expresarse, o a decir todo. Usted me entiende todo lo que yo digo.

Yo voy a seguir hasta el último día de mi vida con esto, siendo de esta manera, no fallándole al joven que se acerca, a la muchachada. Porque por ahí eso ¿no? Que la muchachada vea que uno no es blandito, uno es de verdad. Yo tengo el alto honor de que la gente joven, o la gente que me escucha me crea. Yo soy arriba del escenario como soy abajo del escenario, y lo voy a hacer hasta el último momento, como un muchacho que se me acercó y me dice “mire Don Rubén”, porque ahora me dicen Don Rubén, se sacó la remera y me dice “me tatué su rostro”, y yo le digo:

-¿Qué hizo amigo? ¿Qué hizo?

-No, ¿qué hice mal?

-Hasta el último día de mi vida yo voy a defender lo que usted hizo.

Se imagina que este muchacho si yo le fallo haciendo cualquier otra cosa se tiene que sacar todo ese churrasco con el tatuaje que se hizo en el pecho.

Entonces, esa es mi vida, defender lo que hizo ese muchacho, lo que piensa ese muchacho,  ese ser humano, nada más. Ahí está todo, y por eso soy feliz. Y puedo dormir tranquilo.

 

 

 

 

 

RUBÉN PATAGONIA (Almafuerte)

Fue amanecer, cuando un amigo

Tu voz se trajo, grabadita en un cassette.

Escucharte me golpeó,

frío cual viento fueguino

barre los llanos selknam de pueblo aoni kenk.

Doy mi cantar

por convidar a todos.

Con el cantar que guardo,

por pasión y por verdad.

Poco común de encontrar hoy.

Peñi Ruben.

Grave tehuelche argentino.

Guardián del canto,

mapularauco quimey.

Ayeres que no son hoy,

pero que son igualitos.

Tu voz se trajo,

de más allá del Neuquén.

Doy mi cantar

por convidar a todos.

Con el cantar que guardo,

por pasión y por verdad.

Poco común de encontrar hoy.

Peñi Ruben. Yo, tus verdades no olvido.

Por eso canto, aunque pa’ pocos tal vez.

Destacando tu labor.

De lucha contra el olvido.

Juzgo al rosario,

parido en la santa fe.

Doy mi cantar

por convidar a todos.

Con el cantar que guardo,

por pasión y por verdad.

Poco común de encontrar hoy.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER